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	<title>Vida Nueva &#187; En vivo</title>
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		<title>Monjas que salen al encuentro de los no creyentes</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Sep 2010 07:01:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una comunidad de agustinas acoge a los alejados en el Camino de Santiago
(Miguel Ángel Malavia) A través de la búsqueda de Dios desde un espíritu renacentista, en una comunidad de religiosas agustinas en Becerril de Campos (Palencia) conviven monjas filósofas, teólogas antropólogas, políglotas, pintoras, músicas… Como explica la hermana superiora, Prado González, “todas ponemos nuestros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">Una comunidad de agustinas acoge a los alejados en el Camino de Santiago</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-41071" style="margin: 10px;" title="Agustinas-Camino" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Agustinas-Camino.jpg" alt="" width="290" height="180" />(<strong>Miguel Ángel Malavia</strong>) A través de la búsqueda de Dios desde un espíritu renacentista, en una comunidad de religiosas agustinas en Becerril de Campos (Palencia) conviven monjas filósofas, teólogas antropólogas, políglotas, pintoras, músicas… Como explica la hermana superiora, <strong>Prado González</strong>, “todas ponemos nuestros talentos al servicio de la evangelización”. Hoy conviven en la casa 24 hermanas. Pese a las diferencias de edad (la menor tiene 20 años y la mayor 50) y origen (hay siete peruanas, una húngara y una inglesa, siendo el resto españolas), buscan ser “una sola alma, un solo cuerpo, un solo espíritu”. Quienes han acudido a su casa huyendo del trasiego del día a día destacan los sentimientos que emanan de la convivencia con estas mujeres: interioridad, paz, recogimiento, pasión, fuerza, alegría, vitalidad.</p>
<p><span id="more-41070"></span>Y es que reflejan la fuerza de lo nuevo. En el año 2000, enraizadas en el carisma agustino, siete de ellas fundaron el nuevo hogar. Desde el primer momento tuvieron claro que la pastoral de alejados sería un eje fundamental en toda su acción. Su camino en esta dirección les acabaría llevando hasta un Camino con mayúsculas, el de Santiago. Pero antes, el primer paso lo dieron asentando su propia vida comunitaria “a base de comunión y fraternidad, en una atención intensa a la interioridad, la oración, el silencio, la simplicidad de vida y el estudio sistemático”. Su día a día comprende la formación –todas estudian, ya sea teología, ciencias religiosas, psicología o la ciencia de base para la que mejor dotadas estén–; la elaboración de obras de arte y manualidades que luego venden en busca de la autosuficiencia; y el entregarse a la oración y la celebración de un modo que fascina a sus huéspedes. El rezo de los Laudes en Becerril equivale a sumergirse en un mar de cánticos celestiales y sonidos melódicos, salidos de cítaras, guitarras, flautas, crótalos, panderos, violonchelos y violines. Tal sinfonía de voces y sonidos “se elevan para hablar con Dios, unidas entre nosotras y con todos los hombres del mundo”.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-41072" style="margin: 10px;" title="Agustinas-Camino-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Agustinas-Camino-2.jpg" alt="" width="200" height="260" />Arraigada la comunión, buscan a la persona de fe, organizando Encuentros de Teología, Oración, Interioridad y Formación. A ellos están invitados todos. Desde los niños del pueblo, que reciben allí la catequesis, hasta los miembros de otras confesiones, siendo la labor ecuménica consustancial a estas mujeres. Y, tras el creyente, el desarrollo de su particular carisma: acoger “al que no busca a Dios, al alejado, al que anda perdido”. La respuesta a esa intuición les llevó hace cinco años hasta el Camino de Santiago. <strong>Carolina Blázquez</strong>, una de las hermanas fundadoras, recalca que eligieron el Camino por ser éste un espacio ideal para acudir al encuentro de “personas que jamás vendrían a nuestra casa. El Camino supone un lugar privilegiado, un río de agua que pasa a nuestro lado con miles de hombres y mujeres que buscan”.</p>
<p>Su labor en la peregrinación jacobea se inició en un albergue en Bercianos del Real Camino (León), acudiendo cada verano. Según Carolina, “allí aprendimos a acoger a los peregrinos. Era una tarea apasionante, en la que el pueblo compartía con nosotros el trabajo y la ilusión por la acogida”.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Un coro siempre especial</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-41073" style="margin: 10px;" title="Agustinas-Camino-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Agustinas-Camino-3.jpg" alt="" width="240" height="180" />Cada tarde organizaban un encuentro musical en el que se reunían vecinos y peregrinos. Entre todos formaban un coro siempre especial. Ante el éxito de la fórmula, en 2007 buscaron un albergue donde trabajar en la acogida de forma estable y continuada, asentándose en Carrión de los Condes (Palencia). Allí, mientras ellas se reparten en turnos, también cuentan con el apoyo insustituible de voluntarios laicos. Muchos de ellos estuvieron como peregrinos y hoy vuelven como manos abiertas para ayudar. Como explica Carolina, los hay incluso pertenecientes a otras confesiones cristianas: “<strong>Aurora</strong> es ortodoxa francesa. Cada vez que viene, el patriarca de su Iglesia le da un icono bendecido para nosotras como signo de unidad”.</p>
<p>También se ha dado el caso de quien llegó en peregrinación y, con el tiempo, pasó a ingresar en la comunidad. Es lo que le pasó a <strong>Erika Mezosi</strong>, húngara. Tras venir al Camino por primera vez hace quince años, su relación con él fue tan intensa que “nació en mí el deseo de continuar y de devolverle tantos dones recibidos; así que me apunté para ser hospitalera voluntaria en distintos albergues. La acogida cristiana me atraía mucho: vi en ella una posibilidad de nueva evangelización y de dar testimonio de un amor gratuito”. Poco después, conoció a las hermanas agustinas… y con ellas descubrió la vocación a la Vida Religiosa. “Decidí seguir el Camino –en todos los sentidos– unida a ellas”, dice feliz.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-41074" style="margin: 10px;" title="Agustinas-Camino-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Agustinas-Camino-4.jpg" alt="" width="240" height="180" />Cada día llegan a Carrión unos cincuenta peregrinos, de toda nacionalidad y edad. Pero, ¿cómo se inicia la relación? “El Camino ya ha ido trabajando en ellos de forma misteriosa, de modo que, tras un primer acercamiento, a veces tan sólo con un pequeño gesto de acogida, como ofrecerles un vaso de té fresco, muchos empiezan a sonreír, se acercan a preguntarnos o sencillamente a contar qué peso interior llevan sobre sí a lo largo de su peregrinación”, cuenta Carolina. Rota esa barrera, y como el problema de la diversidad de lenguas es un hecho –aunque la formación en idiomas, para facilitar el diálogo, es punto referencial y rutinario en la casa matriz de Becerril–, apuestan por crear un espacio de encuentro a través de la música. Al igual que en Carrión, reúnen a los peregrinos e interpretan melodías conocidas por todos, como <em>Gracias a la vida</em>, el <em>Himno a la alegría</em> o <em>Ultreia</em>. Entonces, muchos se sienten interpelados y se incorporan al canto. Para Carolina, “es ahí cuando parece que es posible la unidad entre los pueblos. Ese sentimiento de fraternidad se afianza en la cena, en la que cada uno parte con los otros su pan. El día termina con la oración, en la que una hermana les ofrece una palabra de vida para su camino y dos regalos: una bendición sobre la frente de cada uno y una estrella de papel”. Ambas, bendición y estrella, quedan grabadas en su corazón. Ejemplo de este sentimiento reparador fue el de <strong>Christian</strong>, quien llegó una tarde después de dos meses de peregrinación desde Alemania. Había emprendido el Camino de Santiago tras la muerte de su mujer. Carolina lo recuerda perfectamente: “Era un hombre silencioso. Al pasar noche, nos preguntó si podría quedarse un día más. Le dijimos que sí, pero, aun así, no se decidía del todo. Finalmente, cuando nos dijo que se quedaba, inmediatamente y a una sola voz, respondimos: ‘¡Bienvenido a casa!’. Entonces, con todo el peso de su vida, se apoyó sobre el quicio de la puerta y rompió a llorar como un niño mientras nos decía: ‘No tengo a nadie en este mundo que me pueda decir estas palabras’”. Sí lo tenía. Las monjas filósofas y artistas fueron su roca de vida.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">Sin fronteras de naciones y edades</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"> <img class="alignleft size-full wp-image-41075" style="margin: 10px;" title="Agustinas-Camino-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Agustinas-Camino-5.jpg" alt="" width="280" height="210" />Los ecos del carisma de las monjas de Becerril han llegado hasta el otro lado del charco. Hace un tiempo, siete hermanas agustinas peruanas ingresaron en la comunidad. La idea es que se formen y, con los años, vuelvan a Perú para impulsar allí esta peculiar experiencia de fe. Todas lo ven como “una oportunidad para abrir caminos de vida” en comunión, siendo su integración plena. Carolina Blázquez explica, satisfecha, que son “una comunidad mestiza, que quiere ser pluricultural e internacional”.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">La convivencia tampoco entiende de edades. Lucía Fortea, la más joven a sus 20 años, entró en la comunidad en 2008, como postulante. Siempre fue una chica activa en su diócesis de Alcalá de Henares. Participaba en catequesis, coro, peregrinaciones…, pero, en el fondo, “buscaba una respuesta”, pues sabía que “el Señor esperaba un sí de mí”. Llegó a Becerril en busca de sosiego, para unos ejercicios espirituales. Y allí encontró lo que buscaba: “La primera mañana bajé a la capilla pensando que no iba a encontrarme con nadie, y allí estaba toda la comunidad rezando y cantando. Me senté atrás del todo y, cuando levanté mi mirada al Sagrario, vi muy claro cómo el Señor me decía que éste era mi sitio, que era aquí donde tenía que entregar mi vida”. Tenía 16 años. Dos después, un 4 de octubre, volvió para ser feliz.</span></p>
<p>En el nº 2.720 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>La verdadera ‘Puerta de la Esperanza’ de Damasco</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 07:38:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las Hermanas del Buen Pastor, junto a los más necesitados de Siria
(Texto y fotos: Javier F. Martín) A la ciudad antigua de Damasco se puede acceder por ocho puertas: las de la Liberación, del Paraíso, de la Paz, de Santo Tomás, del Este, la Pequeña, la de Bab al-Jabiya y la de Bab Kisan, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">Las Hermanas del Buen Pastor, junto a los más necesitados de Siria</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-40549" style="margin: 10px;" title="Hermanas-Buen-Pastor" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Hermanas-Buen-Pastor.jpg" alt="" width="290" height="218" />(Texto y fotos:<strong> Javier F. Martín</strong>) A la ciudad antigua de Damasco se puede acceder por ocho puertas: las de la Liberación, del Paraíso, de la Paz, de Santo Tomás, del Este, la Pequeña, la de Bab al-Jabiya y la de Bab Kisan, en la zona sureste de la ciudad, por la que, según la tradición, huyó san <strong>Pablo</strong>. A esta secuencia de enclaves, algunos de denominación, tradición o historia cristianas, habría que añadir una nueva puerta, en pleno corazón del alambicado callejero de la ciudad: la ‘Puerta de la Esperanza’. Una sencilla placa de cerámica preludia un estrecho pasillo hacia un patio repleto de plantas, niños, mujeres, sonrisas y silencio. Los que traspasan ese dintel saben que la esperanza real se abre para ellos. Es la casa de las Hermanas del Buen Pastor, el punto de referencia de una ingente labor pastoral, asistencial y caritativa que llevan a cabo dos religiosas sirias y tres libanesas. Cinco monjas se multiplican para acometer una tarea que el resto calificaríamos de inabarcable.</p>
