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	<title>Vida Nueva &#187; Enfoques</title>
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		<title>¿Educación mixta o educación diferenciada?</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Feb 2011 08:36:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio Virgillito</dc:creator>
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		<description><![CDATA[ (Vida Nueva) ¿Educación mixta o educación diferenciada por sexos? ¿Qué modelo educativo es mejor para nuestras escuelas y nuestros hijos? ¿La educación que separa a los niños de las niñas es injusto? ¿O es injusto que la Administración pública amenace con dejar este modelo fuera del sistema de conciertos económicos, como recoge el Anteproyecto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-51268" style="margin: 10px;" title="ilustracion-diferenciada" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/02/ilustracion-diferenciada.gif" alt="" width="274" height="300" /> (<em>Vida Nueva</em>) ¿Educación mixta o educación diferenciada por sexos? ¿Qué modelo educativo es mejor para nuestras escuelas y nuestros hijos? ¿La educación que separa a los niños de las niñas es injusto? ¿O es injusto que la Administración pública amenace con dejar este modelo fuera del sistema de conciertos económicos, como recoge el Anteproyecto de Ley Integral de Igualdad? Para debatir sobre este asunto, participan en los &#8216;Enfoques&#8217; el presidente de la CEAPA, <strong>Pedro Rascón Macías</strong>, y <strong>Luis Centeno Caballero</strong>, abogado de Escuelas Católicas.</p>
<p><span id="more-51259"></span><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #0000ff;">Vivir juntos, educarse juntos<br />
</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-51269" style="margin: 10px;" title="Pedro-Rascón" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/02/Pedro-Rascón.gif" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Pedro Rascón Macías</strong>, <em>presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos–CEAPA</em>) En CEAPA, nos oponemos a que el Estado financie escuelas segregadas por creer que éstas atentan contra los principios y valores de nuestro sistema democrático. Consideramos muy negativo privar a los menores del derecho a convivir y a socializarse con la otra mitad de la población.</p>
<p><strong>Quienes van a vivir juntos, deben educarse juntos, aprender a respetarse, asumir y valorar en positivo las diferencias</strong>. Este principio se aplica a niños y niñas, independientemente de su sexo, a inmigrantes, a niños con necesidades especiales, a personas de diferentes religiones, nivel de renta, orientación sexual o cualquier otra circunstancia personal o social. Todos los menores tienen derecho a <strong>educarse en una escuela que refleje la diversidad y la pluralidad de la sociedad en la que vivirán cuando sean adultos</strong>.</p>
<p>La educación mixta, regida por los principios de la coeducación, contribuye a afrontar desafíos como la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y la igualdad de trato y no discriminación, y a erradicar la violencia de género, los prejuicios y estereotipos sexistas. Una de las causas de la violencia de género reside en la dificultad que tienen muchos hombres para identificarse y ponerse en el lugar de las mujeres, por no conocer su mundo y verse diferentes.</p>
<p><strong>La escuela es un lugar de convivencia y no sólo un lugar para la adquisición de conocimientos</strong>. Convivir es uno de los aprendizajes más útiles para un menor en la escuela. Sin embargo, en las aulas segregadas, a los menores se les priva de su derecho a convivir y socializarse con la otra mitad de la población. Esas escuelas contribuyen a crear muros entre hombres y mujeres.</p>
<p><strong>La educación diferenciada es contraria a los valores en los que se sustenta nuestra Constitución</strong>, y la Ley Orgánica de Educación. Además, también es un modelo muy injusto para el conjunto de la sociedad, que lleva años trabajando intensamente y aportando recursos para erradicar la discriminación y la violencia de género.</p>
<p>No está demostrado que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres impliquen, por sí mismas, diferentes capacidades, aptitudes o actitudes entre los individuos. La educación diferenciada no es ningún modelo innovador, como señalan sus promotores; en todo caso es una vuelta al pasado. Lo que sí está claro es que la mayoría de esas escuelas está ligada a instituciones religiosas muy conservadoras.</p>
<p><strong>La solución contra el fracaso escolar no está en separar, sino en fortalecer la formación pedagógica del profesorado</strong>, desdoblar las clases en lengua, matemáticas e inglés, promover una educación más práctica, motivadora y centrada en la adquisición de competencias básicas, o impulsar la implicación de las familias, entre otras. Esto es lo realmente innovador, y no los argumentos pseudocientíficos que esgrimen quienes defienden la segregación.</p>
<p>Queremos una educación que preste atención no sólo a las capacidades intelectuales, sino también a los afectos y sentimientos, que desarrolle las distintas facultades de las personas en sus etapas y que ayude al alumnado a desarrollar una personalidad autónoma, a que se asuma positivamente como ser sexuado, viva su cuerpo y sexualidad de manera saludable y desarrolle unas habilidades sociales que contribuyan a crear unas relaciones interpersonales gratificantes.</p>
<p><strong>Queremos que nuestros hijos e hijas reciban una educación integral</strong>, que dé importancia no sólo a los conceptos, sino a todos los aspectos de la vida de las personas y que, frente a las diferentes formas de violencia, en especial frente a la violencia de género, fomente la convivencia. Una educación que combine las libertades y derechos individuales de las personas con los valores sociales de solidaridad, cooperación y respeto mutuo.</p>
<p>Abogamos por una educación que parta del reconocimiento de la diversidad y no de una homogeneidad inexistente. La educación debe aceptar las diferencias como un punto de partida real y positivo y prestar atención especial a las personas y grupos más discriminados. Desde esa perspectiva debe plantearse el objetivo de conseguir una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.</p>
<p>Por todo ello, reivindicamos <strong>la supresión de los conciertos económicos y la eliminación de todo tipo de subvenciones</strong> a aquellos centros escolares que segregan al alumnado, porque los recursos públicos jamás deben emplearse en promover principios tan perniciosos para nuestra sociedad.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #800080;">A favor de la libertad de enseñanza</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-51270" style="margin: 10px;" title="Luis-Centeno" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/02/Luis-Centeno.gif" alt="" width="85" height="99" />(<strong>Luis Centeno Caballero</strong>, <em>abogado de Escuelas Católicas</em>) <strong>El Anteproyecto de Ley Integral de Igualdad contiene en su seno una clara amenaza para la libertad de enseñanza</strong> que no podemos pasar por alto. Concretamente, prohíbe de forma directa el acceso al concierto a los centros que ofertan la educación diferenciada.</p>
