Zapatero y el Papa, una visita cordial, importante y positiva
El presidente español asegura en Roma que aún no va a reformar la Ley de Libertad Religiosa
(A. Pelayo- Roma) Los hechos primero; después las opiniones. En esta crónica seguiremos esta sabia norma del periodismo que algunos colegas parecen haber olvidado. José Luis Rodríguez Zapatero tuvo que madrugar el jueves 10 de junio, porque a las 8:10 h. despegaba de Torrejón de Ardoz el Falcon 900 que en dos horas iba a dejarle en el aeropuerto romano de Ciampino. Seguir leyendo…

(Antonio Pelayo- Roma) Cuando aún permanecen frescos en su memoria los ecos positivos de su visita apostólica a Portugal, Benedicto XVI se dispone a iniciar su tercer viaje internacional del año, que hace el número 16 desde que fue elegido Sucesor de Pedro. Su objetivo esta vez es la isla de Chipre, uno de los raros países del mundo que no había recibido aún la visita de un pontífice.
(Antonio Pelayo- Roma) Pasadas las 17:30 h. de la tarde del domingo 2 de mayo, Benedicto XVI se arrodilló en el reclinatorio preparado para él ante la sofisticada urna que recubre y protege la Sábana Santa de Turín. En la catedral, sumida en la penumbra, se hizo un silencio casi total, y el Papa pudo orar durante algunos largos minutos sin que nadie osase interrumpir su quietud y su ensimismamiento. Las monjas de clausura de diversos monasterios piamonteses dirigían sus ojos como hipnotizados hacia el lienzo que, según la tradición, envolvió el cadáver de Cristo antes de ser sepultado en el sepulcro propiedad de José de Arimatea. Fue un momento de extraordinaria intensidad y, sin duda, el culmen de la visita pastoral del Santo Padre a Turín.
(Antonio Pelayo- Enviado especial a Malta) No era difícil prever que la visita de Benedicto XVI a Malta (17 y 18 de abril) iba a constituir un éxito. Lo fueron las dos precedentes de Juan Pablo II (en 1990 y 2001), y la población de la isla (católica al 95%) no iba a hacer una excepción con su sucesor. Dos inconvenientes de última hora arrojaron, sin embargo, alguna incertidumbre: la inquietante nube de cenizas que ha puesto patas arriba el espacio aéreo europeo y que amenazaba el regreso a Roma, y, sobre todo, la presión de la opinión publica mundial, que parecía querer reducir todo el significado de la presencia papal en la isla al contaminante tema de la pederastia clerical.
(Antonio Pelayo- Roma) Si 24 horas antes de que el Papa emprendiera su viaje a Chipre no hubiese sido salvajemente asesinado el presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía, y una semana antes un comando de la marina israelí no hubiese asaltado por las bravas a una flotilla humanitaria con destino a Gaza, es muy posible que cuanto ha dicho y hecho Benedicto XVI entre el 4 y el 6 de junio en la isla mediterránea no hubiese tenido el mismo eco que le han reservado los medios de comunicación internacionales. Estoy seguro de que en el Vaticano todos habrían renunciado con gusto a ese suplemento de publicidad con tal de que no se hubiesen producido esos dos acontecimientos tan lamentables y luctuosos. Pero la historia discurre por cauces a veces imprevisibles y la Iglesia no puede ignorar lo que sucede a su alrededor.
(A. Pelayo) En nuestra anterior 