<p><span id="more-40548"></span><img class="alignright size-full wp-image-40550" style="margin: 10px;" title="Hermanas-Buen-Pastor-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Hermanas-Buen-Pastor-2.jpg" alt="" width="240" height="200" />La atención y cuidado a mujeres y niñas víctimas de violencia en el hogar o de conflictos, guerras y desplazamientos forzados; el trabajo con las internas en la prisión de mujeres de Damasco; la gestión del Centro Oasis, de escucha y atención psicológica y de asesoría legal para víctimas de violencia familiar; o el trabajo específico con niños iraquíes desplazados por la guerra, completan la agenda de actividades de estas religiosas que se dejan la vida por los que menos o nada tienen.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-40552" style="margin: 10px;" title="Hermanas-Buen-Pastor-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Hermanas-Buen-Pastor-3.jpg" alt="" width="240" height="180" />“La Congregación del Buen Pastor tiene un carisma muy especial que cuida de madres solteras, mujeres maltratadas, etc. En Siria, está muy involucrada en ayudar a los iraquíes refugiados”, señala la experta en Oriente Medio <strong>Marie-Ange Siebrecht</strong>, responsable para Asia-África del Secretariado Internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN). Y por eso van a seguir con la agenda ocupada, porque algunos miles de buscadores de esperanza en Siria tienen pasaporte iraquí. Son individuos o familias que han atravesado la frontera huyendo de la guerra, de la violencia, de la extorsión. Unos huyen del terror, y otros muchos del lastre que supone ser católico en un país donde el radicalismo islámico campa sin freno. Aunque ahora el número ha descendido, la población refugiada iraquí ha llegado a significar el 10% de los habitantes de Siria. Demasiado peso demográfico en un país que vive entre la franja mediterránea habitada y el inhóspito desierto. Es tal la importancia del colectivo iraquí, que incluso ACNUR desarrolla un proyecto específico para ellos. También están las Hermanas del Buen Pastor, “y prestan su ayuda a las familias cristianas proporcionándoles papeles o trabajo, y atendiendo, entre otras, sus necesidades sanitarias”, subraya Siebrecht.</p>
<p>En Damasco, las familias iraquíes refugiadas son cerca de 2.500. “El problema por el que vienen es la falta de seguridad. Aquí necesitan, principalmente, ayuda médica. Y eso, en estos momentos, es muy caro de obtener”, dice <strong>Abuna Farid</strong>, párroco de Santa Teresa de Jesús, la única parroquia caldea de la capital de Siria, quien se lamenta: “No tengo medios para atender a esta gente. Necesito dinero para pagar los alquileres de algunas familias. Se han venido aquí sin prácticamente nada, y apenas pueden vivir en pequeños apartamentos”, donde cohabitan con otras.<br />
<span style="color: #ff0000;"><br />
Sanando a los niños</span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-40553" style="margin: 10px;" title="Hermanas-Buen-Pastor-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Hermanas-Buen-Pastor-4.jpg" alt="" width="240" height="180" />Por y para estas familias, y, de forma muy especial, por y para estos niños iraquíes, las Hermanas del Buen Pastor han puesto en marcha un proyecto con el sugerente nombre de <em>Happy Land</em> (‘Tierra de la Felicidad’), en Sednaya, a pocos kilómetros de Damasco. La responsable para África-Asia de AIN-Internacional explica que compraron una parcela en la que ya había una casa, tras organizarlo un poco, “llevan allí a niños en excursiones de fin de semana o períodos más largos de vacaciones escolares. Algunas familias vienen también para escapar de Damasco”.</p>
<p>Es un terreno árido pero cuidado, plagado de olivos todavía pequeños y con vistas al desierto.<strong> Marie Claude</strong>, la superiora de la comunidad, subraya que la finalidad es dar a los niños la infancia que no han tenido, que rían, corran y salten, que convivan con otros críos y descubran que no todo se limita a los tiros, amenazas y explosiones de su Irak natal, ni a la vida de <em>semi-libertad</em> que llevan en los <em>mini-pisos</em> de Damasco. Marie-Ange Siebrecht destaca que también reciben catequesis. “Para los refugiados, la casa de Sednaya es como un pequeño Jardín del Edén”, porque “muchos han vivido una situación de infelicidad absoluta”, añade sor Marie Claude.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-40554" style="margin: 10px;" title="Hermanas-Buen-Pastor-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Hermanas-Buen-Pastor-5.jpg" alt="" width="203" height="270" />La primera fase del centro <em>Happy Land</em> se terminó de construir en junio de 2009. El año pasado, ya acogió a más de 300 niños en diferentes campamentos de verano, coordinados por un grupo de doce voluntarios iraquíes. Para ellos, también refugiados, el contacto con los niños se ha convertido en una ayuda para sobrellevar el exilio forzado. Uno de los formadores, profesor de Psicoterapia, es un musulmán que fue encarcelado y torturado por el Ejército norteamericano por hacer unas fotografías. Lleva ya tres años fuera de su país, y ahora, cuando dirige las terapias, con los ojos cerrados, en silencio, pretende sanar el corazón y la cabeza de niños que acarrean traumas como antes acarreaban la mochila con los libros. Muchos son huérfanos de padre, de madre, de ambos, o hijos de padres torturados. Y eso es demasiado dolor para corazones tan pequeños.</p>
<p>Vidas que comienzan a airearse gracias al tesón de estas religiosas que no dejan de sonreír, querer y dejarse querer. Cuando hablan, cuando acarician, cuando reparten la merienda bajo los pequeños olivos de<em> Happy Land</em>, ofrecen el consuelo que tantos necesitan. Son, sin duda, la auténtica ‘Puerta de la Esperanza’, aunque vivan al día y precisen de las ayudas de instituciones como AIN, o de anónimos vecinos musulmanes del casco antiguo de Damasco que no tienen rubor en reconocer, con ese gesto, el trabajo impagable de las religiosas.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">Atracción por la clausura</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"> </span></p>
<div id="attachment_40555" class="wp-caption alignright" style="width: 183px"><img class="size-full wp-image-40555" title="Jacques-Mourad" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Jacques-Mourad.jpg" alt="" width="173" height="230" /><p class="wp-caption-text">Jacques Mourad</p></div>
<p><span style="color: #800000;">En Siria, país de mayoría musulmana, se está produciendo un curioso fenómeno: el respeto y atracción que genera en la población la aparición de comunidades religiosas de vida monástica dedicadas casi por completo a la oración. Como la Orden de la Unidad de Antioquía, fundada hace una década y establecida en el Monasterio de Santiago el Mutilado, en medio del desierto. La priora, Inés Mª de la Cruz, considera fundamental que la población encuentre aquí un lugar para reposar, rezar y encontrarse consigo misma. En un país en el que la conversión no es posible, el silencio y la oración son una forma eficaz de acercar a Dios a los hombres. También a través de la oración y la acogida internacional, otra joven congregación, <em>Abraham, el enamorado de Dios</em>, llama la atención de creyentes y no creyentes en los monasterios de Mar Elyan y Deir Mar Moussa. El primero, en mitad del desierto, se ha convertido en un oasis en el que trabajan cristianos y musulmanes. “El monasterio provoca que la gente se haga preguntas. La Vida Religiosa aquí no está muy vinculada a la vida monástica, no tiene sentido para ellos. Pero a partir de nuestra presencia, la gente se interesó por lo que hacíamos, comienzan a participar en el proyecto y en los momentos de oración o la misa”, señala Jacques Mourad, cofundador de la congregación.</span></p>
<p><span style="color: #800000;"><img class="alignleft size-full wp-image-40556" style="margin: 10px;" title="Hermanas-Buen-Pastor-6" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/08/Hermanos-Buen-Pastor-6.jpg" alt="" width="280" height="170" />En cuanto al otro monasterio, “mucha gente habla del milagro de Deir Mar Moussa. Gente de todo el mundo ha ido allí, y encuentran algo. Ahí tienes la sensación de que estás en contacto con Dios”. ¿Qué llama la atención de este lugar? Rafael, un joven francés que realiza la prestación social con esta comunidad monástica, apunta una causa: “El desierto te desnuda, y no es fácil asumir que estás sin nada. Al principio es incómodo, pero luego descubres que es bueno para ti”. Quizás en la posibilidad de encontrarte a solas con Dios esté la causa de esa atracción.</span></p>
<p>En el nº 2.719 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>El sueño cumplido de ser bautizado</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2010/07/30/el-sueno-cumplido-de-ser-bautizado/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 06:37:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El grupo Tabira (Bilbao) acompaña a los inmigrantes en su proceso de fe
(Vicente L. García) La llegada creciente de inmigrantes provoca diversos fenómenos sociales, unos de rechazo y otros de acogida. Entre quienes se suman a esta segunda postura están los diversos movimientos y grupos cristianos. En la zona del Duranguesado (Vizcaya), una docena de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">El grupo Tabira (Bilbao) acompaña a los inmigrantes en su proceso de fe</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-40013" style="margin: 10px;" title="Tabira" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Tabira.jpg" alt="" width="193" height="290" />(<strong>Vicente L. García</strong>) La llegada creciente de inmigrantes provoca diversos fenómenos sociales, unos de rechazo y otros de acogida. Entre quienes se suman a esta segunda postura están los diversos movimientos y grupos cristianos. En la zona del Duranguesado (Vizcaya), una docena de laicos agrupados en la Pastoral Familiar Tabira han asumido la tarea de acoger y acompañar a estos nuevos ciudadanos, también en su proceso de integración en la comunidad cristiana. El 19 de junio, sin ir más lejos, Santa María de Uribarri se vistió de fiesta para celebrar el bautismo y la confirmación de varios nuevos miembros de la comunidad, procedentes de Senegal, Guinea y Bolivia.</p>
<p><span id="more-40012"></span><img class="alignright size-full wp-image-40014" style="margin: 10px;" title="Cartel-bautizados" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Cartel-bautizados.jpg" alt="" width="214" height="270" />El proyecto Tabira, que es también el de las Vicarías IV y V de la Diócesis de Bilbao, incluye a la localidad de Durango y los pueblos de Abadiño, Matiena, Iurreta, Garai, Izurza y Mañaria. “Nuestro primer objetivo es acoger, es decir, recibir a quienes se acercan en demanda de los sacramentos del Matrimonio y del Bautismo –explica <strong>Maite</strong>–. Queremos abrirles las puertas de su casa, porque eso es la parroquia, aunque muchas veces es una desconocida para ellos porque no la visitan con frecuencia”. Otra de las catequistas, <strong>Arantza</strong>, señala: “Vamos conociendo a las familias que componen nuestra comunidad. Otro objetivo importante es el de acompañar a quienes después del sacramento desean profundizar su fe y/o tienen interés en ayudar a sus hijos en el despertar religioso”.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Respuesta a una petición</span></p>
<p>La iniciativa de acoger y acompañar el proceso de catecumenado de los inmigrantes surgió no como una iniciativa de la Unidad Pastoral, sino para dar respuesta a una petición de personas concretas que estaban interesadas en ingresar en la comunidad. “Es cierto –añade Maite– que la sensibilidad de acogida de los responsables de nuestras comunidades ha facilitado estos acercamientos”. Ha sido “fundamental” la labor del párroco de la Basílica de Santa María de Uribarri de Durango, <strong>José Mª Kortazar</strong>, así como la de la comunidad de jesuitas de la localidad. “Luego, ya en un segundo paso, se nos confía a nosotras la tarea de la catequización”, dice Maite.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-40015" style="margin: 10px;" title="Bautizado-y-padrinos" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Bautizado-y-padrinos.jpg" alt="" width="270" height="200" />Uno de los factores más interesantes de este proyecto es que no se contacta con los inmigrantes para exponerles la posibilidad de un proceso de catecumenado, sino que son ellos los que se acercan, y lo que se intenta es responder de la mejor manera a las necesidades y a los deseos que ellos plantean. Entre las dificultades, está la obvia del idioma y las diferentes experiencias previas de los catecúmenos. “También es un reto el esfuerzo de transmitir lo fundamental sin simplificar en exceso el mensaje de <strong>Jesús</strong>”, señala Arantza. Y Maite explica: “Hemos tenido que elaborar materiales replanteándonos continuamente qué era lo esencial, sin dejar de tener presente el hacerlo en un lenguaje sencillo”.</p>
<p>Por suerte, también hay facilidades, como la “ayuda inestimable” que presta <strong>Jean Baptiste Diatta</strong>, profesor de Literatura Francesa en Senegal y catequista, que está haciendo de puente entre la comunidad senegalesa y la parroquia.</p>
<p>El grupo Tabira viene desempeñando esta tarea desde hace tres años, y para iniciativas puntuales cuentan con la colaboración de otras personas no propiamente del colectivo. “Hay muchas personas implicadas, creo que eso es una de las cosas más bonitas de esta experiencia –relata Arantza–. El párroco normalmente es él quien recibe la primera petición. Están también los jesuitas, que tiene su proyecto de acogida de inmigrantes, sin olvidarnos de otra gente de grupos de la parroquia”.</p>