<p>Desde el punto de vista jurídico, el Artículo 27.1 de la Constitución reconoce no sólo el derecho a la educación, sino también la libertad de enseñanza, que se traduce en <strong>el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos</strong>, el derecho a la enseñanza gratuita en su fase básica y el derecho de creación de centros. Es decir, reconoce un conjunto de derechos que se traducen en <strong>libertad para ofertar un modelo educativo determinado, en elegir dicho modelo libremente y en disponer de financiación pública</strong> en los niveles obligatorios pues, de lo contrario, los dos primeros estarían reservados a aquellos con más recursos.</p>
<p>Por su parte, las leyes orgánicas en vigor aprobadas en desarrollo del Artículo 27 (la LODE de 1985 y la LOE de 2006) <strong>no prohíben la concesión de conciertos a centros que escolarizan únicamente a niños o niñas</strong>. Y ello por cuanto el artículo 84.3 de la LOE que señala que “en ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, hay que interpretarlo a la luz de los tratados internacionales ratificados por España y que forman parte de nuestro ordenamiento jurídico, para precisar cuándo una enseñanza es “discriminatoria” y cuándo no lo es.</p>
<p>Al respecto, la Convención de la Unesco de 1960 relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la enseñanza, <strong>excluye en su artículo 2 de la catalogación de “discriminatoria” a la enseñanza diferenciada</strong> siempre que las condiciones de acceso en los centros masculinos y femeninos, los contenidos curriculares y características de los centros y sus profesores sean iguales en unos y otros. Como esta cualidad se da en los centros de educación diferenciada que existen <strong>en España, dicha enseñanza es perfectamente legal y puede recibir financiación pública como el resto de colegios</strong>.</p>
<p>Es más, la Disposición Adicional 25ª de la LOE, que prevé una atención preferente en la aplicación de las medidas contempladas en la propia Ley para los centros que ofertan la coeducación en todas las etapas, alude expresamente al respeto a la normativa supranacional (“sin perjuicio de lo previsto en los tratados internacionales”). Es decir, muestra la prioridad del Gobierno promotor de la LOE por la coeducación, dejando claro (“sensu contrario”) que la educación diferenciada es perfectamente legal y puede ser concertada (aunque no goce de atención preferente).</p>
<p>Por todo ello existe, en la actualidad, un grupo de centros de educación diferenciada en <strong>régimen de concierto en varias comunidades autónomas, situación conocida y avalada por el Supremo</strong> en sus sentencias sobre el particular, que reconocen que dichos colegios no vulneran el derecho de igualdad ni las leyes estatales.</p>
<p>Quedaría analizar <strong>qué opinan los expertos en educación sobre este modelo. Es difícil encontrar una teoría unánime</strong>, lo que demuestra que tanto la educación diferenciada como la coeducación tienen ventajas e inconvenientes. Lo que parece evidente y asumido es que <strong>la evolución madurativa de los niños y las niñas sigue ritmos diferentes</strong>. Estas diferencias sirven de base para defender que los esquemas y tiempos de aprendizaje de niños y niñas conviene que sean distintos, a fin de conseguir mejores resultados académicos con menor índice de frustración.</p>
<p>Por otra parte, en determinadas edades (adolescencia), la concentración en el trabajo puede aconsejar una separación en grupos de igual sexo en espacios, tiempos o actividades puntuales, <strong>sin que ello signifique un rechazo a la lógica convivencia común en otros momentos</strong>.</p>
<p>En suma, teniendo en cuenta los datos expuestos anteriormente, considero, desde un punto de vista personal, que el hecho de incluir la prohibición del concierto en el Anteproyecto de Ley integral de Igualdad supone <strong>reabrir de forma injustificada un debate jurídico, social y pedagógico ya cerrado a favor de la libertad de enseñanza</strong>: los titulares tienen derecho a establecer su modelo pedagógico y los padres a elegirlo, contando con el respeto y la garantía de los poderes públicos, poderes que están para proteger y defender los derechos y libertades fundamentales, no para cercenarlos.</p>
<p>En el nº 2.740 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>Matrimonio y violencia de género</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 06:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) ¿Son los matrimionios canónicamente constituidos menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho, como sostienen algunos miembros de la Iglesia? Aunque en los &#8216;Enfoques&#8217; se citan ciertos estudios que avalan esta hipótesis, también se apunta a que las uniones canónicas no son un antídoto. Debaten sobre ello Ana Berástegui, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-50373" style="margin: 10px;" title="ilustracion-violencia-gener" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/01/ilustracion-violencia-gener.gif" alt="" width="227" height="300" />(<em>Vida Nueva</em>) <strong>¿Son los matrimionios canónicamente constituidos menos dados a la violencia de género que las parejas de hecho</strong>, como sostienen algunos miembros de la Iglesia? Aunque en los &#8216;Enfoques&#8217; se citan ciertos estudios que avalan esta hipótesis, también se apunta a que las uniones canónicas <strong>no son un antídoto</strong>. Debaten sobre ello <strong>Ana Berástegui</strong>, del Instituto Universitario de la Familia de la Universidad Pontificia Comillas, y <strong>Josep Miró i Ardèvol</strong>, de la Universitat Abat Oliba CEU.</p>
<p><span id="more-50372"></span><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #0000ff;">Presunción de virtudes</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-50375" style="margin: 10px;" title="Ana-Berastegui" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/01/Ana-Berastegui.gif" alt="" width="80" height="99" />(<strong>Ana Berástegui Pedro-Viejo</strong>, <em>directora del Curso de Formación Superior para profesionales que trabajan con víctimas de violencia de género. Instituto Universitario de la Familia. U.P. Comillas</em>) En recientes declaraciones, el obispo de Alcalá de Henares, Mons. <strong>Reig Plá</strong>, afirmaba que “Los matrimonios canónicamente constituidos son menos dados a la violencia doméstica que aquellos que son parejas de hecho”, basándose, según <em>Forum Libertas</em>, en el artículo <em>Una aportación al estudio de las causas del feminicidio de pareja</em>, del profesor <strong>Miró i Ardèvol</strong>. No es éste el espacio para hacer objeciones metodológicas al estudio, pero creo oportuno hacer algunas precisiones que ayuden a enmarcar este grave problema.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">1.</span> El estudio se centra en el feminicidio como “la versión extrema de la violencia contra la mujer”. Siendo cierta esta afirmación, el estudio de las muertes, o de las denuncias, sigue dejando en la invisibilidad la dramática realidad de muchas mujeres que sufren violencia física y psíquica cotidianamente. Todas las mujeres asesinadas son víctimas de violencia, pero no se puede presumir que todos los casos de violencia acaban en asesinato, bien porque la mujer logra salir de la situación de maltrato o bien porque, sometiéndose, modifica la finalidad, que no la frecuencia, intensidad y el daño físico y moral de los ataques. Por lo tanto, conocer los factores asociados al feminicidio no nos aclara, automáticamente, sus causas.