Editoriales

EDITORIAL DE LA SEMANA

Participación política, pero sin partidos

La cuestión sobre la posibilidad de crear un partido político netamente confesional en España no es un tema baladí ni un asunto resuelto. De vez en cuando surgen opiniones diversas que avivan el debate. Desde que el actual sistema democrático español entró en vigor con la Constitución de 1978, se han hecho vanos intentos en este sentido. Los primeros, en los albores del período democrático, iban encaminados a formar un grupo político afín a la Democracia Cristiana que en otros países europeos tenían su significación. El momento histórico del pueblo español lo desaconsejaba.

La Iglesia había tenido un papel protagonista en la configuración y mantenimiento de la dictadura que fenecía y consideró más oportuno contribuir a la transición política renunciando a la creación de un partido de cuño confesional, pero invitando a los cristianos a vivir su fe también en la práctica política, como un servicio al bien común. Lo que urgía era la reconciliación nacional.

Han pasado más de tres décadas y el debate reverdece frecuentemente. Continúa debatiéndose la forma en la que los cristianos deben estar presentes en la vida pública y hay quienes piensan que, una de ellas, debe de ser mediante la creación de un partido político. Los documentos conciliares, el magisterio pontificio y la postura del Episcopado español durante la Transición fueron claves y ofrecieron abundante luz en este delicado asunto en el que la Iglesia y el Estado han de contribuir al bien común, desde una sana independencia. Lo que se ha dado en llamar la “autonomía de las realidades temporales”.

En los últimos años, el debate vuelve a la opinión pública y publicada, no ausente de intencionalidad. Abundan planteamientos que buscan una justificación doctrinal e, incluso, se han dado algunos pasos, aún titubeantes, que al final no han prosperado. Para muchos, “las uvas estaban aún verdes”. Mientras tanto, la Jerarquía no ve con malos ojos la organización de corrientes internas dentro de los propios partidos, como es el caso del PSOE, en donde se inscribe el grupo Cristianos Socialistas, o en el Partido Popular, en el que va cuajando un grupo más militante en sus postulados cristianos a la vista del variopinto panorama que ofrece el perfil de su masa electoral. En la entrevista que publica Vida Nueva con el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, se expresa su miedo a la creación de un partido político confesional, sin negar su legitimidad.

La autonomía que la Iglesia concede a las realidades temporales, expresada en el Vaticano II con una doctrina clara, merece ser recordada en momentos de cierta tibieza, cuando se atisban movimientos internos, apoyados por algún sector de la Jerarquía que considera que apoyando estas iniciativas se frena el sesgo laicista de algunos países europeos. Es hora de poner en valor la siempre nueva doctrina conciliar: valorar la grandeza de la vida política, denunciar sus excesos y corruptelas y alentar a los cristianos a trabajar por el bien común desde cada ámbito de la actividad política. No es necesario crear hoy partidos confesionales; sería un retroceso importante en la misma vida de la Iglesia y en su credibilidad.

Publicado en el nº 2.694 de Vida Nueva (del 6 al 12 de febrero de 2010).

Haití, un terremoto en las conciencias

Publicado en el nº 2692 de Vida Nueva (del 23 al 29 de enero de 2010).

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El Año Jacobeo, como oportunidad

Publicado en el nº 2.690 de Vida Nueva (del 9 al 15 de enero de 2010).

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Las Navidades de la crisis

Publicado en el nº 2.688 de Vida Nueva (del 19 al 31 de diciembre de 2009).

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Miedo ante la nueva Ley de Extranjería

Publicado en el nº 2.688 de Vida Nueva (del 19 al 31 de diciembre de 2009).

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Sí hay futuro en la Vida Consagrada

La Iglesia celebra el 2 de febrero la Jornada Mundial de la Vida Consagrada coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor. Este año, en el contexto del Año Santo Compostelano, el lema elegido ha sido: Caminos de consagración. La Vida Consagrada no está en vía muerta. Hay caminos abiertos y horizontes despejados. Los religiosos y religiosas en España no sólo tienen una fecunda historia que agradecer al Señor. También tienen un apasionante camino aún por descubrir juntos. El reto es enorme e ilusionante. Es verdad que hoy, como sucede en otros ámbitos de la vida apostólica, mirar alrededor y ver la escasez de consagrados y la edad media de los mismos, puede llenar de zozobra, pero también es verdad que la esperanza anida en el corazón de la Iglesia en la que el Señor no deja de suscitar vocaciones a este tipo de entrega. Son pocos, pero con una  vocación recia, los que hoy comienzan la singladura de su consagración. Vida Nueva se ha acercado a ellos y ha abierto un espacio para sus ilusiones, dudas, trabajos, emociones y retos. El resultado lo hemos presentado en el Pliego que hoy ofrecemos a los lectores. Hay una obertura titubeante y un final extraordinariamente optimista. Para los jóvenes, hoy, la Vida Religiosa tiene un futuro inmenso y radiante. Sigue teniendo sentido.

El optimismo que hemos detectado no es enemigo de un realismo crítico que ya se ha empezado a dar en los diferentes institutos y congregaciones. A fuerza de ser sinceros, en la Vida Consagrada es necesario aún superar formas excesivamente apegadas a modelos obsoletos. Hace falta en algunos ámbitos una mayor comunión con toda la vida de la Iglesia, una prioridad en las tareas apostólicas, una definición de la propia esencia de la consagración y del carisma, un realismo en las obras apostólicas y un mayor compromiso con las nuevas formas de evangelización en la frontera. Como en toda la Iglesia, urge una conversión pastoral y una mayor audacia ante los nuevos retos. En muchos lugares se ha optado por la unión de demarcaciones territoriales para una mayor unidad de acción, por la unificación de centros de formación, por una mayor participación de los laicos en los proyectos congregacionales. Se ha optado, incluso, por nuevas fórmulas de vida intercongregacional en lugares concretos. Se adivinan fórmulas que están llenando conventos aún con suspicacias diversas, caminos, proyectos. No faltan recelos recíprocos entre Jerarquía y Vida Consagrada. La vida religiosa no está parada. Tiene futuro, aunque tenga sus lagunas. Éste es el mensaje y anhelo de los jóvenes que hoy han optado por este camino de consagración. En ellos se adivina el futuro.

El presidente de CONFER, Elías Royón, en su saludo con motivo de la Jornada, recuerda la “insustituible misión en la Iglesia y en el mundo” de los consagrados, a la vez que interpela “a renovar con nuevo vigor la misión que la haga visible en la sociedad a través de la fuerza de la presencia testimonial, y a ser hombres y mujeres apasionados por Jesucristo, provocando interrogantes sobre el porqué de este modo de vivir y actuar”.

Publicado en el nº 2.693 de Vida Nueva (del 30 de enero al 5 de febrero de 2010).

El trabajo ecuménico ha de avanzar

Publicado en el nº 2.691 de Vida Nueva (del 16 al 22 de enero de 2010).

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Necesitamos comunión y diálogo

Publicado en el nº 2.689 de Vida Nueva (del 2 al 8 de enero de 2010).

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Los símbolos y la Ley de Libertad Religiosa

Publicado en el nº 2.687 de Vida Nueva (del 12 al 18 de diciembre de 2009)

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Obispos para la comunión eclesial

Editorial publicado en el nº 2.685 de Vida Nueva (del 28 de noviembre al 4 de diciembre).

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VIDEOTECA

Aquí podrá ver el vídeo que hemos preparado con motivo del 50 aniversario de Vida Nueva     

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