<p>Entre los nuevos miembros que fueron bautizados en junio está <strong>Hubert</strong>, senegalés de 30 años: “Crecí en un pueblo en el que los mayores son animistas, pero la generación de mis padres ya es cristiana y he sido educado en la religión cristiana, aunque me falta profundización”. Es más o menos el mismo caso que el de <strong>Dou Dou</strong> (24 años) y <strong>Habib</strong> (32), que explican a <em>Vida Nueva</em> que las tradiciones familiares son animistas. “Lo que ocurre en la zona de la que procedemos en Senegal –cuenta el profesor Jean Baptist– es que la religión de nuestros mayores ha sido siempre la animista, pero el paso del animismo al cristianismo se realiza naturalmente. Si, por ejemplo, un niño acude a un colegio religioso, es allí donde recibe la catequesis y es bautizado. Pero si el pequeño asiste a la escuela pública, luego tiene que acudir a la parroquia para recibir la catequesis; esto resulta para la familia más complicado, y por esa razón muchos reciben el bautismo de adultos”. Hablando de religiosidad, aseguran que, “aunque muchos vecinos son musulmanes, la convivencia religiosa en Senegal es muy buena. Todos celebramos la Navidad y también el final del Ramadán”.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-40016" style="margin: 10px;" title="Bautizado" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Bautizado.jpg" alt="" width="180" height="270" />Con respecto a la preparación para el bautismo, los chicos también tenían experiencias similares. Dou Dou explica que “teníamos un conocimiento previo de Jesús y de la Iglesia, y el proceso que hemos recorrido ahora nos ha servido para ir más al fondo. Lo que hemos aprendido ha estado bien, ayuda a vivir la vida”. Para Habib, que ya había hecho dos años de catequesis en su país natal, lo difícil fue comprender determinados conceptos: “Había cosas que no entendía bien, palabras cuyo significado desconocía. Este tiempo nos ha ayudado a entender lo que ya habíamos escuchado antes”. Por su parte, Hubert cuenta que estando todavía en Senegal se interesó por leer el Corán “y así ver cuáles eran las diferencias entre las dos religiones”, pero tuvo que ponerse a trabajar y no tenía tiempo para ir a la catequesis: “Ahora lo he podido hacer y me he sentido muy a gusto en la formación”.</p>
<p>La motivación para recibir el sacramento está antes de llegar a España, y en este sentido, no se debería ver en ella una intencionalidad de buscar un cierto amparo grupal o hasta legal. “Creo que puedo hablar por todos –se adelanta Hubert–. El bautizarnos es un sueño realizado, porque nos resultaba más difícil en África. A las parroquias nos acercamos por un deseo previo, porque creo que dejaríamos de ser cristianos si no necesitásemos la protección de la parroquia”. Dou Dou añade que este paso se da “por fe personal y para integrarnos en la comunidad cristiana”, mientras Habib asiente a todo.</p>
<p>Arantza también lo tiene claro: “Es patente que estos acercamientos no son de inmigrantes a comunidades locales, sino de personas interesadas en una experiencia de fe. Es evidente que acercarse a las comunidades creyentes puede ayudarles a su integración, cualquiera de nosotros haría lo mismo en el caso de tener que ir a vivir a un lugar desconocido. La verdad es que es mínimo el número de personas dentro de la población inmigrante que solicitan el catecumenado, así que no lo debemos analizar como estrategias de integración, sino como opciones personales, procedan de procedan las personas”.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">Una ceremonia multicultural</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"><br />
<img class="alignleft size-full wp-image-40017" style="margin: 10px;" title="Basílica-Tabira" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Basílica-Tabira.jpg" alt="" width="250" height="188" />La celebración tuvo lugar en la Basílica Santa María de Uribarri de Durango, durante la misa de la comunidad del sábado a las 19 horas de la tarde, presidida por el vicario territorial, José Luis Iza, y concelebrada por el jesuita Juanjo Moreno y el párroco de la basílica, Jose Mari Kortázar. Fue una ceremonia de bautismo de nueve adultos, sencilla pero emotiva. Los catecúmenos, junto con sus padrinos, pidieron su acceso en la comunidad a la puerta de la basílica, y desde allí fueron en procesión hasta los primeros bancos, acompañados por el coro senegalés, que canto en la lengua diola. En el momento de las ofrendas se acercaron al altar telas y comida, y los senegaleses trajeron una representación de sus antepasados, que simbolizaba la sabiduría de su pueblo.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">Para la catequista Arantza, uno de los momentos más bonitos de la ceremonia fue cuando una de las catecúmenas, Gnima, fue bautizada, “y a continuación acercó a su hijo, Cristiano, para que recibiera el Bautismo”. Han surgido otras relaciones durante el catecumenado: “Saida y Froilan, bolivianos, ya han asistido a los cursillos prematrimoniales y en breve irán a Bolivia para celebrar con su familia el sacramento del Matrimonio. Hemos quedado en octubre para vernos, enseñarnos las fotos de la boda y comentar el verano. Nosotras les vamos a ofrecer acompañamiento para, entre todos, ir ahondando más en nuestra fe. Pero nuestro objetivo no es crear un espacio sólo para inmigrantes, sino que poco a poco ellos se vayan integrando en los grupos ya existentes”.</span><br />
<a href="mailto:vlgarcia@vidanueva.es"><em><br />
vlgarcia@vidanueva.es</em></a></p>
<p>En el nº 2.718 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>Suicidio en Japón, incómoda realidad</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2010/07/23/suicidio-en-japon-incomoda-realidad/</link>
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		<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 07:29:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 51% de los católicos del país sufren este drama en su círculo cercano
(Alejandra Peñalver) Resulta evidente que algo no funciona cuando una nación que abandera el progreso, la innovación y la riqueza económica desde hace décadas figura también en los primerísimos puestos de otro ránking menos deseable. Por duodécimo año consecutivo, el número de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">El 51% de los católicos del país sufren este drama en su círculo cercano</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-39533" style="margin: 10px;" title="Hoja-sobre-agua" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Hoja-sobre-agua.jpg" alt="" width="300" height="200" />(<strong>Alejandra Peñalver</strong>) Resulta evidente que algo no funciona cuando una nación que abandera el progreso, la innovación y la riqueza económica desde hace décadas figura también en los primerísimos puestos de otro ránking menos deseable. Por duodécimo año consecutivo, el número de suicidios en Japón superó las 30.000 personas en 2009. En concreto, 32.845 japoneses decidieron que, independientemente de lo que hubiera más allá de la vida terrenal –la mayoría de los japoneses creen en la reencarnación y no consideran la muerte física como el final–, eso merecía más la pena que seguir viviendo. Una escalofriante cifra que supone un aumento de 504 personas con respecto a 2008 y un promedio de una muerte cada 16 minutos, es decir, 80 personas al día, 2.500 al mes.</p>
<p><span id="more-39531"></span><img class="alignright size-full wp-image-39534" style="margin: 10px;" title="Velas" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Velas.jpg" alt="" width="187" height="260" />Estos datos, que han sido recientemente publicados por la Agencia Nacional de Policía, coinciden con los de un estudio realizado por Cáritas Japón y difundido el pasado mes de mayo, según el cual “el 51% de los católicos japoneses se sienten afectados por el suicidio de alguna persona de su círculo más cercano”. Este gran drama nacional se ha convertido en un auténtico reto para Iglesia católica en Asia. Sobre todo en un país que contempla con cierta tolerancia dicha práctica, es decir, que no está criminalizada por ninguna ley y que, en ocasiones, incluso es considerada una acción de responsabilidad social. ¿Cuál es el papel que le corresponde a la Iglesia en esta situación?</p>
<p>“Esta realidad no nos pasa desapercibida, pero las circunstancias concretas todavía están por encima de las mejores expectativas que la Iglesia católica pueda ofrecer”, asegura a <em>Vida Nueva</em> el padre dominico <strong>Emilio Martínez Fernández</strong>, destinado en el país nipón desde hace más de 21 años. “El número de católicos en Japón no es comparable al de países de tradición católica, ya sea en Europa o América. Esto provoca que, a veces, no sea posible llegar a todas las esferas y estamentos que uno quisiera”, sentencia Emilio.</p>
<p>El estudio de Cáritas Japón comprendía un cuestionario en el que, entre otras cosas, se preguntaba si el suicidio debería ser considerado un pecado: en las conclusiones se recoge que el 31% dijeron que sí, mientras el 17% opinaron que no y un alarmante 45% se mantuvieron indecisos.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Enseñanzas poco claras</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-39535" style="margin: 10px;" title="Japonesa-reza" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Japonesa-reza.jpg" alt="" width="187" height="250" />Comentando estas cifras, el obispo auxiliar de Tokio y vicepresidente de Cáritas Japón, <strong>Jacob Kazuo Kohda</strong>, se muestra crítico ante el papel de la Iglesia: “La posición fundamental de la Iglesia hacia el suicidio se mantiene: cada uno recibe el don de la vida de manos de Dios; por tanto, no debe abandonarlo. Sin embargo, se ha producido cierto cambio en la forma en la que la Iglesia transmite esta enseñanza”.Kohda hace hincapié en el mensaje que la Conferencia de Obispos Católicos de Japón (CBCJ) lanzó en 2001 con respecto al suicidio. En aquel texto, titulado <em>Reverencia por la Vida</em>, la CBCJ aseguraba: “Lamentablemente, la posición de la Iglesia de considerar el suicidio como un pecado mortal contra Dios es fría, crítica y discriminatoria. Admitimos esto y nos arrepentimos”.</p>
<p>En este sentido, el obispo apela a toda la comunidad de católicos japoneses “para ofrecer servicios funerarios y oración por los fallecidos, que necesitan la misericordia y el perdón de Dios, así como para los familiares, que necesitan ayuda y ánimo”. Algunos participantes en el sondeo de Cáritas, sin embargo, aseguran que fueron incapaces de conseguir funerales católicos para sus seres queridos que habían cometido suicidio. Algunos experimentaron un trato gélido por parte de los responsables católicos, lo que indica que aún son necesarias grandes mejoras en la forma en la que la Iglesia se enfrenta a este problema.</p>
<p>“No creo que el mensaje falle. Lo que ocurre es que dentro del marco de las grandes religiones que han polarizado Japón durante siglos, el cristianismo aún no ha podido profundizar suficientemente en la sociedad japonesa”, considera el Padre Emilio.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-39536" style="margin: 10px;" title="Rosario" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Rosario.jpg" alt="" width="270" height="195" />No obstante, la Iglesia ha implementado en los últimos años numerosas medidas para intentar disminuir el número creciente de casos. Las ayudas son variadas, aunque casi todas ellas están encauzadas a través de la Doctrina Social de la Iglesia, en forma de conferencias, por ejemplo, pero no sólo: en el teléfono-consulta (<em>shoudan</em>, en japonés) se produce un continuo flujo de llamadas que son atendidas día y noche por sacerdotes, monjas y laicos. A través de estos cauces se ayuda a las familias tanto espiritual como materialmente.</p>
<p>En opinión del religioso dominico, “tomar el suicidio como un modelo nuevo de misión dentro de Asia para el siglo XXI es bastante difícil, no digo que imposible. La situación es muy particular dentro de Japón, porque no se corresponde con el resto de los países asiáticos. Quizá esta problemática puede servir y ayudar para que la Iglesia católica se adentre en la sociedad japonesa y logre ayudar a ver y entender que <strong>Jesús</strong> sigue siendo Vida para todos”, concluye Emilio.</p>
<p>Más allá de la impunidad sociocultural, existen otras causas, como la creciente tasa de desempleo, la depresión consiguiente o la elevada presión social a la que se enfrentan los ciudadanos de una sociedad considerablemente hermética, exigente, jerarquizada. Y donde no es extraño conocer el caso de alguna persona que muere exhausta debido a la excesiva sobrecarga de trabajo (<em>karoshi</em>). De hecho, hace poco un tribunal de Kioto declaraba culpables a los directivos de una empresa por la muerte de un joven de 24 años que, tras haber trabajado una media de 112 horas extra al mes durante cuatro meses, murió súbitamente de un ataque al corazón mientras dormía. Un total de 1.576 personas murieron a causa del <em>karoshi</em> entre 2004 y 2008.</p>
<p><a href="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Flores.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-39537" style="margin: 10px;" title="Flores" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Flores.jpg" alt="" width="174" height="260" /></a>Otra de las causas que intentan explicar las altas cifras de suicidio es el progresivo debilitamiento de la economía nipona. En abril, la tasa de desempleo alcanzaba ya el 5,1%. Con un consumo doméstico minimizado y una deflación galopante, la sociedad japonesa está inmersa en su peor recesión económica desde la Segunda Guerra Mundial. Los hombres mayores de 40 años son actualmente los más proclives a arrebatarse la vida. En términos porcentuales, suponen el 71% de las personas que se suicidaron en 2009. Sorprendentemente, los niños son otro de los grupos que recientemente han caído en las redes de esta contagiosa lacra social.</p>