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">2.</span> El estudio muestra cómo el número de feminicidios es mayor entre los matrimonios, aunque, a partir de una estimación del número de parejas de hecho, la prevalencia de muertes entre éstas es tres veces mayor. Dando por válidos los datos, no podemos considerar el contraer matrimonio como factor de protección. De hecho, es en los noviazgos donde es menor la frecuencia de feminicidios y es en las relaciones estables y convivenciales (incluyendo matrimonios y parejas de hecho) donde más se generan y enquistan ciclos de dominio y dependencia de carácter violento.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">3.</span> El estudio afirma que la fragilidad del vínculo de pareja, o su ruptura, es una de las causas principales del feminicidio. Coincido en que la ruptura o la amenaza de la misma, es un factor detonante del intento de asesinato. Sin embargo, no es el factor causal de la violencia, que es preexistente al feminicidio. De hecho, la ruptura es, la mayoría de las veces, la única salida al maltrato, aunque suponga un grado de amenaza para la mujer (de la que se vale el maltratador para perpetuar el sometimiento).</p>
<p>En consecuencia, la denuncia del maltrato y la protección de la víctima es imprescindible para que la mujer ponga fin a la relación sin poner en riesgo su integridad. Por tanto, entre las parejas matrimoniales y no matrimoniales podría aumentar la tasa de feminicidios en el proceso de ruptura, pero aumentaría también –y en mayor proporción cuando se establecen las medidas de protección– el número de mujeres que han puesto fin a su condición de víctimas.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">4.</span> El estudio asume que la relación entre tipo de vínculo y feminicidio puede estar condicionada por variables como la pérdida de capital social o la inmigración. Al hablar del aumento de feminicidios entre las mujeres inmigrantes, afirma con especial cuidado que “utilizar sólo la categoría estadística de inmigrante nos parece que en esta ocasión oscurecería el diagnóstico” y presentando la hipótesis de que la causa primera no es la inmigración, sino la fragilidad de los vínculos en una parte de esta población.</p>
<p>Utilizando esta misma lógica, podríamos dejar de utilizar la categoría estadística “pareja de hecho” como una categoría estanca, ya que puede impedir la detección de otras variables con más peso en la explicación de la violencia y del feminicidio.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">5.</span> En los datos no se diferencia entre matrimonios canónicamente constituidos y constituidos civilmente. Ciertamente, en los matrimonios cristianos, cualquier tipo de violencia debe ser desterrada o perdería ese calificativo y, en ese sentido, comprendo el significado de las palabras de Mons. Reig Plá. Con todo, debemos reconocer que la constitución canónica del matrimonio no implica automáticamente el desarrollo de estas virtudes por lo que, desgraciadamente, son muchos aún los matrimonios cristianos en los que el hombre somete, daña e, incluso, asesina a su mujer.</p>
<p>Es papel de la Iglesia, que siempre al lado de los más vulnerables, luchar sin prejuicios para poner fin a esta lacra social que es, además, un gravísimo y detestable pecado.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">De la construcción ideológica al reconocimiento de la realidad</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-42170" style="margin: 10px;" title="Josep-Miró" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Josep-Miró.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Josep Miró i Ardèvol</strong>, <em>director del Instituto de Estudios del Capital Social –INCAS– Universitat Abat Oliba CEU</em>) Por mucho que le pese al Gobierno actual y a quienes defienden su política, los feminicidios en España no han hecho otra cosa que aumentar precisamente desde que se puso en marcha, en diciembre de 2004, la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.</p>
<p>Así lo constatan las estadísticas del Centro Reina Sofía, en las que se observa que es precisamente a partir de 2005 cuando crece el número de mujeres asesinadas por su pareja. Los resultados de 2010 son motivo de alarma: es el segundo peor año de toda la serie disponible, con 75 mujeres muertas. Y no será por falta de medios. Juzgados especiales, unidades policiales dedicadas exclusivamente a esta materia, centenares de miles de denuncias, decenas de miles de hombres procesados. Algo muy grave ocurre para que, con tantos recursos, los resultados evolucionen a peor.</p>
<p>Para resolver el interrogante es necesario ampliar la pregunta. ¿Porqué en Occidente, en Europa, el hombre mata en ocasiones a su pareja? La sociedad patriarcal, responde el feminismo de género. La existencia de roles sexo-específicos, que determinan unas estructuras y una cultura de dominación del hombre hacia la mujer, que promueven la violencia hasta llegar al homicidio, cuando ella se emancipa y rompe con el sistema. Este relato ideológico ha formateado muchas mentes, empezando por la del presidente <strong>Rodríguez Zapatero</strong>, y ello explica la anómala legislación española, única en el mundo.</p>
<p>Pero si ésta es la explicación, y dado que se trata de un fenómeno social, debería poder verificarse. El problema comienza cuando la observación de la realidad europea camina en sentido opuesto a la doctrina. Los países más alejados de todo estereotipo “patriarcal”, como Suecia o el Reino Unido, con una larga tradición de emancipación femenina, son los que con diferencia aportan cada año un mayor número de víctimas, mientras que otros países tópicamente “calientes” y machistas, como España, Italia y Grecia, son los que ocupan los lugares más retrasados en esta fatídica lista.</p>
<p>Los feminicidios, un crimen particularmente horrendo, como el que se comete contra niños y ancianos, tiene en términos cuantitativos una prevalencia pequeña en relación al número total de parejas. Eso no quita nada a lo dañino del acto, pero sí acota el enfoque. No obedece a comportamientos generalizados –caso de los accidentes de tráfico–, que es el supuesto de la ley española, sino a situaciones patológicas específicas.</p>
<p>Y siendo así, ¿cuáles son las causas de un tipo de agresión de apariencia muy heterogénea? Una vez más, la estadística, como sucede en todo tipo de fenómeno observable, aporta respuestas. Fundamentalmente una: la ruptura constituye la mejor explicación. El feminicidio presenta una altísima correlación con anuncios y situaciones de ruptura. Esta conclusión permite, además, explicar diversos hechos.</p>
<p>El primero, el porqué la ley española funciona en sentido contrario al previsto. Nuestra norma judicializa obligatoriamente todo conflicto de pareja y prohíbe la conciliación, todo lo contrario de la tendencia europea. Al actuar así, agrava el conflicto y aumentan las rupturas peligrosas.</p>
