Quique Arnao: “No olvidaré los rostros entre las ruinas de Haití”
Voluntario de ‘Acoger y Compartir’
(Miguel Ángel Malavia) Hace dos meses, el mundo entero se estremecía ante las imágenes que los telediarios emitían de Haití. El país más pobre de América Latina acababa de sufrir un terremoto que había sepultado gran parte de su capital, Puerto Príncipe. Los muertos se contaban por decenas de miles. La ayuda no tardó en llegar desde todos los rincones. Aunque hacían falta manos: manos que ayudaran a buscar vida entre los escombros, manos que buscaran agua y comida, manos que abrazaran a quienes lo habían perdido todo. Unas de aquellas manos fueron las de Quique Arnao. Jamás olvidará lo que vio y sintió a su llegada a Puerto Príncipe: “Ya había anochecido, las casas estaban convertidas en escombros, no había electricidad y la gente deambulaba entre las ruinas, con rostros sin expresión alguna”.

(Victoria Lara) Al escuchar hablar a María Pilar Lis Viñuales (Liria, Valencia-1974) de su experiencia trabajando con mujeres y niños en los suburbios de Nairobi (Kenia), dos son las palabras que más veces pronuncia: “Dios” y “felicidad”. Y la primera tiene mucho que ver con la segunda, porque como ella misma afirma: “Dios me llamó y yo le escuché; y aquí estoy, siendo la más feliz del mundo cada día”. Esta profesora valenciana viajó por primera vez al Cuerno de África en el verano de 2006 para trabajar como voluntaria con la Familia Marianista, y lo siguió haciendo durante los años siguientes, siempre coincidiendo con las vacaciones escolares. En esta ocasión, se quedará durante todo un año como misionera laica, haciendo algo para lo que ella cree que se sentía llamada desde siempre: dar su vida por los demás. “Desde muy jovencita he trabajado como voluntaria en Valencia con niños con discapacidades mentales (en el Cottolengo de Valencia) y con ancianos en el asilo de mi pueblo”.
(Javier Fariñas) Mihail, Marsub, Lamei, Yousset, Latif, Kamal… Estos son sólo algunos de los nombres, tras los cuales se esconden personas queridas, que forman una pequeña parte de la historia reciente de Marisol Biencinto, toledana de nacimiento –es natural de la localidad de Carranque–, y egipcia de convicción. Misionera del Instituto Secular Pro-Ecclesia, desde el otoño de 2004 impulsa en El Cairo (junto a su compañera Mari Carmen Navas) el Hogar de la Sagrada Familia, en el que se ofrece acogida, cariño y atención a ancianos que, abandonados por las circunstancias o por sus propios seres queridos, no tienen otro lugar al que acudir.
(Miguel Ángel Malavia) A sus 44 años, el cineasta Antonio Hernández Núñez (Peñaranda de Bracamonte, Salamanca) atraviesa un buen momento profesional. Tras iniciar muy joven su carrera como actor –confiesa que es su vocación frustrada– y luego dejar su particular sello en la dirección de películas como En la ciudad sin límites (2001) u Oculto (2005), en 2006 se adentró en las entretelas del cine histórico con Los Borgia. Así, tras esa primera incursión en la compleja y oscura biografía del papa español Alejandro VI, ahora acaba de terminar el rodaje de Tarancón, el quinto mandamiento. Con esta miniserie, prevista para estrenarse proximamente en TVE y en la autonómica valenciana, Canal 9, vuelve a adentrarse en el ámbito de la religión. Aunque esta vez, y a diferencia del papa Borgia, con un personaje que le ha “fascinado por completo”: Vicente Enrique y Tarancón (1907-1994).
(Victoria Lara) Con los niños de África… encontramos a Jesús es el lema que las Obras Misionales Pontificias han elegido para la celebración, en este 2010, de la Jornada Mundial de la Infancia Misionera, que tiene lugar el domingo 24 de enero en toda España. Con esta campaña se pretende, entre otras cosas, llamar la atención sobre los niños que sufren el hambre y las deficientes condiciones sanitarias y de salud, así como las carencias educativas. De todo ello sabe, y mucho, el misionero espiritano José Aguilar, que lleva 33 años trabajando en Tanzania, donde la escasez de alimentos y enfermedades como la malaria se ceban especialmente con la infancia.
(Glòria Carrizosa- Foto: Nacho García-Casarrubios) Georgina Blanch y Juanjo Borredà, cantantes; Àlex Molina y Éric Díaz, guitarristas, Juanjo Gutiérrez (J.J.), bajista; Carles Astor, percusionista; Jaume Palau, batería; y David Romero, técnico. Están el 15 y 16 de marzo en Madrid para presentar el nuevo CD de Kairoi, Caminando. Aunque este grupo musical cristiano empezó hace 30 años –ya es un viejo conocido de muchos que han tarareado sus canciones y gracias a ellas han profundizado en la oración–, éste es el primer CD para los componentes actuales del grupo (sólo Jaume, marista, está en el grupo desde sus inicios).
(Vicente L. García) Bajo el aspecto de una figura de Lladró se esconde un tsunami de la interpretación musical. Todo el mundo, desde la crítica especializada hasta los mismos asistentes a cualquiera de sus conciertos, coincide en descripciones similares a la hora de referirse a Inmaculada Lucía Sarachaga, más conocida por su nombre artístico: Inma Shara. Esta joven alavesa, natural de Amurrio (1972), tiene ya ganado su espacio en la historia de la música por su calidad interpretativa como directora de orquesta. A ello se suma el formar parte de un selecto colectivo en el que apenas destacan seis nombres de mujer.
(José Luis Celada) Roma, 2001. Mientras Antonio Martínez Serrano atravesaba la habitual “crisis” en busca de un tema para su tesis en Teología Espiritual, cayó en sus manos Un cura se confiesa, de José Luis Martín Descalzo. ¿Y por qué no doctorarse examinando la espiritualidad sacerdotal de este popular personaje?, se preguntó él tras leer el libro. Corría un “riesgo”, al tratarse de alguien que no era un gran teólogo, pero sí muy conocido y leído. Sin embargo, este burgalés de 44 años decidió asumirlo: “Si nosotros los sacerdotes diocesanos no nos preocupamos de estudiar a nuestros propios compañeros de sacerdocio –se dijo– ¿quién lo va a hacer?”.
(Miguel Ángel Malavia) El que deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, por mí y por el evangelio, recibirá cien veces más (Mc 10, 29ss.). Ésta es la cita bíblica que Pedro Fernández Amo (Badajoz, 7 de julio de 1960) escoge para explicar qué es lo que le ha llevado a desarrollar una parte esencial de su vocación sacerdotal a través del servicio, ininterrumpido durante los últimos 25 años, a los grupos de matrimonios cristianos que conforman los llamados Equipos de Nuestra Señora. Su recompensa ha sido grande, muy grande. Tuvo el modelo de fe en su humilde familia. Hoy se enriquece en otras familias, ya suyas.