<p>Entre los métodos más utilizados, el más habitual es el de arrojarse a las vías del metro. De hecho, más de 35.000 trenes se ven obligados a retrasar sus operaciones por intentos de suicidio al cabo del año. Tanto es así que ya se han instalado barreras entre las vías y los andenes en varias estaciones, además de botones de emergencia para que si alguien es testigo de un intento de suicidio, lo pulse inmediatamente para que el tren se detenga.</p>
<p>Ante esta perspectiva, el Gobierno japonés ha reconocido que disminuir la tasa de suicidios es una de sus prioridades (quieren reducirlo en más del 20% antes de 2016).</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">“Desapareció por completo mi deseo de vivir”</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"><br />
<img class="alignright size-full wp-image-39538" style="margin: 10px;" title="Barcas-Tokio" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Barcas-Tokio.jpg" alt="" width="190" height="260" />El Bosque de Aokigahara es ampliamente conocido en Japón por dos razones: las espectaculares vistas del famoso Monte Fuji y los suicidios. También conocido como el <em>Mar de Árboles</em>, se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los desesperanzados, que encuentran en la densidad de este frondoso verde mar el lugar perfecto para <em>quedarse</em>. Las autoridades locales ya han instalado cámaras de vigilancia en las entradas al bosque.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">Tal es el caso de Akiyama (prefiere preservar su identidad bajo un pseudónimo), un hombre de 46 años que, tras ser despedido de su trabajo en una fábrica de manufacturas, pensó que nada más en la vida tenía sentido. “Desapareció por completo mi deseo de vivir”, asegura Akiyama. Un año después de su desesperado intento, Akiyama está realizando una labor de voluntariado que poco a poco le está ayudando a recuperar la confianza en sí mismo. Todavía no ha podido encontrar un trabajo estable y se siente avergonzado de verse tentado por volver a intentarlo. “Intento no pensar en ello, pero no puedo decir nunca. De momento, el deseo de vivir es más fuerte que el de morir”.</span></p>
<p>En el nº 2.717 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>Quiero ser misionero, dar la vuelta a mi vida</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jul 2010 07:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Diócesis de Albacete realiza un curso anual de formación para jóvenes
(Marina de Miguel) &#8220;Me gustaría que me cambiara de alguna manera. Que diera la vuelta a mi vida y me hiciera valorar lo que realmente es importante”. Nada y, a la vez, todo; todo y, a la vez, nada. Esto es lo que esperaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">La Diócesis de Albacete realiza un curso anual de formación para jóvenes</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-39085" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones.jpg" alt="" width="290" height="218" />(<strong>Marina de Miguel</strong>) &#8220;Me gustaría que me cambiara de alguna manera. Que diera la vuelta a mi vida y me hiciera valorar lo que realmente es importante”. Nada y, a la vez, todo; todo y, a la vez, nada. Esto es lo que esperaba <strong>Anabel Ballesteros</strong> horas antes de tomar el avión que la llevó a México, donde, durante este mes de julio, comparte el pan y el quehacer diario, los desvelos y las ilusiones, los proyectos y las preocupaciones de los misioneros javerianos que atienden a los indígenas <em>náhuatl</em> en la localidad de Acoyotla, en el Estado de Hidalgo. En su mochila, junto al equipaje más básico para esos días, lleva los mimbres para ser una más: la formación que durante un año ha hecho crecer su dimensión misionera, ese compromiso que comparte con los bautizados.</p>
<p><span id="more-39084"></span><img class="alignright size-full wp-image-39086" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-2.jpg" alt="" width="280" height="180" />Es una de los quince jóvenes que han participado en el curso en experiencia misionera puesto en marcha por las Delegaciones Diocesanas de Misiones y Vocaciones de la Diócesis de Albacete con los misioneros javerianos de Murcia. “No es una formación para viajar, sino para ser misioneros”, aclara el delegado, <strong>José Joaquín Tárrega</strong>, para indicar que la posibilidad que se ofrece de vivir esta experiencia de primera mano durante julio y agosto es totalmente opcional. De los participantes, sólo tres se encuentran en México con los javerianos, mientras que otro acompañará en agosto a los misioneros diocesanos que trabajan en Guatemala.</p>
<p>“Nuestra principal finalidad es descubrir y profundizar en el propio ser misionero de cada uno, a través del encuentro con <strong>Jesús</strong>, con el grupo-comunidad y con la realidad de las otras iglesias-culturas que acogerán a los que vayan”, añade Tárrega. Entre las temáticas tratadas en los encuentros mensuales, que se celebraron de noviembre a junio, destacan los siguientes aspectos: <em>Continuadores del proyecto de Jesús; Motivaciones para el ‘encuentro y la reciprocidad’ con otras personas y con otros grupos o Actitudes para la misión</em>. Pero, junto a la profundización en estos conocimientos y un momento de oración, estas tardes de domingo se convirtieron en una oportunidad excepcional para la comunión entre los asistentes y sus formadores.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-39087" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-3.jpg" alt="" width="270" height="180" />“Aunque no implique un cambio radical, porque estos jóvenes son personas de fe, por lo menos hablarán de la misión no como algo teórico, sino como algo vivencial. Eso se notará en su estilo de vida”, explica <strong>Antxon Serrano</strong>, uno de los misioneros encargados de la formación que espera haya ayudado a que se planteen su vida con más profundidad y así puedan discernir con más claridad cuál es la vocación de Dios para ellos.</p>
<p>Por esa razón, este proyecto también estaba dirigido a quienes, como <strong>Antonio Martín</strong>, no han podido ir este año de misiones. “Como cristiano que soy, esto es una parte más de mi vida. Hay que recordar que Jesús fue el primer misionero y tenemos que seguir sus pasos”, afirma para mostrar cómo todo lo aprendido se puede aplicar en el día a día.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-39088" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-4.jpg" alt="" width="240" height="180" />En este sentido, Serrano recuerda que “el misionero no sólo es el que está ahí fuera, también cerca de nosotros hay situaciones de primer anuncio y atención a inmigrantes. Favorecer el encuentro con el otro es también aplicable a la vida cotidiana”. De igual modo, subraya que esta iniciativa sirve para denunciar que la situación precaria en la que se encuentran los países considerados ‘tierra de misión’ está motivada por las estrategias políticas y económicas del Primer Mundo. “Ojalá que, tras todo este curso, en su modo de vida se refleje la misión y la solidaridad con otros pueblos en nombre de la fe”.</p>
<p>Como contrapartida, ve en estos cursos un soplo de aire fresco para los propios misioneros, pues, como apunta, “es muy gratificante ver cómo estos chavales quieren dar algo de sí mismos a los demás, aunque tengan que costearse el viaje o la estancia”.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Cambiar el chip</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-39089" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-5.jpg" alt="" width="240" height="152" />Antes que nada, el curso contribuyó a que los asistentes cambiaran el chip y dieran prioridad al ‘ser’ sobre el ‘hacer’. “Cuando se va de misiones, siempre se valora mucho lo de hacer algo: construir algo o ir a desarrollar el propio oficio. Pero, sin quitar valor a esto, la misión es un encuentro con los otros y una total disponibilidad para cualquier cosa, aunque sólo sea para escuchar”, subraya el javeriano. “Ante todo, vamos en nombre del Señor, de nuestra fe y, al mismo tiempo, a conocer, ver, aprender y encontrar personas”.</p>
<p>“Estaba confundida, pensaba que se trataba de conseguir ciertas cosas, pero lo más importante es lograr que se abran a nosotros, que nos hablen”, reconoce Anabel Ballesteros, indicando que esta visión ha sido toda una sorpresa y una responsabilidad aún mayor. “Es un tópico decir que ellos te van a enseñar más a ti de lo que tú les puedes aportar, pero es verdad”.</p>
<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-39090" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones-6" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-6.jpg" alt="" width="195" height="260" />Juan Manuel Talavera</strong>, quien también está viviendo esta ‘experiencia mexicana’, espera que, escuchando los sentimientos, deseos, frustraciones, esperanzas y sueños de la comunidad indígena pueda ayudar a que se curen las heridas que anclan sus almas. “Hay que ir con una mentalidad aperturista, de no invadir, sino de conocer y de, principalmente, ofrecerte”.</p>
<p>Desde muy pequeño sintió la inquietud de ir de misiones; ahora, con 34 años, reconoce estar viviendo su sueño. “La vida siempre nos enseña que los mejores viajes son aquéllos en los que no llevas ningún tipo de expectativa. Lo único que espero es descubrir otro mundo, otra forma de vida y cultura, además de conocer otra concepción de Dios”, explica, indicando su deseo de que, tanto la formación como esta experiencia, le ayuden a “tener una mente más abierta en los temas de Dios”.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">“Completemos el rostro de Dios”</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"><br />
<a href="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-7.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-39091" style="margin: 10px;" title="Curso-misiones-7" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Curso-misiones-7.jpg" alt="" width="280" height="210" /></a>“¿Qué se puede hacer en un mes?”, era la pregunta que más rondaba por la cabeza de los participantes en este proyecto. Enseguida, Antxon Serrano les animó a cambiar la mentalidad y a ponerse en la piel de la comunidad de acogida. “Además de conocer la misión de primera mano y la situación precaria en la que se encuentran tres cuartas partes de la población mundial, se puede compartir la fe con las personas que nos encontraremos, para quienes la mera visita les hace sentir importantes”.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">Tras dos años de misiones en Colombia y ocho en Chad (África), asume el reto de formar y acompañar a los jóvenes con responsabilidad y alegría. La primera, por las inseguridades y contratiempos que se pueden presentar en este período, y la segunda, la más importante, por “poder abrir horizontes nuevos a personas interesadas en crecer en la dimensión humana y espiritual” con la ayuda de los más pobres.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">“Se abren posibilidades para que Dios sea más conocido y para que todos, los que vamos y los que nos reciben, completemos el rostro de Dios en nuestro mundo”, desea el instructor.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">Así, con la mente y el corazón repletos de nuevas enseñanzas, experiencias y testimonios estos muchachos regresarán a sus casas y aportarán su granito de arena para que florezca esta dimensión misionera en otros coetáneos, ya que, como señala José Joaquín Tárrega, la Diócesis de Albacete tiene pensado volver a convocar este curso el próximo año. En esta ocasión, habrá un grupo de iniciación y otro de profundización. Gracias a él, Anabel Ballesteros, Juan Manuel Talavera y otros compañeros podrán recordar cómo aquel verano marcó sus vidas.<br />
</span><br />
En el nº 2.716 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
<p style="text-align: center;">﻿————</p>
<h2><span style="color: #000000;">INFORMACIÓN RELACIONADA</span></h2>
<ul>
<li><a href="http://www.vidanueva.es/2010/07/16/“la-mision-tenemos-que-hacerla-juntos-los-bautizados”/" target="_blank">&#8220;La misión tenemos que hacerla juntos los bautizados&#8221;</a></li>
</ul>
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		</item>
		<item>
		<title>Semillas de desarrollo para Burkina Faso</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2010/07/09/semillas-de-desarrollo-para-burkina-faso/</link>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 07:33:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hermanos de La Salle enseñan en el Centro CLIMA los oficios agrícolas
 
(Texto: Victoria Lara- Traducciones: María Gómez- Fotos: PROYDE) Desde el año 2007, la llegada del mes de abril en Beregadugú, pueblo situado en el suroeste de Burkina Faso, en la provincia de Comoé, en la región de las Cascadas, es acogida por los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">H</span><span style="color: #888888;"><span style="color: #000000;">ermanos de La Salle enseñan en el Centro CLIMA los oficios agrícolas</span></span></h2>