<p>El segundo nos permite razonar por qué su incidencia es mucho mayor en las parejas de hecho que en los matrimonios. Según los trabajos del Instituto de Estudios del Capital Social de la Universitat Abat Oliba CEU, la posibilidad de que una mujer sea asesinada por su compañero es diez veces superior en aquél tipo de relación. Otras consideraciones al margen, esto es así porque la pareja de hecho resulta mucho más inestable que la matrimonial.</p>
<p>A su vez, el matrimonio católico presenta un prevalencia menor que el civil, ofreciendo resultados mejores que cualquier otro tipo de vínculo, porque es menos propenso a la ruptura. El compromiso católico, en la medida que es asumido, constituye una garantía para la seguridad de la mujer. Cuando responsables eclesiales hacen afirmaciones de este tipo, están defendiendo la capacidad de razonar y de conocer la realidad.</p>
<p>La teoría de que el constreñimiento matrimonial católico crea violencia es pura literatura banal, y el tipo de argumentos que utiliza, como los que sin temor al ridículo exponía <strong>Juan José Tamayo</strong> en <em>El País</em>, se asemejan al intento fundamentalista de negar la Teoría de la Evolución a base de citas del Antiguo Testamento.</p>
<p>En el nº 2.738 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>Un año después, ¿nos hemos olvidado ya de Haití?</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Jan 2011 08:06:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) A punto de cumplirse un año del terremoto de Haití (12 de enero), cabe hacer balance. ¿Ha hecho lo suficiente la comunidad internacional? ¿Y la Iglesia? ¿Por qué el país se está sumiendo en la desesperanza? Rafael Manuel Fernández, del Partido por un Mundo más Justo (M+J) y José Miguel de Haro, presidente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-49211" style="margin: 10px;" title="Ilustración-1-año-Haití" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/01/Ilustración-1-año-Haití.jpg" alt="" width="290" height="288" />(<em>Vida Nueva</em>) A punto de cumplirse un año del terremoto de Haití (12 de enero), cabe hacer balance. ¿Ha hecho lo suficiente la comunidad internacional? ¿Y la Iglesia? ¿Por qué el país se está sumiendo en la desesperanza? <strong>Rafael Manuel Fernández</strong>, del Partido por un Mundo más Justo (M+J) y <strong>José Miguel de Haro</strong>, presidente de Acoger y Compartir, nos ofrecen sus puntos de vista.</p>
<p><span id="more-49209"></span><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">Esperando respuestas</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-10181" style="margin: 10px;" title="rafael-manuel-fdez" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2009/02/rafael-manuel-fdez.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Rafael Manuel Fernández Alonso</strong>- Coordinador del Partido Político por un Mundo más Justo en Galicia y Asturias) Hace un año que tembló la tierra en Haití y giramos la cabeza hacia el país más pobre de América Latina y uno de los países con el Índice de Desarrollo Humano más bajo del mundo, como si hubiésemos descubierto, de pronto, su existencia. Haití, el país olvidado por todos, tal vez por no poseer en sus entrañas petróleo o diamantes y cuya única riqueza es la propia vida de los haitianos.</p>
<p>Como siempre, los primeros en acudir en su ayuda fueron los voluntarios, los misioneros, las ONGD, los ciudadanos de buena voluntad que cada vez que un pueblo grita pidiendo ayuda corren solidarios a prestarla. Y, una vez más, los dirigentes del mundo, los políticos, fueron fieles a su lema: “Primeros en la foto, últimos en la acción”.</p>
<p>Una vez más hemos asistido a un sinfín de buenas intenciones, conferencias de donantes, debates y discusiones acerca de cómo organizar y cómo gestionar la ayuda. Se prometieron fondos durante la cumbre de Nueva York de finales de marzo para la reconstrucción de Haití, pero que un año después no han estado disponibles más que en un 20% de lo prometido, eludiendo por completo sus compromisos.</p>
<p>Mientras, el pueblo de Haití –como antes otros muchos– ha tenido que esperar, en una espera silenciosa y agónica, que los grandes del planeta quieran hacer algo por ellos. Incluso sus propios políticos se han enzarzado en una lucha por el poder en las pasadas elecciones presidenciales, olvidándose de los hombres, mujeres y niños que día a día se aferran en la búsqueda de una esperanza.</p>
<p>Estos hechos nos hacen pensar que nuestra clase dirigente no está a la altura de las necesidades del pueblo y que, una vez más, la ciudadanía va por delante de sus políticos en la búsqueda de la justicia y en dar una respuesta a situaciones que no pueden demorarse en el tiempo.</p>
<p>Cada vez es más frecuente ver cómo la ayuda a los países empobrecidos, los fondos de cooperación, las ayudas de emergencia, las políticas de derechos humanos, son decididas por nuestros políticos no por la necesidad real de las personas a las que deberían ir dirigidas, sino como moneda de cambio en intereses comerciales o del rédito político que se pueda conseguir, y defendidas estas incongruencias con discursos sobre el “interés nacional”, que prevalece para ellos frente al hambre, la miseria y la violación de derechos humanos, convirtiendo el mundo en un enorme mercado en donde todo se vende o se compra en una inmensa transacción de intereses.</p>
<p>Frente a esta clase política, la humanidad necesita una nueva visión, una nueva forma de ver al mundo y la relación entre los pueblos, donde la defensa de los derechos humanos y el servicio a la ciudadanía –sobre todo, a los más empobrecidos– sean el prisma y la referencia de cualquier decisión y acción tomadas por nuestros gobernantes.</p>
<p>Ante situaciones como la producida en Haití, nuestros políticos deberían dejar de lado sus diferencias, sus intereses nacionales y particulares, y acudir sin paliativos en ayuda de los miles de haitianos que demandan en silencio, un silencio ensordecedor para quien quiera escucharlo, soluciones sin demoras. Y tomar como ejemplo el trabajo y la actitud de los voluntarios y misioneros, de las ONGD, que, sin cámaras ni promesas vacías, dan siempre una respuesta rápida, sin excusas y sin demora, ante cualquier necesidad. Una respuesta que no sólo lleva esperanza y ayuda al pueblo que sufre; es una respuesta que sirve de denuncia ante las grandes injusticias de la Tierra y las actitudes de nuestros políticos y sus promesas incumplidas.</p>
<p>Frente a hechos como éste, es necesario que la clase política responda poniéndose al lado de los sectores más débiles y cumpla sus promesas de financiación para la reconstrucción de Haití con urgencia, o como mínimo, con la misma celeridad, al ser la causa más justa, con la que se movilizaron para rescatar con grandes cantidades de dinero a los organismos financieros responsables de la crisis económica mundial. El recorte de la Ayuda Oficial al Desarrollo es un ejemplo del doble discurso de nuestros políticos, que prometen ayudas pero ponen freno a las acciones que desarrollan las ONGD.</p>
