¿Marruecos tolerante?
Puede que la primera cumbre entre la Unión Europea y Marruecos, celebrada en Granada el 6 y 7 de marzo, obtenga sus frutos, pero de nada servirá si se continúan vulnerando derechos y libertades. Ese fin de semana, el Gobierno marroquí batió su récord de expulsión de cristianos –27 fueron detenidos y 26 recibieron una orden de expulsión– acusados de proselitismo. La mayoría eran evangélicos anglosajones, y se les acusa de intentar cambiar la fe de los niños. Esta medida gubernamental ha obligado a cerrar el orfanato Village of Hope de Ain Leuh, en el que había 33 niños acogidos. “Esta decisión no va en contra de una religión u otra. Marruecos es, y seguirá siendo, abierto y tolerante”, aseguró el ministro de Comunicaciones, Jalid Naciri, a la agencia Reuters. Cuesta creerlo. En la foto, el primer ministro marroquí, durante la cumbre granadina.
En el nº 2.700 de Vida Nueva.

Con la vista puesta en el nuevo proyecto de directiva Tiempos de trabajo que debe presentar la Comisión Europea, crece la movilización en toda la Unión Europea (UE) para demandar la protección del domingo como día de descanso semanal. Entre otras iniciativas, las conferencias episcopales de la UE agrupadas en la COMECE apoyan la conferencia que tendrá lugar en Bruselas el 24 de marzo, a iniciativa de dos eurodiputados y la Fundación Konrad Adenauer, en la que participarán destacados políticos y prelados.
Concluidos los últimos trámites –aprobación en el Senado, sanción por el Rey y aparición en el BOE–, la reforma de la Ley del Aborto entrará finalmente en vigor a partir del próximo 5 de julio. Pese a ser ya una realidad, son muchas las voces que han afirmado que no pararán hasta lograr su derogación. La primera respuesta tuvo lugar el pasado día 7, con una Marcha por la Vida que congregó a decenas de miles de personas en las principales ciudades españolas. Los organizadores, dirigidos por Hazteoir.org –tras pasadas desavenencias, esta vez no estuvo el Foro de la Familia–, han pedido al PP su retirada en caso de llegar al poder. Su líder, Mariano Rajoy, ha contestado que confía en que sea el Tribunal Constitucional el que la paralice.
Las cifras oficiales hablaron de más de 200.000 muertos en el terremoto que asoló Puerto Príncipe el 12 de enero. Ahora, cuando la tierra ha vuelto a temblar (esta vez en Chile), también con el consiguiente peligro de que el mundo se olvide de Haití, la Iglesia del país caribeño sitúa el número de pérdidas humanas en medio millón. Lo desvelaba recientemente en un congreso celebrado en la vecina República Dominicana el presidente del Episcopado y arzobispo de Cap-Haïtien, Louis Kébreau. Y es que, semanas después de la catástrofe, todavía se han seguido encontrando víctimas bajo los escombros. En medio del “desierto de ruinas” en que ha quedado convertida la capital, hacer justicia a la realidad de los hechos es quizá lo único que le queda al pueblo haitiano para clamar por un dignidad enterrada a menudo en el anonimato de las fosas comunes.
En su empeño por no anquilosarse y por que no sólo la palabra sea fresca, sino también la imagen que le sirve de marco, Vida Nueva se ofrece a sus lectores a partir del próximo número (que coincidirá con el doble de Semana Santa) renovada en su diseño. Cambia también el sistema informático que la hace posible, en una apuesta por las nuevas tecnologías que ya usan los medios de comunicación más prestigiosos, y del que dispondrá también la edición de Vida Nueva en Colombia, de próxima aparición. Pero ésta no es la única novedad que encontrarán en ese número: junto con la revista, recibirán un disco con los “Índices” del año 2009, un soporte especialmente pensado para hacer más sencillas y rápidas las búsquedas de temas, autores, Pliegos, reportajes, crónicas, reseñas… Para todos aquéllos que quieran, además, tenerlos en papel, podrán descargárselos para imprimir pinchando
Las ciudades de Hiroshima y Nagasaki están incrustadas en la memoria colectiva de la humanidad como símbolos de la sofisticada frialdad que puede desarrollar el ser humano para destruir a su prójimo. Las bombas atómicas que aceleraron el fin de la II Guerra Mundial diezmaron a su población, que aún sufre las secuelas. Por eso no es extraño que los obispos de ambas diócesis niponas encabecen ahora una campaña para lograr la abolición de las armas nucleares de cara la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear que se celebrará en Nueva York en mayo. Iniciativa similar, de la que hay que congratularse también, es la del Consejo Mundial de las Iglesias, que insta al Gobierno británico a comprometerse por un mundo libre de estas armas. Ojalá cunda el ejemplo.
De nuevo Jos (Nigeria) ha sido escenario de muerte entre cristianos y musulmanes, con 500 fallecidos tras ataques en represalia por una matanza anterior. También ahora las víctimas son cristianas y se insiste en que no son enfrentamientos religiosos, sino tribales. La lucha por el poder político no ayuda a tranquilizar el ambiente: el vicepresidente, cristiano, ha logrado que el presidente, musulmán, le ceda el poder mientras se recupera en un hospital fuera del país.