<h2><span style="color: #888888;"> </span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-38556" style="margin: 10px;" title="Centro-CLIMA" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Centro-CLIMA.jpg" alt="" width="300" height="225" />(Texto: <strong>Victoria Lara</strong>- Traducciones: <strong>María Gómez</strong>- Fotos: PROYDE) Desde el año 2007, la llegada del mes de abril en Beregadugú, pueblo situado en el suroeste de Burkina Faso, en la provincia de Comoé, en la región de las Cascadas, es acogida por los habitantes de la zona de manera especial. No sólo significa para ellos el inicio de la estación de las lluvias, sino que, para muchas familias, supone el comienzo de un itinerario de formación tanto intelectual como manual y humana, pensado para que puedan valerse por sí mismas y ayudar a sus respectivas comunidades. Es lo que ofrece el Centro Lasaliano de Iniciación a los Oficios de la Agricultura (CLIMA, en sus siglas en francés), promovido por los Hermanos de La Salle y cuya puesta en marcha ha sido posible gracias a la Asociación Promoción y Desarrollo (PROYDE), ONG vinculada a dicha institución religiosa.</p>
<p><span id="more-38555"></span><img class="alignright size-full wp-image-38557" style="margin: 10px;" title="Centro-CLIMA-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Centro-CLIMA-2.jpg" alt="" width="270" height="200" />“Ya desde los años 70 los Hermanos habían empezado a iniciar a los alumnos a la agricultura en los colegios”, explica el lasaliano español <strong>Raúl de Antón</strong>, actual ecónomo del Centro, quien aclara que “CLIMA es algo distinto, ya que los beneficiarios son jóvenes familias con sus hijos, la formación que se les da contiene más de práctica que de teoría y se ofrece a hombres y mujeres sin nivel escolar, algunos no saben ni leer ni escribir”. Así, los alumnos –<em>stagiaires</em>– son matrimonios con edades entre los 20 y los 35 años; un total de 24 familias que conviven y trabajan durante los dos años que dura la formación, divididos en dos cursos de nueve meses cada uno –desde abril hasta diciembre–, coincidiendo con la estación de lluvias. Mientras sus padres están en los campos o en clase, los niños van a la escuela del pueblo y los más pequeños son confiados a la guardería del Centro, una instalación que no es muy habitual ver en este país.</p>
<p>Además de las clases teóricas y prácticas de agricultura, se imparten talleres de carpintería, mecánica, albañilería y de tareas domésticas para las mujeres. También se dan cursos de alfabetización en francés para los que quieren aprender o perfeccionar el idioma, sin olvidar la formación “humana”, con la realización de cursillos y encuentros sobre diferentes temas de la vida. No obstante, el programa de enseñanza difiere según sea de primer o de segundo año.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-38558" style="margin: 10px;" title="Centro-CLIMA-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Centro-CLIMA-3.jpg" alt="" width="270" height="200" />Además de la formación, De Antón destaca la importancia de que, durante el curso, personas de diversos lugares y diferentes creencias religiosas vivan bajo el mismo techo: “En CLIMA conviven familias burkinabé católicas, musulmanas o animistas”. En este sentido, el director del Centro, el hermano nativo <strong>Dieudonné Kienou</strong>, ha subrayado que esta iniciativa “ha conseguido que el pueblo manifieste una vida de tolerancia, de fraternidad hacia las diferencias lingüísticas, étnicas y religiosas”.</p>
<p>Pero el camino ha sido largo y difícil hasta llegar aquí. La idea de crear una obra en beneficio de los más pobres de Burkina Faso se había puesto sobre la mesa en varias de las reuniones de la congregación, hasta que uno de los hermanos, <strong>Ignacio García</strong>, tomó la iniciativa y, una vez concebido y elaborado el proyecto, en el año 2000, comenzó a buscar los fondos necesarios. Finalmente, la financiación fue aprobada en 2003 por la asociación PROYDE, pero la muerte, un año después, del hermano Ignacio, hizo que fuera otro religioso español, <strong>Luis Álvarez</strong>, el encargado de la puesta en marcha del Centro, donde además trabajó como ecónomo hasta diciembre de 2008, cuando fue trasladado a Uagadugú, la capital del país.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Obstáculos iniciales</span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-38559" style="margin: 10px;" title="Centro-CLIMA-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Centro-CLIMA-4.jpg" alt="" width="280" height="210" />“Antes de que se creara el proyecto, los campesinos de Beregadugú y sus alrededores dedicaban su tiempo al trabajo en sus empobrecidas parcelas, a la recogida matinal del bangui y a la espera de jornales en las plantaciones de caña de la SOSUCO [Sociedad Azucarera de Comoé]”, explica Álvarez, quien tuvo que enfrentarse a algunas dificultades para la puesta en marcha del proyecto, la principal de ellas: su alto coste. Un 80% de la financiación proviene de España, de organizaciones como PROYDE y Manos Unidas, y algunas entidades públicas, como la Comunidad de Castilla-La Mancha, así como empresas privadas. A la escasez de dinero hubo que añadir otras cuestiones que retrasaron el inicio de la actividad en el Centro, como la falta de maquinaria para preparar los terrenos para el cultivo, que se solucionó con la adquisición y el envío desde España de una máquina para los trabajos de desbroce y limpieza de los campos; y las dos perforaciones fallidas que se realizaron en busca de agua para el consumo interno de CLIMA. El religioso también lamenta que la iniciativa, hoy por hoy, sea incapaz de “ayudar a las familias a salir del Centro con un mínimo de equipamiento”.</p>
<p>En lo que se refiere a su funcionamiento, el objetivo final es que el Centro pueda ser autosuficiente, pero, según Luis Álvarez, “mientras no se consiga tener todas las infraestructuras de producción, tales como cultivos a gran escala, árboles frutales variados, ganadería y piscifactoría, será difícil”. Éstos son los principales retos a los que se enfrenta CLIMA, pues de esos proyectos productivos depende no sólo la propia manutención de los alumnos –el primer año, el centro tuvo que comprar toda la alimentación de las familias durante su estancia–, sino también el mantenimiento de las instalaciones.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-38561" style="margin: 10px;" title="Centro-CLIMA-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Centro-CLIMA-5.jpg" alt="" width="280" height="210" />“Este año que terminó en diciembre pasado –afirma Raúl de Antón–, el Centro ha producido lo suficiente para la alimentación de base de las familias: las que retornan a su pueblo después de la formación llevan consigo la cantidad de víveres necesaria para su subsistencia hasta la nueva cosecha y el Centro guarda la cantidad suficiente para alimentar durante nueve meses a las nuevas familias que llegan al Centro. Ya ha sido un gran progreso. Pero las cosechas producidas no llegan a cubrir la mayoría de los gastos de funcionamiento”, entre ellos, los salarios del personal de CLIMA, formado por el director, ingeniero agrónomo; un monitor técnico superior de Agricultura; el ecónomo; y dos monitoras: una para las actividades con las mujeres y la otra para la guardería de niños. El equipo se completa con personal externo –formadores y expertos– para necesidades puntuales.</p>
<p>Entre los proyectos de producción que se han previsto están una piscifactoría, la cría de gallinas ponedoras, la ganadería bovina y porcina y el cultivo de árboles frutales. El primero en ponerse en marcha es la piscifactoria, para lo que se ha rehabilitado una antigua presa con la financiación de una empresa española –Bodega Rioja Alta–, que ya está funcionando. Pero aún está pendiente la recuperación de los estanques, las canalizaciones, la fábrica y el resto de los equipamientos necesarios. “A pesar de las actuales dificultades económicas, creemos que encontraremos apoyo en personas de buena voluntad”, afirma el director, Dieudonné Kienou.</p>
<p><span style="color: #ff0000;">Ver para creer</span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-38562" style="margin: 10px;" title="Centro-CLIMA-6" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/07/Centro-CLIMA-6.jpg" alt="" width="280" height="210" />Pero no todo han sido piedras en el camino: “La gente de Beregadugú ha acogido favorablemente la instalación de CLIMA en su territorio. En particular, el alcalde del pueblo se ha implicado para que este proyecto llegue a realizarse. Seguramente, esperan mucho del Centro tanto en formación agrícola como en empleo y trabajo”, señala el hermano Raúl, quien, de hecho, subraya cómo los habitantes de la zona “pueden constatar los resultados que el Centro ha obtenido en un terreno que estaba completamente agotado, donde los campesinos no conseguían nada”.</p>
<p>El director de CLIMA va más allá y opina que “el éxito de algunos de nuestros alumnos en su propio medio permitirá al Centro afianzarse como una posibilidad de desarrollo. Porque el campesino prefiere ver para creer”. No obstante, más allá de los beneficios económicos que este proyecto pueda traer, Kienou se muestra convencido de que “el mayor bien que podemos aportar a esta región es el cambio de mentalidad”, por lo que considera la formación “como un pequeño grano puesto en la tierra, el grano del desarrollo para cada familia que se acerca al Centro”.</p>
<p>En el nº 2.715 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>MFC: un colchón para las familias</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jul 2010 07:38:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La crisis evidencia la importancia de apoyar a esta institución
(José Luis Palacios) La familia, siempre se dice, y más cuando las cosas vienen mal dadas, sirve de colchón para amortiguar los golpes de la vida. Pero, ¿qué pasa cuando no se puede contar con la propia? La respuesta que ha encontrado el Movimiento Familiar Cristiano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">La crisis evidencia la importancia de apoyar a esta institución</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-38085" style="margin: 10px;" title="MFC" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC.jpg" alt="" width="290" height="218" />(<strong>José Luis Palacios</strong>) La familia, siempre se dice, y más cuando las cosas vienen mal dadas, sirve de colchón para amortiguar los golpes de la vida. Pero, ¿qué pasa cuando no se puede contar con la propia? La respuesta que ha encontrado el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), una asociación pública de la Iglesia creada en España en 1968, ha sido ayudar a toda la familia, no sólo a los individuos aislados, desde la propia institución.</p>
<p><span id="more-38079"></span><img class="alignright size-full wp-image-38086" style="margin: 10px;" title="MFC-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC-2.jpg" alt="" width="270" height="180" />A través de una iniciativa llamada ‘Las Familias por las Familias’, este movimiento –que pertenece al Foro de Laicos y participa en el Departamento Episcopal de Apostolado Seglar– persigue “fomentar la familia integralmente, trabajar a favor de otras familias, a través de la acogida, la atención y el acompañamiento, para que puedan salir de la situación en la que se encuentran y no sentirse solas”, en palabras de <strong>Mario Sebastián</strong>; él y su esposa, <strong>Lourdes Magallón</strong>, pertenecen al Servicio de Orientación y Solidaridad Familiar del MFC de Zaragoza.</p>
<p>Los miembros del MFC vuelcan su acción solidaria en la cárcel, los inmigrantes, las toxicomanías, los enfermos, la tercera edad, los matrimonios con problemas, las mujeres embarazadas angustiadas por su futuro… Mario y Lourdes han sido pioneros a la hora de desarrollar la atención familiar en su diócesis. “Hace un año, como movimiento ‘familiarista’ vimos que debíamos ocuparnos de las familias con carencias. Ya hay mucha gente en la Iglesia que trabaja en estos campos, pero siempre de forma individual. Contando con el apoyo de las instituciones que ya trabajan contra la pobreza y marginación, ya sea en el ámbito social como eclesial, eso sí”, remarca Mario.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-38087" style="margin: 10px;" title="MFC-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC-3.jpg" alt="" width="270" height="180" />Admite este funcionario del Ayuntamiento de Zaragoza, de 50 años, que “entre nosotros siempre ha habido apoyo, un poco espontáneo, pero queríamos abrirnos a la diócesis, y de manera más organizada y estable, llegar a las familias que lo están pasando mal, como exigencia del desarrollo de la acción caritativa; esta acción, junto a la evangelización y la celebración de los sacramentos, son los tres pilares fundamentales de la Iglesia. Queríamos transmitir el espíritu del movimiento y sentíamos la necesidad de darnos, desde la esencia ‘familiarista’, a los demás”.</p>