<p>Y nosotros debemos tomar conciencia de nuestra responsabilidad en la marcha de nuestro mundo globalizado y dar pasos hacia un modelo económico y social distinto, basado en un reparto más justo de las riquezas, una atención a los colectivos más empobrecidos y una regeneración de los valores de la solidaridad, el compartir y un desarrollo más humano.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">Vergüenza da… </span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-49212" style="margin: 10px;" title="José-Miguel-de-Haro" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/01/José-Miguel-de-Haro.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>José Miguel de Haro Sánchez</strong>, c.s.s.r.- Presidente de Acoger y Compartir) A un año del seísmo, en Haití va ganando enteros la desesperanza. Se vive una gigantesca frustración. Hay quien psicológica y moralmente ya no lo soporta. De los desatendidos campos de desplazados, la desnutrición en las zonas rurales y el analfabetismo reinante está germinando una desesperación que se ha visto sin careta tras las elecciones del 28 de noviembre. Aunque ese dolor de vivir viene de antes.</p>
<p>Cáritas, Mensajeros de la Paz, ONGD de congregaciones religiosas como salesianos, jesuitas, vedrunas&#8230; hacen lo que pueden para reducir las altas cotas de sufrimiento de miles de personas. En ese agujero negro que es Haití, la Iglesia está presente en carne y hueso. También otras ONGD. ¿Qué sería de los enfermos de cólera sin Médicos sin Fronteras? Pero la <em>cuestión Haití</em> es más compleja y profunda, por eso quisiéramos escuchar y ver a la Iglesia arriesgando más.</p>
<p>Estuve allí hace unas semanas porque nuestra pequeña asociación, Acoger y Compartir, desde antes del seísmo vive un compromiso con este pueblo. Durante este año se han enviado seis contenedores con ropa, medicamentos, comida, agua. Se han entregado a unas 200 familias ayudas económicas. En agosto se realizó un campo de verano para 280 niños y 125 jóvenes, y se levantó una tapia en el perímetro de la escuela para seguridad de los niños. Se han construido 16 aulas para Primaria y Secundaria en Geantillon, en la región de Les Cayes, donde hay una comunidad de misioneros redentoristas que intenta sostener la esperanza.</p>
<p>Esos días, en la Universidad Notre Dame d’Haití impartimos un seminario sobre tratamientos de aguas a universitarios de la zona. El obispo de la diócesis quiso agradecernos que, pese a la alarma del cólera, no suspendiéramos el curso. Nos habló con palabras sencillas del compromiso de la Iglesia para que la situación no lleve a ese caos que genera la pérdida de esperanza en un orden social. Dos semanas después, en esa misma ciudad eran asesinadas cuatro personas en las revueltas postelectorales y quemadas las oficinas de estamentos oficiales y partidos políticos.</p>
<p>En Haití, a un año del seísmo, “la justicia sigue siendo plegaria de una sola palabra”. ¿Cuánto abandono, soledad, tristeza y desamparo tendrán que resistir aún las víctimas? La Iglesia tiene que ampliar el gesto, mostrando y demostrando que las donaciones llegan a sus destinatarios, que no es necesario esperar otro año para actuar con una siembra a más largo alcance.</p>
<p>Hablar de Haití es experimentar una vergüenza que duele. Hasta los plásticos y lonas que cobijan a los habitantes de los campos de desplazados se agrietan ya. <strong>Bill Clinton</strong>, codirector de la Comisión para la Reconstrucción de Haití, dice que “los escombros y la vivienda son los problemas más graves”; pero en Puerto Príncipe, aún hay escombros suficientes para llenar cinco grandes estadios. Dice él que están “haciendo un buen planteamiento en energía y comunicaciones”. Planteamiento que no se ha concretado en nada eficaz. Y distintos estamentos le preguntan: ¿dónde está el dinero prometido para la reconstrucción? Cierto que la corrupción embarra tanto quelos países donantes quieren saber en qué proyectos se va a invertir su dinero. Cientos de ellos podrían estar ya en ejecución.</p>
<p>Más que una metáfora vienen a ser los gritos de los empobrecidos de Haití porque creen que las heces de los cascos azules generan el cólera del cuerpo y la rabia que los saca a la calle para apedrearlos. No se puede obligar a resistir tanto tiempo rodeados de frustración y de metralletas que todo lo reprimen y nada solucionan. Tras la sospecha de fraude electoral, algunos hablan del fracaso de la ONU también en Haití. En Hichen, una pequeña comunidad de religiosos intenta instalar un potabilizadora para que los 500 niños de la escuela que sostienen puedan tener agua sin riesgos.</p>
<p>“Cuando se trata de sobrevivir las noches e imaginar los días venideros… una persona, con la esperanza entre los dientes, es un hermano o hermana que exige respeto”, dice <strong>J. Berger</strong>. Muchos haitianos y quienes no lo somos echamos en falta ese respeto. Las iglesias lo intentan, a la vez que sienten cómo se agudiza el dolor de vivir en Haití. En Belle Fontaine, lugar tan bello como inaccesible, dos religiosas españolas atienden médicamente a los empobrecidos, que son todos. Y esa compasión abre a otros proyectos, como la canalización de agua.</p>
<p>En Haití es posible mucho más de lo que la comunidad internacional, Clinton y los políticos haitianos dicen. ¿Qué falta? Mujeres y hombres de las diferentes iglesias y ONGD lo están denunciando y diciendo con hechos.</p>
<p>En el nº 2.736 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">INFORMACIÓN RELACIONADA</span></h2>
<ul>
<li><a href="http://www.vidanueva.es/2010/11/26/entre-la-supervivencia-y-las-elecciones/" target="_blank">Haití, entre la supervivencia y las elecciones</a></li>
<li>Editorial: <a href="http://www.vidanueva.es/2010/11/26/¿nadie-quiere-rescatar-tambien-a-haiti/" target="_blank">¿Nadie quiere rescatar también a Haití?</a></li>
<li><a href="http://www.vidanueva.es/2010/09/17/joseph-lafontant-“tenemos-que-transformar-la-catastrofe-en-una-oportunidad”/" target="_blank">Joseph Lafontant: &#8220;Tenemos que transformar la catástrofe en una oportunidad&#8221;</a></li>
<li>En vivo: <a href="http://www.vidanueva.es/2010/06/18/puerto-principe-la-ciudad-azul/" target="_blank">Puerto Príncipe, la ciudad azul</a></li>
</ul>
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		<title>¿Está puesta al día la Pastoral Familiar?</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Dec 2010 08:08:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) La exhortación Familiaris Consortio sobre la misión de la familia cristiana cumple, en 2011, 30 años. ¿Qué tipo de pastoral ha propiciado? ¿Cómo está afrontando los cambios que la institución ha ido viviendo durante estas décadas? Carlos Colina y Rosa López, de los Equipos de Nuestra Señora y el salesiano Antonio María Calero, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-48175" style="margin: 10px;" title="Ilust-Pastoral-Familiar" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/12/Ilust-Pastoral-Familiar-300x293.jpg" alt="" width="300" height="293" />(<em>Vida Nueva</em>) La exhortación <em>Familiaris Consortio</em> sobre la misión de la familia cristiana cumple, en 2011, 30 años. ¿Qué tipo de pastoral ha propiciado? ¿Cómo está afrontando los cambios que la institución ha ido viviendo durante estas décadas? <strong>Carlos Colina</strong> y <strong>Rosa López</strong>, de los Equipos de Nuestra Señora y el salesiano<strong> Antonio María Calero</strong>, del Movimiento Alianzas, ofrecen su punto de vista sobre este tema.</p>
