Pentecostés: el lenguaje va más allá de las palabras

JUAN RUBIO, director de Vida Nueva | El lenguaje. ¡Cuántas veces el problema es el lenguaje! Hay ocasiones en que la palabra corrompe el pensamiento. Hablamos un lenguaje tan cartesiano y atado al duro banco de la escolástica aprendida, que a la gente le cuesta trabajo entendernos. Hay palabras en la liturgia y en la predicación que son como adoquines en la calle, estorbos para caminar, cuando lo que debe de ser es el mejor vestido del pensamiento. Pero abunda el empeño de un lenguaje engolado, con acento de bóveda y que echa para atrás como olor fétido. Los límites del lenguaje son los límites del mundo, que dijera Wittgenstein.
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