<p>De lo que se trata es de atender las necesidades y carencias de las familias de la diócesis. Si hay que dar apoyo económico, se da, dentro de las posibilidades de cada uno; pero la clave reside en “la relación afectiva, cercana, de escucha”. “Establecemos un trato de tú a tú, de familia a familia, que complementa y cubre las carencias institucionales”, explica Mario, quien añade que, “al final, las familias vienen mucho por casa, nos conocen a todos, se sienten a gusto, ven nuestra propia situación y cómo afrontamos los problemas y esto también les ilumina y les ayuda”.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-38088" style="margin: 10px;" title="MFC-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC-4.jpg" alt="" width="240" height="180" />Son tiempos duros, muy duros para los más desfavorecidos. Es fácil encontrarse con unas de esas “familias sufrientes y necesitadas”. “A veces alguien de una parroquia nos habla de personas que conoce; otras, gente de Cáritas o de los Servicios Sociales se pone en contacto con nosotros; y en ocasiones son los propios miembros del Movimiento los que en colegios, asociaciones o centros de trabajo entablan relación con otras familias”, aclara Mario sobre el primer contacto. Este aragonés tiene claro que la ayuda económica puntual no puede ser el papel fundamental del MFC, dado que ya existen otras instancias que, por su responsabilidad pública o su inspiración solidaria, deberían cumplir su función. Sin embargo, la ayuda que ofrece el MFC es inmediata  y con un trato cercano.</p>
<p>No es fácil, con todo, entablar una relación que, al menos en su origen, viene marcada por la necesidad de una de las partes; y menos en una sociedad que no entiende la entrega desinteresada. Pero a veces se establecen vínculos sinceros. Es lo que les ha pasado con <strong>Eulalia</strong> y<strong> Carolina</strong>, una madre ecuatoriana y su hija de 18 años. “Viven en una vivienda tan pequeña y humilde que costó convencerlas de que nos la abriesen”, recuerda Lourdes Magallón. “Para mí, son personas caídas del cielo; conocerles me ha cambiado la vida”, comenta la propia Eulalia.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-38089" style="margin: 10px;" title="MFC-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC-5.jpg" alt="" width="240" height="160" />Dice Mario que “todo el movimiento somos el proyecto ‘Las Familias por las Familias’, aunque algunos estemos más atentos a organizar la ayuda”, así que lo normal es que los hijos acaben implicados en la labor de sus padres. Esta asociación (implantada también a nivel mundial e inserta en un importante número de diócesis españolas, con cerca de 2.000 miembros) cuida la participación de los jóvenes y los niños de las familias a las que se apoya, con actividades pensadas para ellos. La naturalidad y franqueza de los menores sirve para romper muchas de las barreras y prejuicios con que se atrincheran a veces los adultos. Lo sabe bien Nelu, albañil rumano casado con Gina y padre de cuatro hijos de entre 11 y 18 años, que cuenta una anécdota. Uno de sus hijos, que comparte colegio con Lourdes, al ver que <strong>Nelu</strong> y <strong>Gina</strong> estaban pensado en regresar a su país ante la falta de trabajo y la imposibilidad de salir adelante, les espetó un día: “Si queréis volver, iros vosotros, yo me quedo aquí con la familia de Mario y de Lourdes”.</p>
<p>“Abrimos nuestro hogar a familias y personas con dificultades, con amor y con el apoyo de todo el MFC. Las familias lo valoran mucho más que la ayuda económica. Para las personas sin familia en España, jóvenes principalmente, somos un referente educativo, una estabilidad afectiva y una fuente continua de apoyo y esperanza. Acogemos, acompañamos y evangelizamos desde nuestra realidad familiar, con los recursos que tenemos…; del resto se encarga nuestro Padre Dios”, asegura Lourdes.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-38090" style="margin: 10px;" title="MFC-6" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC-6.jpg" alt="" width="160" height="240" />Sólo en Zaragoza han sido atendidas casi 60 familias, tanto nacionales como migrantes, de muy variadas características: monoparentales con menores, formadas por viudas, desestructuradas por los malos tratos, con algún miembro en la cárcel… <strong>María Rosa Rubio</strong> y su marido <strong>Ramón Bernárcer</strong>, presidentes del MFC, valoran la iniciativa como muy positiva: “Merece la pena, a pesar de las dificultades por la dedicación que exige, puesto que se trata, de algún modo, de ampliar la familia”, explica ella.</p>
<p>Por eso, desde la comisión nacional del MFC se ha sugerido a todas las delegaciones diocesanas que se aplique el proyecto surgido en Zaragoza, no tanto por lo que se puede hacer para enfrentar las consecuencias del momento actual, sino por su sintonía con “el espíritu cristiano y solidario del Evangelio” y porque permite, entre otras cosas, “educar a nuestros hijos en los valores de los que tanto se habla a través de una vivencia grande”, apunta la presidenta del MFC. La familia, espacio privilegiado para el compartir y escuela primera de solidaridad, al menos para esta longeva asociación pública de la Iglesia, tiene todavía mucho que decir, también ante esta crisis.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">Aprender a compartir</span></h2>
<p><span style="color: #800000;"><img class="alignleft size-full wp-image-38091" style="margin: 10px;" title="MFC-7" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/MFC-7.jpg" alt="" width="173" height="260" />Cuando se está dispuesto a compartir la vida misma con quienes menos tienen, al final se acaba recibiendo más de lo que uno es capaz de dar.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">La hija mayor de Lourdes y Mario, Carolina, de 25 años, después de acompañar y compartir algo de comida con una familia empobrecida durante la pasada Navidad se preguntaba: “¿Qué hemos hecho sino darles lo que les corresponde? Tú nos dices, ‘lo que habéis recibido gratis dadlo gratis’. ¿Y acaso no hemos recibido una sobreabundancia de bienes y de gracia?”. Y ella misma respondía: “Darles algo de comer, cuando en casa nos espera una cena de Nochebuena espléndida, no es hacerles un favor. Dedicarles un poco de nuestro tiempo, con sincero cariño y atención para aliviar su soledad, cuando nosotros disfrutaremos de una Nochevieja de fiesta con la familia y amigos no es hacerles un favor. Es hacer justicia”.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">Otro ejemplo: Lourdes confiesa que gracias al contacto con la familia de Fatiha –una argelina casada con El Amine y madre de cinco niñas de entre 3 meses y 12 años de edad–, “hemos recibido mucho de ellos”, en referencia al descubrimiento de otra cultura, de otra espiritualidad y de otra manera de entender las relaciones humanas. “También hemos aprendido a compartir muchas cosas que la gran familia humana podemos compartir”.</span></p>
<p>En el nº 2.714 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>La Iglesia sobre las aguas</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 07:22:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Religiosos y misioneros contribuyen a la promoción de las comunidades indígenas del Amazonas
(Graziela Cruz y Léo Mendes) Evangelizar en la región de la Amazonía, en Brasil, no es una tarea fácil: caminar durante kilómetros, montar en camiones o autobuses, navegar por los ríos en bote o canoa, comer lo que se ofrece. Cada día en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">Religiosos y misioneros contribuyen a la promoción de las comunidades indígenas del Amazonas</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-37659" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía.jpg" alt="" width="290" height="217" />(<strong>Graziela Cruz</strong> y <strong>Léo Mendes</strong>) Evangelizar en la región de la Amazonía, en Brasil, no es una tarea fácil: caminar durante kilómetros, montar en camiones o autobuses, navegar por los ríos en bote o canoa, comer lo que se ofrece. Cada día en un sitio nuevo, y cada noche en una cama diferente. Los objetos personales se quedan en una bolsa o mochila sencilla y, en algunos casos, el río es la única compañía, también utilizado para lavar la ropa y bañarse. Ésta es la rutina de un gran número de personas que dedican sus vidas a la evangelización de los pueblos ribereños y las comunidades indígenas amazónicas.</p>
<p><span id="more-37658"></span></p>
<div id="attachment_37661" class="wp-caption alignright" style="width: 270px"><img class="size-full wp-image-37661" title="Sergio-Castriani" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Sergio-Castriani.jpg" alt="" width="260" height="173" /><p class="wp-caption-text">Sergio Castriani, obispo de Tefé</p></div>
<p>Donarse a esa misión requiere gran dedicación, abnegación y amor al prójimo. Es necesario conocer la geografía espacial y del interior humano, estar dispuesto a no instalarse en un solo lugar y estar abierto a evangelizarse uno mismo, a entrar en la vida del otro sin corromper su cultura y sin dejarse corromper.</p>
<p><strong>Sergio Castriani</strong>, de 56 años, es obispo de la Prelatura de Tefé, en el Estado de Amazonas, desde 1998 y vive constantemente esta experiencia. Ha trabajado como vicario en São Paulo y Acre y como consejero general de la Congregación del Espíritu Santo (a la que él pertenece) en Roma, y es el actual presidente de la Comisión Episcopal para la Acción Misionera y la Cooperación Intereclesial de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) y presidente del Consejo Misionero Nacional, responsable de la recepción de los misioneros.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-37660" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía-2.jpg" alt="" width="240" height="180" />El obispo dice que los ríos, los bosques, el silencio y la contemplación son parte de un escenario que le permite ver a Dios en el camino, incluso en medio de la pobreza extrema. Como anécdota, en una visita a la comunidad más lejana de Tefé, la parroquia de Itamarati, el equipo de la Prelatura llegó después de horas de viaje bajo un sol ardiente. Los misioneros fueron recibidos de forma más generosa en una casa donde sólo había lo básico. “Eran una pareja de ancianos con una nieta con problemas de salud mental y nos recibieron muy calurosamente. Hablamos y oramos, y al irnos, la anfitriona nos dio dos docenas de huevos, una bolsa de limones y algunas papayas, para el obispo”, recuerda con emoción.</p>
<p>Monseñor Sergio asegura que es a través de los pobres como es posible ver el rostro y la misericordia de Dios. “Sólo aquéllos que tienen el privilegio de reunirse con los pobres reciben la revelación de lo que es el reino de Dios, porque el Reino les pertenece a ellos”, concluye.<br />
<span style="color: #ff0000;"><br />
El barco, esencial</span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-37662" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía-3.jpg" alt="" width="240" height="180" />El medio de transporte más común en la región son los llamados <em>recreios</em>, grandes barcos para el transporte de carga y pasajeros. En ocasiones, los <em>recreios</em> son noticia nacional cuando naufragan. Sin embargo, según el obispo, son el más seguro y fiable medio de transporte que favorece el contacto entre las ciudades. En las visitas a las comunidades ribereñas, sacerdotes, equipos pastorales y misioneros utilizan sus propios barcos, que también les sirven para dormir y cocinar en los viajes, que pueden durar hasta un mes.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-37663" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía-4.jpg" alt="" width="240" height="168" />Para llegar a Itamarati, ciudad de difícil acceso, la única alternativa es el transporte aéreo. “Por no ser frecuente o regular, el vuelo es caro, alrededor de 1.400 reales brasileños [unos 634 euros], lo mismo que se necesita para ir a Portugal o a los Estados Unidos”, compara el obispo Sergio. En las comunidades de Itamarati, la Prelatura asegura la presencia de un sacerdote al menos una vez al año. Otros días son los ministros laicos y catequistas los responsables de las celebraciones y la pastoral, sobre todo los domingos.</p>
<p>A pesar de las dificultades, Castriani se muestra, en todo momento, fiel a las enseñanzas de Cristo: “Sin celebración no hay comunión, sin comunión no hay fe, y sin fe no hay acción de la comunidad; sólo así transformaremos nuestra realidad”. Los desafíos no terminan ahí. La falta de profesionales cualificados y el hecho de que los líderes comunitarios, en la mayoría de los casos, terminan por abandonar el campo, impide la secuencia de los trabajos en todos los ámbitos, sea dentro de la Iglesia o en servicios básicos. “Salud, educación, justicia y servicios públicos son, en general, precarios y funcionan de acuerdo con la voluntad de los concejales y alcaldes. El Estado, en la mayoría de los casos, no está presente”, explica el obispo de Tefé, que observa una falta de planificación incluso en las ONG que visitan las comunidades pobres de la Amazonía “haciendo promesas y desordenando la vida de las comunidades, y después se van, dejando a los residentes abandonados”.</p>
<div id="attachment_37665" class="wp-caption alignright" style="width: 270px"><img class="size-full wp-image-37665" title="Antonia-Mendes" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Antonia-Mendes.jpg" alt="" width="260" height="195" /><p class="wp-caption-text">Antonia Mendes</p></div>