<p><span style="color: #ffffff;"><span id="more-48170"></span>-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">Mucho trabajo por hacer</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-48176" style="margin: 10px;" title="Colina-y--López" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/12/Colina-y-López.jpg" alt="" width="165" height="99" />(<strong>Carlos Colina</strong> y <strong>Rosa López</strong>- Responsables Nacionales de Equipos de Nuestra Señora) Con motivo del 30º aniversario de la  <em>Familiaris Consortio</em> (FC), se nos ha pedido que hagamos una reflexión sobre la Pastoral Familiar (PF) hoy en España. ¿Cómo la vemos? Pues bien, releyendo de nuevo la FC y el Directorio de Pastoral Familiar publicado por la CEE, hemos comprobado, en primer lugar, que la FC sigue siendo el documento base.</p>
<p>Queremos recordar, en segundo lugar, qué es la Pastoral Familiar, y aunque en los dos documentos la definición de la misma es muy similar, cogeremos la del Directorio. Dice así: “Se puede definir la Pastoral Familiar como la acción evangelizadora que realiza la Iglesia, orientada por sus pastores, en la familia y con la familia como conjunto, acompañándola en todas las etapas y situaciones de su camino” [40].</p>
<p>Vemos que es un proceso que se desarrolla durante toda la vida. ¿Por dónde empezamos? Lógicamente, por la pareja humana ya que ésta, porque Dios lo ha querido así, es el origen de la vida. Y vemos que la Iglesia y sus pastores, con muy buen criterio, se vuelcan en esa preparación inmediata al matrimonio. Ésta y la de Comunión, son las que están más “trabajadas”.</p>
<p>Pero, ¿es suficiente? Por supuesto que no. Normalmente, las parejas llegan a esta preparación con “el traje de la comunión” puesto. ¡Y les queda tan ridículo! Habría que trabajar más en la Pastoral remota y próxima, es decir, en la Bautismal, con los padres, pues son ellos los primeros catequistas de sus hijos; en la de Confirmación (es una pena que algunos colegios religiosos hayan dejado de hacer esta importante preparación poniéndose al servicio de la libertad personal y que elijan ellos); y en la de Novios. Necesitamos materiales atrayentes y, sobre todo, agentes preparados. Pero damos fe de que se está trabajando en ello.</p>
<p>Pero lo que vemos más fundamental y más inminente es la pastoral post-matrimonial. Sabemos por experiencia que muchos novios llegan a los famosos “Cursillos” obligados y sin ganas, pero se produce en muchos de ellos “un despertar religioso”, sobre todo si los agentes de los mismos les han sabido trasmitir fe vivida y encarnada. Pero… esto se pierde.</p>
<p>Los Movimientos Familiares podemos ofrecer esta pastoral imprescindible para la Iglesia. Algunos pastores creen que estos movimientos son “guetos” donde nos “miramos el ombligo”. ¡Nada más lejos de la realidad! Algunos párrocos piensan que nos vamos a llevar de las parroquias a esas personas tan válidas. ¡Qué ignorancia! Ocurre todo lo contrario. La oración y la formación, si son auténticas, nos comprometen y nos empujan a trabajar. En un apartado de nuestra Carta Fundacional se dice: “(…) porque experimentan a diario la dificultad de vivir cristianamente en un mundo paganizado, y porque tienen una fe inquebrantable en la eficacia de la ayuda mutua fraterna, han decidido formar equipo. Sus equipos no son guarderías de adultos de ‘buena voluntad’ sino una fuerza de choque formada por voluntarios…”. Ésta es una prueba de lo que decíamos anteriormente. Y seguro que los demás movimientos familiares están en la misma línea.</p>
<p>Dice el Directorio: “Toda nueva evangelización necesita nuevos evangelizadores, el testimonio vivido es el fundamento de la transmisión de cómo la fe es vida, y no se da testimonio sin testigos” [39].</p>
<p>Y aquí viene nuestra queja: ¿por qué hay tanta reticencia a ofrecer desde la jerarquía, obispos, párrocos y presbíteros, algún movimiento familiar o conyugal a estos nuevos matrimonios? Hay muchos con carismas diferentes, todos inspirados por el Espíritu Santo para responder a diferentes necesidades de la Iglesia. Nos dice <strong>Juan Pablo II</strong> en la FC: “No se deberá descuidar el promover la inserción activa en grupos, asociaciones, movimientos e iniciativas que tienen como finalidad el bien humano y cristiano de la familia”. [66]</p>
<p>Mención aparte merecería hablar de la carencia de una pastoral sobre el amor y la sexualidad para jóvenes. Es un tema muy dejado de lado. Ni padres, ni colegios religiosos, ni parroquias abordan este tema con valentía.</p>
<p>Otra carencia es la falta de una pastoral para uniones conflictivas; para viudos; familias monoparentales y para ancianos.</p>
<p>Hay mucho trabajo por hacer. La mies es mucha y los obreros pocos. ¡Os animamos a todos desde aquí a trabajar por el Reino! ¡Urge!</p>
<p><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">Serios interrogantes a una misión imprescindible</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-217" style="margin: 10px;" title="Antonio María Calero" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2008/02/acalero-1.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Antonio María Calero</strong>, SDB- Movimiento Alianzas de matrimonios cristianos) La relectura de la exhortación apostólica <em>Familiaris Consortio</em> (FC) a los treinta años de su publicación (22 de noviembre de 1981), plantea, mirando más al futuro que al pasado e, incluso, al presente, algunos serios interrogantes al lector atento. Serios, porque se ponen precisamente sobre aspectos nucleares de la enseñanza de dicha exhortación. El mismo <strong>Benedicto XVI</strong> ha reconocido que es correcto que muchas cosas en estas áreas deben ser pensadas de nuevo y dichas nuevamente (cf. <em>Luz del Mundo</em>, p. 154). He aquí algunos de esos puntos centrales sometidos hoy a una seria reflexión y discusión:</p>
<ul>
<li> ¿Es posible mantener, hoy, en forma absolutamente hermética el concepto de “ley natural” cuando los avances tecnológicos en el campo de la biología dejan más que perplejo a cualquier observador, por ignorante que sea en estos temas? ¿Puede ser contra la ley natural que algunas parejas puedan llegar finalmente a ser padres, gracias a técnicas altamente refinadas? Es cierto que no todo lo técnicamente posible es moralmente aceptable. Pero, ¿para cuándo queda el esfuerzo por la convergencia entre la ciencia y la fe? Por lo demás, ¿entra la persona humana en el mismo orden de <em>ley natural</em> que las plantas o los animales? ¿No existe una diferencia <em>esencial</em> entre el hombre y el animal, gracias a su condición de persona, más aún, de criatura hecha “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1, 26-27)?</li>
</ul>
<ul>
<li> Otro punto central de FC (reafirmando la enseñanza de <em>Humanae Vitae</em>) es el principio según el cual todo encuentro íntimo entre los esposos tiene que estar <em>necesariamente </em>abierto a una nueva vida. Pues bien, el hombre de hoy, el cristiano de a pie (no necesariamente irresponsable, pervertido o pecador) se pregunta: la sexualidad –incluso en su específica dimensión genital–, ¿no tiene igualmente la finalidad del cultivo y desarrollo del amor entre los esposos? Las complejas circunstancias del hombre actual, tan densamente recogidas por la propia exhortación (n. 77), ¿no hacen que la vida del matrimonio se vea alterada en todos sus aspectos, también en la regularidad de sus encuentros íntimos? La sexualidad, ¿no es hoy entendida en una perspectiva que excede con mucho la simple procreación? El riesgo de abusar es evidente, y la realidad misma nos lo está diciendo. Pero ese riesgo, ¿le quita legitimidad a la nueva perspectiva?</li>
