José Manuel Marhuenda: “La nueva evangelización se hará por los laicos o no se hará”
Consiliario de Acción Católica General
(Miguel Ángel Malavia- Fotos: Luis Medina) Cura y acompañante de los laicos, aspira a que éstos alcancen plenamente la responsabilidad evangelizadora que su condición de bautizados les otorga. José Manuel Marhuenda Salazar llegó de Valencia a Madrid hace cuatro años. El reto era grande: ser consiliario de lo que ahora es la Acción Católica General (ACG) en uno de los momentos clave de su historia. Enamorado del proyecto, busca convencer a los dudosos con el entusiasmo del que sabe que afronta una misión apasionante.

(Darío Menor) El cardenal ghanés Peter Kodwo Turkson, flamante presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, es uno de los africanos más respetados en la Iglesia. Arzobispo emérito de Cape Coast y relator del último Sínodo para África, es un hombre de su tiempo, con valor para señalar a Occidente como culpable de algunos de los problemas que sufre África. Reclama la justicia social, no la caridad, y exige límites morales y éticos al capitalismo, que gobierna el mundo con su avara búsqueda del beneficio por encima de cualquier otra consideración. Este cardenal sin miedo a la sonrisa aporta una nueva explicación al recelo del Primer Mundo frente a la inmigración: la angustia por un cambio en la sociedad debido a la bajísima natalidad de los locales y al gran número de hijos de los extranjeros.
(José Carlos Rodríguez Soto) Mi principal trabajo como obispo es llegar adonde está la gente, sentarme con ellos y escucharles”, dice Juan José Aguirre. Este misionero comboniano, natural de Córdoba, es, desde 1997, obispo de Bangassou (República Centroafricana), “una diócesis que tiene una extensión como la mitad de Andalucía y ni un solo kilómetro de carretera asfaltada”, asegura mientras explica que, para recorrerla de punta a punta, necesita cuatro días en coche. A esta tarea de visitar sus 300 comunidades católicas repartidas en diez parroquias dedica unos 200 días al año.
(J. Vázquez Allegue- Fotos: J. F. Serrano Granados) El cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, fue uno de los participantes en el
(Javier Fariñas) Mihail, Marsub, Lamei, Yousset, Latif, Kamal… Estos son sólo algunos de los nombres, tras los cuales se esconden personas queridas, que forman una pequeña parte de la historia reciente de Marisol Biencinto, toledana de nacimiento –es natural de la localidad de Carranque–, y egipcia de convicción. Misionera del Instituto Secular Pro-Ecclesia, desde el otoño de 2004 impulsa en El Cairo (junto a su compañera Mari Carmen Navas) el Hogar de la Sagrada Familia, en el que se ofrece acogida, cariño y atención a ancianos que, abandonados por las circunstancias o por sus propios seres queridos, no tienen otro lugar al que acudir.
(Victoria Lara) Al escuchar hablar a María Pilar Lis Viñuales (Liria, Valencia-1974) de su experiencia trabajando con mujeres y niños en los suburbios de Nairobi (Kenia), dos son las palabras que más veces pronuncia: “Dios” y “felicidad”. Y la primera tiene mucho que ver con la segunda, porque como ella misma afirma: “Dios me llamó y yo le escuché; y aquí estoy, siendo la más feliz del mundo cada día”. Esta profesora valenciana viajó por primera vez al Cuerno de África en el verano de 2006 para trabajar como voluntaria con la Familia Marianista, y lo siguió haciendo durante los años siguientes, siempre coincidiendo con las vacaciones escolares. En esta ocasión, se quedará durante todo un año como misionera laica, haciendo algo para lo que ella cree que se sentía llamada desde siempre: dar su vida por los demás. “Desde muy jovencita he trabajado como voluntaria en Valencia con niños con discapacidades mentales (en el Cottolengo de Valencia) y con ancianos en el asilo de mi pueblo”.
(Texto y fotos: José Luis Celada) La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) acaba de hacer pública una exhortación pastoral (Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga Vida Digna) sobre la misión de la Iglesia en su país, que no sólo analiza las posibles causas y consecuencias de la actual situación de violencia, sino que –como afirma su secretario general, Víctor René Rodríguez Gómez– reconoce que “todos somos responsables del deterioro del tejido social”. De éste y otros temas ha hablado para Vida Nueva el también obispo auxiliar de Texcoco y durante tres años responsable de la dimensión Fuerzas Armadas de la CEM.
(Vicente L. García) Bajo el aspecto de una figura de Lladró se esconde un tsunami de la interpretación musical. Todo el mundo, desde la crítica especializada hasta los mismos asistentes a cualquiera de sus conciertos, coincide en descripciones similares a la hora de referirse a Inmaculada Lucía Sarachaga, más conocida por su nombre artístico: Inma Shara. Esta joven alavesa, natural de Amurrio (1972), tiene ya ganado su espacio en la historia de la música por su calidad interpretativa como directora de orquesta. A ello se suma el formar parte de un selecto colectivo en el que apenas destacan seis nombres de mujer.
(Darío Menor) El español Venancio Blanco es uno de los pocos artistas mundiales, sino el único, que puede presumir de haber sido recibido por cuatro Papas: Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Entre su primer encuentro con un pontífice, cuando tenía 18 años, y el último, que tuvo lugar el pasado 21 de noviembre, ya con 84, han pasado casi siete décadas. En este tiempo, Blanco se ha convertido en uno de las mayores figuras de la escultura contemporánea española. Sus obras, que giran sobre la religión, los toros y el flamenco, cuentan incluso con su propio museo, situado en la sede de la Fundación Mapfre Estudios, de Madrid. También han sido exhibidas en los Museos Vaticanos y en las principales salas de exposiciones de todo el mundo. Miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y ex director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, Blanco reconoce a Dios como el inspirador de sus obras y define la belleza como “una manera de medir la sensibilidad de los hombres”.
(José Lorenzo) De sus 25 años como obispo (primero de Teruel-Albarracín y, desde 2003, de Ciudad Real), Antonio Algora Hernando lleva 20 al frente de la Pastoral Obrera de la Conferencia Episcopal Española (CEE), un lugar desde el que se sigue con especial preocupación la deriva de una crisis que lo es económica, sí, pero que, para él, tiene claras raíces morales. Por eso, escéptico ante un sistema que cree injusto, apuesta por hacer vida el proyecto de humanización del Evangelio y poner a Cristo en el centro de nuestras ocupaciones. Niega que la Iglesia calle ante la crisis, se indigna por las jubilaciones millonarias de los ejecutivos y aboga por una nueva economía que instaure el “trabajo decente”.