<p>Por contra, las congregaciones religiosas caminan hacia la solidaridad y llevan la prosperidad y la asistencia espiritual a las comunidades ribereñas. El obispo Sergio reconoce la importancia de su trabajo: “No puedo decir qué sería de nuestra Iglesia sin la presencia, el testimonio y el servicio de los religiosos y religiosas que trabajan aquí. Ellos son esenciales para el éxito pastoral y de vida de las comunidades”.</p>
<p>Un ejemplo es el de las misiones realizadas por las Hermanas de la Congregación de Nuestra Señora del Calvario. La hermana <strong>Antonia Mendes Gomes</strong>, que también es asesora ejecutiva de la Conferencia de los Religiosos de Brasil (CRB), nació en Rondonia, hija de un recolector de caucho, y conoce bien la realidad de la población que vive en la región amazónica. Ella, siempre dispuesta a participar en estos proyectos de misión, dice que la prioridad de la congregación es el compromiso con la vida frente a los grandes temas sociales y ambientales. Afirma que las misioneras religiosas contribuyen a la formación de líderes, a las necesidades pastorales de las comunidades costeras y, sobre todo, en las acciones dirigidas a la implantación de la Pastoral de la Infancia, además de fomentar el respeto y solidaridad con las comunidades indígenas y la periferia: “Entendemos nuestra misión como una contribución para la promoción de un mundo mejor y por transformaciones históricas concretas. La Vida Religiosa siempre ha sido misionera en esta región, por eso no hay historia de la Iglesia de Amazonía sin la presencia evangelizadora de la Vida Religiosa”.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-37664" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía-6" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía-6.jpg" alt="" width="240" height="180" />Además de los problemas ya citados por el obispo de Tefé, la hermana Antonia también destaca otros que la Iglesia y los misioneros combaten constantemente: “Somos testigos de la fuerte presencia de la prostitución, la explotación sexual de los adolescentes y el consumo de drogas. Las poblaciones, en su mayoría, están en una situación de total abandono. En muchos pueblos, el único grupo que llega son los misioneros y por eso nuestro trabajo es tan importante”.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-37666" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía-7" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía-7.jpg" alt="" width="240" height="240" />La Prelatura de Tefé actúa junto a los indígenas, según las orientaciones del Consejo Indigenista Misionero (CIMI). La Iglesia es solidaria con la organización de los pueblos indígenas y su lucha por la demarcación de tierras, la educación y políticas públicas diferenciadas que garanticen la salud de calidad. De acuerdo con Sergio Castriani, la opción de los diversos pueblos étnicos y religiosos abarca desde el mantenimiento de la religión tradicional hasta el pentecostalismo y el catolicismo, a través de diversos matices: “Respetamos la cultura, el uso del lenguaje, la recuperación de antiguas costumbres y tradiciones, inspirados y purificados por el Evangelio”.</p>
<p>El prelado relata que aún hay indios pastores pentecostales, catequistas católicos o chamanes, y que la relación con cada tribu considera la historia de la comunidad: “En el caso de los católicos indígenas, son ciudadanos de pleno derecho de nuestra Iglesia, participan en la formación que ésta ofrece y contribuyen a la evangelización. Algunos forman parte de nuestro Consejo y reciben visitas pastorales y toda la formación que ofrece la Prelatura”.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">Tefé: en el corazón de la Amazonía</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"><br />
<img class="alignleft size-full wp-image-37667" style="margin: 10px;" title="Iglesia-Amazonía-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-Amazonía-5.jpg" alt="" width="240" height="161" />La Prelatura (nombre dado a las diócesis que están en formación, pero con la misma importancia que las demás) se encuentra en el corazón de la Amazonía. Su territorio abarca diez municipios en los márgenes de dos afluentes del río Solimões: Japurá y Juruá. En el ámbito de la Prelatura hay 14 parroquias; cada una cuenta con un área urbana y otra en la ribera que se extiende a lo largo de ríos y lagos. En las ciudades, la vida de las parroquias no es muy diferente de la del resto de las parroquias en Brasil. En el caso de Tefé, lo que marca la diferencia es que la necesidad allí es mucho mayor y la distancia entre las comunidades: hay parroquias que están a 48 horas de sus comunidades.<br />
</span><br />
En el nº 2.713 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Puerto Príncipe, la ciudad azul</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 07:28:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cinco meses después del terremoto de Haití, muchos refugiados sobreviven sin la ayuda prometida
 
(Texto y fotos: Javier F. Martín) Puerto Príncipe es azul. Hace cinco meses largos, cuando la vida sobrevivía entre lo cotidiano y lo anecdótico de cualquier gran ciudad, la capital haitiana era multicolor. La raza, el cielo, el mar, los tenderetes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">Cinco meses después del terremoto de Haití, muchos refugiados sobreviven sin la ayuda prometida</span></h2>
<h2><span style="color: #000000;"> </span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-37259" style="margin: 10px;" title="Haití" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Haití.jpg" alt="" width="290" height="218" />(Texto y fotos: <strong>Javier F. Martín</strong>) Puerto Príncipe es azul. Hace cinco meses largos, cuando la vida sobrevivía entre lo cotidiano y lo anecdótico de cualquier gran ciudad, la capital haitiana era multicolor. La raza, el cielo, el mar, los tenderetes, la ropa, los exóticos autobuses populares –conocidos como <em>tap-tap</em>– o el bullicio de cualquier calle hacían de la ciudad un lugar sin predominio de tonos. Hoy la ciudad es azul. Azul por el cielo y por el mar. Pero sobre todo por las miles de tiendas de campaña que se reproducen por toda la capital. Más de medio millón de personas vive en Puerto Príncipe bajo ‘plásticos’, en su mayoría de esa tonalidad.</p>
<p><span id="more-37258"></span><img class="alignright size-full wp-image-37260" style="margin: 10px;" title="Haití-tras-terremoto" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Haití-tras-terremoto.jpg" alt="" width="203" height="270" />En realidad, Puerto Príncipe es azul y negra. Azul de día. Negra de noche. Desde Petion Ville, con toda la ciudad en el campo visual que establece tu mirada, ves más oscuridad que luces. Las escasas bombillas desperdigadas informan de dos aspectos a tener en cuenta: primero, que la normalidad no ha vuelto todavía; segundo, que no todo el mundo tiene acceso a un generador. Por la noche hay más ruido que luz artificial. Ni siquiera el aeropuerto internacional está iluminado; las pistas sólo existen en la imaginación, se convierten en líneas imaginarias que transcurren paralelas a la costa. El aeropuerto se <em>deconstruye</em> con la oscuridad, para volver a aparecer al día siguiente, con el amanecer.</p>
<p>Vuelve el día y vuelve el azul y lo que puede esconder este color: un número incontable de personas que viven en campos de refugiados, cuyo número está también por determinar. Según el Gobierno haitiano, unos 300 asentamientos. Los que trabajan aquí y conocen bien la realidad sitúan por encima de 500 los agrupamientos de personas que se quedaron sin hogar, o que debido al miedo prefieren dormir en parques, campos, laderas de montañas, tan sólo al amparo del sueño. Campos como el de Petion Ville, el de Jalouisse, el de los jardines que hay frente al palacio presidencial y cuyos moradores –con resignado orgullo– se autoproclaman ‘los vecinos del presidente <strong>Preval</strong>’. Son campos de refugiados establecidos en cualquier lugar, y en los que también hay diferencias. Hay asentamientos con pequeños hospitales de campaña, cierta seguridad y dignidad. Pero también los hay inhóspitos y escabrosos, convertidos en una concatenación de miedos, miserias y llantos; lugares en los que prolifera la indignidad, en los que se han montado prostíbulos en tiendas de campaña con <em>tarifas </em>que rondan los 40 céntimos de euro.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-37261" style="margin: 10px;" title="Haití-tras-terremoto-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Haití-tras-terremoto-2.jpg" alt="" width="240" height="180" />Como la vida en estos momentos bulle en los campos de refugiados, las prostitutas que ya ejercían antes del seísmo han pasado a trabajar allí. Pero también hay muchas mujeres, jóvenes y no tanto, que se han visto obligadas por el hambre y por el <em>hombre</em> (su padre, su marido o su hermano) a intercambiar su cuerpo por unas humildes monedas con las que saciar el hambre del estómago.</p>
<p>Esta situación se ha hecho más habitual en la capital haitiana tras el terremoto. La gente que se arremolina en los campos de refugiados recibió promesas de asistencia y atención en los primeros días después de la sacudida. Muchos de ellos la siguen recibiendo, pero otros muchos dejaron de tenerla hace meses, como los que habitan los campos de Primature o Santa María. En esta situación está también el asentamiento ubicado en la casa de un alto jerarca del Gobierno haitiano. La piscina y el gran jardín delatan la posición del propietario del lugar, que algunos de sus actuales moradores identifican con el primer ministro. Hoy la piscina es sólo una oquedad pintada de azul, con cuatro palmos de agua sucia. Alrededor, centenares de familias. Les prometieron ayuda diaria; pero la realidad contradice las promesas. Desde últimos de enero nadie reparte comida entre los refugiados de este campo. Desde hace semanas nadie limpia los sanitarios portátiles. Como la gente necesita comer, entiendes la prostitución, la delincuencia, el desasosiego y el empeño legal o ilegal por hacerte un hueco en la vida. Una vida que, sin duda, se va a multiplicar pronto.</p>
<div id="attachment_37262" class="wp-caption alignright" style="width: 250px"><img class="size-full wp-image-37262" title="Nirva-y-Methilde" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Nirva-y-Methilde.jpg" alt="" width="240" height="200" /><p class="wp-caption-text">Nirva y Methilde realizan ‘pastoral integral’</p></div>
<p>Por todas partes se escucha el mismo comentario: “Dentro de unos meses, Puerto Príncipe va a experimentar un crecimiento demográfico significativo”. Lo dicen todos. <strong>Nirva Desdunes</strong>, fundadora de la Casa de la Misericordia de Betsaida, reflexiona: “¿Qué van a hacer veinte personas viviendo en una tienda de campaña? Los padres violan a los hijos, la impunidad es total… Por eso, la promiscuidad es lo de menos”.</p>
<p>Nirva y su compañera en Betsaida, <strong>Methilde Marcello</strong>, desde enero se dedican a la <em>pastoral integral</em>. La enumeración de las actividades que han desarrollado en Puerto Príncipe en estos últimos meses precisaría de centenares de palabras y decenas de párrafos: atención a seminaristas, apoyo psicológico a niños traumatizados, transporte de enfermos y cadáveres, asistencia en la Universidad Católica, atención a la gente que se quedó en la calle, trabajo en familias… Nirva es escéptica respecto al futuro del país cuando señala que “hace falta mucho tiempo para que el Gobierno se reactive. Podría ser una solución convertirse en un <em>nuevo Puerto Rico</em>, pero ahora no hay nadie que proponga un plan de futuro para el país”. Con todo, el escepticismo no frustra sus ganas de trabajar, comprometidas en mejorar las condiciones de vida de los campos de refugiados. ¿Cómo les ayudan a superar la situación? Desdunes responde que “el dolor es grande, pero el hombre es más grande que el dolor. Y el pueblo haitiano tiene una reserva que, además, es un don: el deseo de Dios”.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-37263" style="margin: 10px;" title="Haití-tras-terremoto-3" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Haití-tras-terremoto-3.jpg" alt="" width="240" height="180" />Azul en el cielo, en el mar, en las tiendas de campaña… y en los colegios. Las aulas provisionales también se visten de ese color. Bueno, las aulas no, sino las sombras que se proyectan sobre los alumnos: las mesas, sillas y pizarras de los aularios están bajo toldos azules. Todo es azul. Uno de esos ejemplos se encuentra en el Colegio de la Inmaculada de María, en el corazón de Puerto Príncipe. Se trata de uno de los siete colegios que las Hijas de María Paridae dirigen en la capital haitiana. Seis de esos colegios, entre los que está el de la Inmaculada, son hoy un montón de escombros. Los alumnos, sofocados e ilusionados a partes iguales, han comenzado a recibir las clases bajo lonas sintéticas. Apenas tienen agua y deben acotar las clases a las horas del día en las que el sol no aprieta demasiado. A pesar de tener abiertas las tiendas de par en par, el calor hace casi imposible que fragüe la educación.</p>