</ul>
<ul>
<li> Otra importante cuestión es la absoluta indisolubilidad del matrimonio sacramental. Ahora bien, el divorcio entre personas casadas por la Iglesia (calificado de <em>plaga</em> por FC, n. 84), está a la orden del día. Las estadísticas (incluso las provenientes de la Sagrada Rota Romana) así lo avalan. Este enorme y doloroso problema pastoral, ¿se ha afrontado <em>con atención improrrogable</em>?, ¿se puede, en todo caso, seguir planteando y resolviendo únicamente con las pautas ofrecidas por la misma exhortación (n. 84)?, ¿no habría que proceder a la ampliación de las causas de nulidad? Y, sobre todo, ¿no habría que ser mucho más exigentes a la hora de proceder al matrimonio sacramental?</li>
</ul>
<ul>
<li> Por otra parte, es preciso reafirmar el indudable y hasta imprescindible cometido de la familia cristiana dentro de la propia Iglesia y de cara a la sociedad. De cara al futuro, sometido a cambios cada vez más rápidos y profundos, también en la percepción y aprecio de los comportamientos cristianos, hoy es preciso transmitir mucho más valores que comportamientos. FC (n. 37) presenta una serie de valores –además de los específicamente cristianos (FC, nn. 51-61)– que hoy pueden traducirse como austeridad solidaria, diálogo como camino de la paz y de la justicia, ética y profesionalidad de calidad, educación sexual en el contexto del amor, indudable “sí” a la vida desde la concepción a la muerte natural (FC, n. 30).</li>
</ul>
<ul>
<li> Finalmente (<em>last but no to last</em>), en línea con la propia exhortación (n. 64), la familia cristiana tiene que acometer, de cara a un <em>futuro</em> que es ya <em>presente</em>, la tarea de preparar a las nuevas generaciones a vivir un verdadero <em>ecumenismo antropológico</em>: es decir, a saber respetar al otro por la radical y, en definitiva, única razón de ser persona humana, más allá del sexo, la religión, la opción política, la nacionalidad o la vecindad. La sociedad en que vivimos es ya de tal forma pluralista en todos los órdenes, que la gran razón de la coexistencia pacífica entre los hombres para construir una humanidad vivible será el compartir todos la condición de persona que nos iguala en lo más radical.</li>
</ul>
<p>En el nº 2.734 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<item>
		<title>Sí a la ley de muerte digna, no a su trampa</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2010/12/10/si-a-la-ley-de-muerte-digna-no-a-su-trampa/</link>
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		<pubDate>Fri, 10 Dec 2010 08:50:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) El Gobierno acaba de anunciar una nueva ley sobre cuidados paliativos y muerte digna. ¿Qué aspectos deberían contemplarse para no abrir la puerta a la eutanasia? Reflexionan sobre este tema el profesor Francisco Alarcos y el obispo Mario Iceta.
-
El anuncio de una ley con diferentes escenarios
(Francisco José Alarcos Martínez- Profesor de Teología Moral [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-47771" style="margin: 10px;" title="Ilustración-paliativos" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/12/Ilustración-paliativos.jpg" alt="" width="300" height="215" />(<em>Vida Nueva</em>) El Gobierno acaba de anunciar una nueva ley sobre cuidados paliativos y muerte digna. ¿Qué aspectos deberían contemplarse para no abrir la puerta a la eutanasia? Reflexionan sobre este tema el profesor <strong>Francisco Alarcos</strong> y el obispo <strong>Mario Iceta</strong>.<span id="more-47770"></span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">-</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">El anuncio de una ley con diferentes escenarios</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-47772" style="margin: 10px;" title="Fco-José-Alarcos" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/12/Fco-José-Alarcos.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Francisco José Alarcos Martínez</strong>- Profesor de Teología Moral en la Facultad de Teología de Granada y director de la Cátedra Andaluza de Bioética) El Gobierno acaba de anunciar una ley de cuidados paliativos y muerte digna para marzo. Lo primero que habría que hacer es clarificar con rigor los términos que empleamos en el final de la vida, cuestión que ya reclamaba el Comité para la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española en 1993 (<em>La eutanasia: 100 preguntas y respuestas</em>). Cuando al preguntarse si era especialmente importante el significado de las palabras en esta materia, afirmaba que “es de extrema importancia”. Habría, entonces, que distinguir cinco escenarios que, con demasiada frecuencia, se confunden: eutanasia, suicidio asistido, limitación del esfuerzo terapéutico, rechazo de tratamiento y sedación paliativa terminal y en la agonía.</p>
<p>En el primer escenario, lo más importante es clarificar que la palabra <em>eutanasia</em> se refiere a aquellas actuaciones que reúnen estas condiciones: producen la muerte de los pacientes, es decir, que la causan de forma directa mediante una relación causa-efecto única e inmediata; se realizan a petición expresa y reiterada en el tiempo del paciente, debidamente informado y con capacidad para ello; existe, además, un contexto de sufrimiento, entendido como “dolor total”, que no ha podido ser mitigado por otros medios, por tratarse de una enfermedad incurable; por último, dichas actuaciones son realizadas por profesionales sanitarios.</p>
<p>El segundo escenario se da cuando, en este mismo contexto, la actuación del profesional se limita a proporcionar al paciente los medios para que sea él mismo quien se produzca la muerte; se habla entonces de suicidio médicamente asistido o<em> suicidio asistido</em>. Cuando ni siquiera existe el consentimiento informado expreso del paciente, la actuación del profesional debe ser etiquetada como homicidio. Por ello, las expresiones como “eutanasia voluntaria” e “involuntaria”, “eutanasia directa” o “indirecta”, “activa” o “pasiva” son términos que pueden llevar a la confusión.</p>
<p>Ante la eutanasia y el suicidio asistido, la posición moral de la Iglesia católica y del resto de grandes tradiciones religiosas es de rechazo y condena. <strong>Juan Pablo II</strong>, en la encíclica <em>Evangelium Vitae</em>, afirma que uno y otro son “una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana”.</p>
<p>El tercer escenario es la <em>limitación del esfuerzo terapéutico</em> (LET). Se entiende por tal la retirada o no inicio de medidas terapéuticas de soporte vital porque, a juicio del profesional médico, y a partir de los datos clínicos de la situación concreta del paciente, tales medidas son inútiles o fútiles; sólo servirán para prolongarle la vida de manera artificial en un proceso que es ya irreversible. Ante este escenario, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 1980, afirmaba: “Es también lícito interrumpir la aplicación de tales medios, cuando los resultados defraudan las esperanzas puestas en ellos”.</p>
<p>El cuarto escenario, el del <em>rechazo de tratamiento</em>, está estrechamente vinculado al consentimiento informado, en el que actualmente se sostienen todas las relaciones sanitarias. El <em>Catecismo de la Iglesia Católica</em>, en el nº 2278, afirma: “La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima… Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad, o si no, por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente”.</p>
