Ignazio Sanna: “Nos cuesta mostrar el rostro positivo de la Iglesia”
Impulsor del Proyecto Cultural del Episcopado italiano
(Darío Menor- Roma) Ignazio Sanna, arzobispo de Oristán (Cerdeña) desde 2006, conforma, junto a los cardenales Camillo Ruini y Angelo Scola, el vértice del Comité del Proyecto Cultural de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). Este organismo lleva las riendas de la iniciativa de la CEI que pretende abrir un diálogo con el mundo de la cultura, invitar a la reflexión a la sociedad y mostrar la cara más propositiva de la Iglesia. Monseñor Sanna encarna el “cibersacerdote” que pide Benedicto XVI: tiene página web, utiliza el correo electrónico y se sirve de redes sociales como Facebook para dialogar con los fieles de su diócesis en Internet.

(Miguel Ángel Malavia- Fotos: Luis Medina) Cura y acompañante de los laicos, aspira a que éstos alcancen plenamente la responsabilidad evangelizadora que su condición de bautizados les otorga. José Manuel Marhuenda Salazar llegó de Valencia a Madrid hace cuatro años. El reto era grande: ser consiliario de lo que ahora es la Acción Católica General (ACG) en uno de los momentos clave de su historia. Enamorado del proyecto, busca convencer a los dudosos con el entusiasmo del que sabe que afronta una misión apasionante.
(Darío Menor) El cardenal ghanés Peter Kodwo Turkson, flamante presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, es uno de los africanos más respetados en la Iglesia. Arzobispo emérito de Cape Coast y relator del último Sínodo para África, es un hombre de su tiempo, con valor para señalar a Occidente como culpable de algunos de los problemas que sufre África. Reclama la justicia social, no la caridad, y exige límites morales y éticos al capitalismo, que gobierna el mundo con su avara búsqueda del beneficio por encima de cualquier otra consideración. Este cardenal sin miedo a la sonrisa aporta una nueva explicación al recelo del Primer Mundo frente a la inmigración: la angustia por un cambio en la sociedad debido a la bajísima natalidad de los locales y al gran número de hijos de los extranjeros.
(José Carlos Rodríguez Soto) Mi principal trabajo como obispo es llegar adonde está la gente, sentarme con ellos y escucharles”, dice Juan José Aguirre. Este misionero comboniano, natural de Córdoba, es, desde 1997, obispo de Bangassou (República Centroafricana), “una diócesis que tiene una extensión como la mitad de Andalucía y ni un solo kilómetro de carretera asfaltada”, asegura mientras explica que, para recorrerla de punta a punta, necesita cuatro días en coche. A esta tarea de visitar sus 300 comunidades católicas repartidas en diez parroquias dedica unos 200 días al año.
(J. Vázquez Allegue- Fotos: J. F. Serrano Granados) El cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, fue uno de los participantes en el
(Glòria Carrizosa- Foto: Nacho García-Casarrubios) Georgina Blanch y Juanjo Borredà, cantantes; Àlex Molina y Éric Díaz, guitarristas, Juanjo Gutiérrez (J.J.), bajista; Carles Astor, percusionista; Jaume Palau, batería; y David Romero, técnico. Están el 15 y 16 de marzo en Madrid para presentar el nuevo CD de Kairoi, Caminando. Aunque este grupo musical cristiano empezó hace 30 años –ya es un viejo conocido de muchos que han tarareado sus canciones y gracias a ellas han profundizado en la oración–, éste es el primer CD para los componentes actuales del grupo (sólo Jaume, marista, está en el grupo desde sus inicios).
(Victoria Lara) Al escuchar hablar a María Pilar Lis Viñuales (Liria, Valencia-1974) de su experiencia trabajando con mujeres y niños en los suburbios de Nairobi (Kenia), dos son las palabras que más veces pronuncia: “Dios” y “felicidad”. Y la primera tiene mucho que ver con la segunda, porque como ella misma afirma: “Dios me llamó y yo le escuché; y aquí estoy, siendo la más feliz del mundo cada día”. Esta profesora valenciana viajó por primera vez al Cuerno de África en el verano de 2006 para trabajar como voluntaria con la Familia Marianista, y lo siguió haciendo durante los años siguientes, siempre coincidiendo con las vacaciones escolares. En esta ocasión, se quedará durante todo un año como misionera laica, haciendo algo para lo que ella cree que se sentía llamada desde siempre: dar su vida por los demás. “Desde muy jovencita he trabajado como voluntaria en Valencia con niños con discapacidades mentales (en el Cottolengo de Valencia) y con ancianos en el asilo de mi pueblo”.
(Texto y fotos: José Luis Celada) La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) acaba de hacer pública una exhortación pastoral (Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga Vida Digna) sobre la misión de la Iglesia en su país, que no sólo analiza las posibles causas y consecuencias de la actual situación de violencia, sino que –como afirma su secretario general, Víctor René Rodríguez Gómez– reconoce que “todos somos responsables del deterioro del tejido social”. De éste y otros temas ha hablado para Vida Nueva el también obispo auxiliar de Texcoco y durante tres años responsable de la dimensión Fuerzas Armadas de la CEM.
(Vicente L. García) Bajo el aspecto de una figura de Lladró se esconde un tsunami de la interpretación musical. Todo el mundo, desde la crítica especializada hasta los mismos asistentes a cualquiera de sus conciertos, coincide en descripciones similares a la hora de referirse a Inmaculada Lucía Sarachaga, más conocida por su nombre artístico: Inma Shara. Esta joven alavesa, natural de Amurrio (1972), tiene ya ganado su espacio en la historia de la música por su calidad interpretativa como directora de orquesta. A ello se suma el formar parte de un selecto colectivo en el que apenas destacan seis nombres de mujer.
(Darío Menor) El español Venancio Blanco es uno de los pocos artistas mundiales, sino el único, que puede presumir de haber sido recibido por cuatro Papas: Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Entre su primer encuentro con un pontífice, cuando tenía 18 años, y el último, que tuvo lugar el pasado 21 de noviembre, ya con 84, han pasado casi siete décadas. En este tiempo, Blanco se ha convertido en uno de las mayores figuras de la escultura contemporánea española. Sus obras, que giran sobre la religión, los toros y el flamenco, cuentan incluso con su propio museo, situado en la sede de la Fundación Mapfre Estudios, de Madrid. También han sido exhibidas en los Museos Vaticanos y en las principales salas de exposiciones de todo el mundo. Miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y ex director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, Blanco reconoce a Dios como el inspirador de sus obras y define la belleza como “una manera de medir la sensibilidad de los hombres”.