<p>Las Hijas de María Paridae, como los salesianos o como otro número destacado de congregaciones han perdido los centros educativos que acogían a miles de alumnos de todas las edades. Hoy siguen albergando sus presencias, pero en situaciones precarias que tardarán en normalizarse. Cuando los ves, sin embargo, intuyes que hay una infancia haitiana en peor situación.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">“Dame una oportunidad”</span></h2>
<h2><span style="color: #800000;"> </span></h2>
<p><span style="color: #800000;"><br />
<img class="alignright size-full wp-image-37264" style="margin: 10px;" title="Haití-tras-terremoto-4" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Haití-tras-terremoto-4.jpg" alt="" width="195" height="260" />“Dame una oportunidad para tener una vida nueva”. Catorce, quince, es posible que veinte niños y adolescentes se juntan. Los más pequeños y bajitos delante. Los más mayores y altos, detrás. Todos, a coro, cantan su esperanza, su deseo, es posible que su oportunidad. Son huérfanos. Impresiona lo que cantan y cómo lo cantan. Sus voces llegan al corazón del que lo escucha, pero sus ojos no se encuentran con los que les miran. Te cantan pero no te miran, como si tuvieran más confianza en la música que en la sinceridad del encuentro de dos miradas. Sobre todo esquivan tus ojos los chicos y las chicas más mayores, de catorce, quince, dieciséis años, muchos de ellos rebotados de otros orfanatos, con una vida sin padres, acogidos en ocasiones en lugares no apropiados y que han acabado, al final, en el Hogar de María, Madre de la Divina Misericordia, en Thomasique.</span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-37265" style="margin: 10px;" title="Haití-tras-terremoto-5" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Haití-tras-terremoto-5.jpg" alt="" width="270" height="203" /><span style="color: #800000;">Con sus ojos esquivos y su actitud confirman, entre las líneas del pentagrama imaginario, que ya han pasado demasiadas veces por esta situación; que ya han entonado demasiadas veces esta melodía y que nadie se ha dignado a ofrecerles lo que ellos reclaman, una vida nueva. Aquí, en Thomasique, no hay huérfanos del terremoto. Arrastran un peso que se alarga en el tiempo mucho más allá del 12 de enero. Los dejas con su música y su mirada esquiva y, de nuevo, emprendes el regreso a la ciudad azul.<br />
</span><br />
En el nº 2.712 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Turquía, escuela de esperanza y purificación</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 07:05:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mvlara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La minoría cristiana quiere renovar su compromiso con la fe y apuesta por el ecumenismo
(Maria Nieves León) Asia Menor fue un destino privilegiado de la predicación de Pablo. Una y otra vez, en sus viajes recorre, se cansa, predica, crea comunidades; una y otra vez se embarca y desembarca, llevando la buena noticia a los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">La minoría cristiana quiere renovar su compromiso con la fe y apuesta por el ecumenismo</span></h2>
<p><img class="alignnone size-full wp-image-36743" style="margin: 10px;" title="Cristianos-Turquía" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Cristianos-Turquía.jpg" alt="" width="290" height="193" />(<strong>Maria Nieves León</strong>) Asia Menor fue un destino privilegiado de la predicación de <strong>Pablo</strong>. Una y otra vez, en sus viajes recorre, se cansa, predica, crea comunidades; una y otra vez se embarca y desembarca, llevando la buena noticia a los hermanos de la gentilidad. Antioquía de Siria, el mismo Tarso que le vio nacer, Éfeso, Iconio, Antioquía de Pisidia, Esmirna… ¿Qué permanece de todo eso? ¿Qué pasó? ¿Cuántos cristianos quedan y cómo pueden vivir la fe?</p>
<p><span id="more-36742"></span>El pasado año, con motivo de la celebración del Año Paulino, muchas comunidades cristianas quisieron renovar su compromiso profundizando en las enseñanzas del Apóstol de los Gentiles. Han buscado las huellas, recorrido kilómetros y kilómetros tratando de encontrar comunidades vivas, herederas de aquéllas primeras. Hoy hallamos dos catedrales, en Estambul y en Esmirna, y una cincuentena de templos dispersos por el país. Los cristianos representan el 3% de la población.</p>
<div id="attachment_36744" class="wp-caption alignright" style="width: 260px"><img class="size-full wp-image-36744" title="Padre-Rubén-Turquía" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Padre-Rubén-Turquía.jpg" alt="" width="250" height="270" /><p class="wp-caption-text">El P. Rubén (dcha.) en su comunidad</p></div>
<p>Los Hermanos Menores han creado en Estambul el proyecto ‘Camino de Esperanza’, para la promoción del diálogo ecuménico e interreligioso, y ya llevan seis años trabajando. Son cuatro religiosos, ubicados en la parroquia de Santa María Draperis, de Istiklal Caddesi, una famosa vía del Estambul europeo. El P. <strong>Rubén Tierrablanca</strong> explica: “Un gesto profético de san <strong>Francisco de Asís</strong>, que <strong>Benedicto XVI</strong> subrayó en una reciente catequesis, fue su encuentro con el sultán <strong>Melek-Al-Kamil</strong> en septiembre del 1219 en Damieta, al norte de Egipto, en un aprecio mutuo de fe y de oración, a pesar de la diversidad en la comprensión y expresiones, pero dirigida al mismo Dios y con la misma sinceridad. Desde entonces, la presencia de los franciscanos en las tierras del islam ha seguido el camino del anuncio del Evangelio en la gozosa acogida de todas las situaciones humanas <em>confesando que son cristianos</em>, como dice la 1ª Regla de los Hermanos Menores”.</p>
<p>A finales del siglo pasado, la presencia franciscana en Turquía había venido a menos, se buscaba renovar la comunidad y responder a los signos de los tiempos. Las relaciones con las Iglesias de Oriente presentes en Estambul y otras comunidades eclesiales de la Reforma protestante ofrecían la oportunidad de buscar un camino ecuménico. “Además, siendo Turquía un país de mayoría musulmana, para nosotros franciscanos –dice el P. Rubén–, era un campo de atracción especial”. En 2003 llegaron el P. Rubén y el francés <strong>Gwenolé Jeusset</strong>, un año más tarde se les unió el congoleño <strong>Eleuterio Makuta</strong>, y luego <strong>Domenico Ko</strong>, de Corea. Esta comunidad multicultural se propone como signo de convivencia y de acogida del diálogo abierto con todos los cristianos, con las demás religiones y con los hombres y mujeres de buena voluntad.</p>
<p>Tierrablanca asegura que “el pueblo turco es muy cordial y amistoso, la convivencia es de mutua estima. En el ámbito religioso hemos encontrado la apertura suficiente para promover el diálogo, aunque la situación actual del Gobierno nos exige respeto a los límites de un Estado laico”. No se puede hablar de actividades ya establecidas o de proyectos compartidos, pero “creo no equivocarme –señala el religioso– al afirmar que todos los cristianos que vivimos en Turquía somos conscientes de nuestra vocación ecuménica y todos deseamos la unidad. Nos falta encontrar los caminos para construirla y, a veces, los medios para cultivarla, lo cual requiere creatividad y compromiso. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, por ejemplo, es una cita anual que vivimos peregrinando cada día a una comunidad diferente entre ortodoxos, católicos y protestantes. Nuestro compromiso ecuménico es una preparación en espera del día en que <em>podamos sentarnos juntos a la mesa del Señor</em>. Éste es un deseo que escuchamos tanto de <strong>Bartolomé I</strong>, patriarca de Constantinopla, como de Benedicto XVI, Obispo de Roma”.</p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-36745" style="margin: 10px;" title="Cristianos-Turquía-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Cristianos-Turquía-2.jpg" alt="" width="280" height="210" />En otro nivel están las relaciones con el islam, con dos momentos importantes durante el año: en el período de Ramadán, el<em> iftar</em>, la conclusión de la jornada de ayuno, al que estos franciscanos han sido invitados en diversas ocasiones; y la fiesta anual de <strong>Mevlana Rumi</strong>, fundador del movimiento místico sufí. “Con los hermanos judíos también tenemos buenas relaciones, aunque hemos de caminar todavía más, y con mucha paciencia”, añade el P. Rubén.</p>
<p>Y para recapitular: “El servicio en tierras turcas no es fácil, pero nos ha dado mucha riqueza humana y espiritual. Hemos aprendido a ser discípulos en constante aprendizaje, a compartir nuestra fe y nuestra vocación, a descubrir en la paciencia la mejor metodología para el encuentro y para el diálogo, y a dar gratuitamente lo que gratuitamente hemos recibido”. Turquía, para los cristianos, es una escuela de esperanza, de purificación de la fe y de fidelidad a la Iglesia en sus propias raíces.</p>
<p>En la Iglesia de San Pablo, en Konia (la antigua Iconio), dos religiosas italianas de la Fraternidad de Cristo Resucitado abren sus puertas a los peregrinos. Este pequeño templo, situado en una callecita secundaria, les recibe con avidez; pero si no llegan los sacerdotes, no pueden celebrar la Eucaristía…<strong> Isabella</strong> y <strong>Serena</strong> llevan aquí desde 1995, desde que se lo pidió el obispo de Esmirna. “Somos de la Diócesis de Trento y deudoras de esta tierra por el don de la fe que llegó a nosotros en el siglo IV a través de tres monjes que vinieron desde la Capadocia a Milán –narran–. Cuando recibimos la propuesta del obispo, vimos la ocasión de poder dar las gracias de una manera real y concreta”.</p>
<p>Los cristianos de Konia están de paso, y son, sobre todo, extranjeros; actualmente hay una treintena de cristianos caldeos o sirios, algún estudiante de otra ciudad y tres familias protestantes, más los peregrinos que siguen las huellas de san Pablo.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-36746" style="margin: 10px;" title="Iglesia-en-Hagia" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Iglesia-en-Hagia.jpg" alt="" width="260" height="188" />En opinión de estas religiosas, “en general, el pueblo turco tiene miedo de que los cristianos podamos evangelizar; es un peligro para la unidad y la identidad nacional. Ellos consideran el binomio ‘turco igual a musulmán’, y la identidad cristiana les parece extraña”. La “propaganda religiosa” está prohibida por ley, la Iglesia católica no goza de reconocimiento jurídico y el turismo religioso se permite por el beneficio económico que reporta. “Pero nosotras no hemos sufrido acciones desagradables –aseguran–. Nuestra presencia es pequeña, discreta y poco importante, poco ‘peligrosa’”. Isabella y Serena trabajan con los cristianos de nacimiento, ayudándolos a vivir “según la fe en <strong>Jesús</strong>”, pero no pueden realizar ninguna iniciativa de evangelización en sentido estricto; sólo abren la iglesia a quien desee visitarla durante unas horas a la semana.</p>
<p>El diálogo interreligioso con los prófugos, sean caldeos o sirios ortodoxos, no representa para ellas ningún problema: “Rezamos juntos y basta. En la vida cotidiana dialogamos con los que mantenemos relaciones de vecindad o comerciantes, al margen de los posibles juicios de los otros”.</p>
<p>Para las misioneras, el Año Paulino ha sido un tiempo de bendición. Se han visto recompensadas por el paso de unos 28.000 peregrinos ¡todos generosos! Y lo viven en la comunión de los santos: “Estamos seguras que tantos peregrinos que han pasado, permanecen unidos a nosotras, y recordándonos en su oración desde sus parroquias”.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #800000;">“Mi vientre está lleno de vuestras oraciones”</span></h2>
<p><span style="color: #800000;"> </span></p>
<div id="attachment_36747" class="wp-caption alignleft" style="width: 280px"><img class="size-full wp-image-36747" title="Isabella-y-Serena" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/06/Isabella-y-Serena.jpg" alt="" width="270" height="203" /><p class="wp-caption-text">Serena e Isabella</p></div>
<p><span style="color: #800000;">Isabella y Serena llamaron a un carpintero para trabajar algunos días en casa. La primera vez, naturalmente, llegó solo, pero el segundo día vino con su mujer: “He visto que sois personas de las que me puedo fiar y he querido que conozcáis a mi esposa”. En esos días estaban en la casa, con las religiosas, un sacerdote y un hermano de su Fraternidad, “y para las costumbres de aquí –cuentan ellas–, llevar a la mujer a una casa en donde hay hombres desconocidos es impensable”. La esposa del carpintero les pidió que rezaran para que pudiera tener un hijo que no llegaba. “Algunos meses más tarde se quedó embarazada y nos dijo: ‘Mi vientre está lleno gracias a vuestras oraciones’”.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">Con ocasión de la restauración de la iglesia de San Pablo, el empresario que se ocupó de los trabajos les confió a las hermanas italianas que siempre había tenido una idea negativa de los cristianos, pero que al haberlas conocido, había cambiado totalmente de opinión. “Lo mismo nos sucedió con unos policías que vigilan la iglesia. Una tarde les invitamos al jardín a tomar un té y se quedaron sorprendidos: ‘Nosotros pensábamos que los cristianos nos odiabais’”.</span></p>
<p>En el nº 2.711 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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