<p>El quinto escenario, el de la <em>sedación paliativa</em> terminal y en la agonía, forma parte de la buena práctica en cuidados paliativos, los cuales son reclamados por la Iglesia en el nº 2279 del <em>Catecismo</em>: “El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable. Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados”.</p>
<p>Si el anuncio de la nueva ley no contempla los dos primeros escenarios y se sitúa prudentemente en los tres últimos para profundizar en ellos, contará con un amplio consenso social y un alto apoyo moral. Si utiliza los tres escenarios finales para abrir la puerta a la eutanasia y al suicidio asistido, encontrará muchas resistencias, pues la disponibilidad de la vida personal nunca puede ser transferida ni moral, ni jurídicamente.</p>
<h2><span style="color: #ffffff;">-</span></h2>
<h2><span style="color: #000000;">Los cuidados paliativos, respuesta a la enfermedad terminal</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-47773" style="margin: 10px;" title="Mario-Iceta" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/12/Mario-Iceta.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Mario Iceta</strong>- Obispo de Bilbao, doctor en Medicina y Cirugía y experto en Bioética y Ética Médica) Para abordar la cuestión acerca de los últimos compases de la vida, particularmente en situación de enfermedad terminal, es necesario situarnos en una perspectiva adecuada que parte, inexorablemente, de conocer la verdad profunda del hombre y de su existencia. No es posible captar la riqueza insondable y la dignidad de cada persona si no es a la luz del amor. Es en la experiencia amorosa donde se revela la irreducible originalidad de cada persona concreta. Ser persona es el modo de ser característico del hombre. Y ser persona quiere decir estar constitutivamente abiertos a la trascendencia y vueltos e inclinados a la comunión con Dios y con los demás. Cada uno de nosotros es un don en sí y para los demás.</p>
<p>El sufrimiento, la enfermedad y la muerte constituyen un misterio que apenas alcanzamos a comprender, pero que, de un modo u otro, a todos nos afecta. Pero también surge en nosotros la experiencia de que son realidades que, vividas bajo la mirada de Dios, que es amor, lejos de dañar la dignidad del hombre y de su libertad, constituyen una ocasión excepcional en la que se nos revela la grandeza de nuestra existencia.</p>
<p>La concepción de la Medicina como ayuda, tutela y promoción de la vida adquiere el nuevo sentido de la diaconía. La raíz última que da sentido a toda profesión sanitaria es el compromiso por servir, promocionar y tutelar la vida humana, de modo particular aquélla más débil y necesitada. Con respecto a las situaciones de enfermedad incurable o terminal, este compromiso ético se concreta en la excelencia técnica, moral y humana de lo que se conoce como Medicina paliativa. Los cuidados paliativos constituyen la respuesta adecuada a la enfermedad incurable y terminal. Consisten en una nueva filosofía de la curación y del cuidado. Proporciona una ayuda integral al paciente (médica, psicológica, social y espiritual), de la familia y del entorno. Procura cuidar, asimismo, a los cuidadores. Proporciona una asistencia no tan sólo hospitalaria, sino, en la medida de lo posible, también domiciliaria. Es una Medicina eminentemente interdisciplinar, de una alta cualificación científica y ética. Todavía queda mucho camino por recorrer para que esta nueva concepción del curar y del cuidar esté plenamente desarrollada en nuestro sistema sanitario y en el conjunto de nuestra sociedad.</p>
<p>Ante la enfermedad terminal o incurable existen, a mi modo de ver, dos respuestas que se sitúan fuera del ámbito de la Medicina. Tales respuestas son la obstinación terapéutica y la eutanasia. Por un lado, debe rechazarse, por inadecuado, lo que se conoce como obstinación terapéutica. Con esta acepción se quiere designar la actitud del médico que, ante la certeza moral que le dan sus conocimientos de que los tratamientos aplicados ya no proporcionan beneficio al enfermo, no procede a su suspensión, sino que se obstina en continuar o proponer nuevos procedimientos en contra de lo que un adecuado juicio prudencial y la experiencia médica aconsejan. La obstinación terapéutica alarga inútilmente la agonía de un enfermo en estado terminal o mortifica innecesariamente a un enfermo incurable.</p>
<p>En el otro extremo se sitúa la eutanasia. Ésta constituye, asimismo, una respuesta inadecuada a la enfermedad terminal. La eutanasia constituye una acción u omisión que, por su naturaleza y en la intención, causa la muerte. La Asociación Médica Mundial la define como “el acto deliberado de dar fin a la vida de un paciente, ya sea por propio requerimiento o a petición de sus familiares” (AMM, 1987). En último término, la eutanasia se sitúa fuera del ámbito y objetivos de la Medicina y significa su propia claudicación. Además, sitúa al profesional sanitario en un ámbito que no le corresponde: decidir sobre la vida y la muerte. La eutanasia debilita la confianza entre el paciente y el médico. Fomenta la sensación de carga en el paciente. La eutanasia, en definitiva, propone la muerte como respuesta razonable ante la enfermedad incurable o terminal.</p>
<p>Para concluir, quisiera recordar el famoso aforismo que fundamenta el quehacer de los profesionales de la salud: curar, al menos aliviar, siempre consolar y nunca abandonar. Los cuidados paliativos constituyen, a mi modo de ver, la respuesta adecuada, digna y deseable de la Medicina ante el ocaso de la vida de toda persona y, de modo particular, en las situaciones de enfermedad terminal.</p>
<p>En el nº 2.733 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>¿Ha fracasado la sociedad multicultural?</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Oct 2010 07:37:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) La canciller Angela Merkel ha hablado del fracaso del proyecto alemán de sociedad multicultural. Sus palabras han encontrado eco en otros dirigentes europeos. Pero, ¿qué hay de cierto en este análisis sobre la integración? En los &#8216;Enfoques&#8217;, reflexionan sobre esta cuestión Mohand Tilmatine, profesor del área de Estudios Árabes e Islámicos de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-44558" style="margin: 10px;" title="Ilust-Multiculturalidad" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Ilust-Multiculturalidad.jpg" alt="" width="201" height="300" />(<em>Vida Nueva</em>) La canciller <strong>Angela Merkel</strong> ha hablado del fracaso del proyecto alemán de sociedad multicultural. Sus palabras han encontrado eco en otros dirigentes europeos. Pero, ¿qué hay de cierto en este análisis sobre la integración? En los &#8216;Enfoques&#8217;, reflexionan sobre esta cuestión <strong>Mohand Tilmatine</strong>, profesor del área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Cádiz, y <strong>Joaquín García Roca</strong>, profesor de cooperación internacional y movimientos migratorios.</p>
<p><span id="more-44557"></span></p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">¿Fracaso rotundo o falso debate?</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-44559" style="margin: 10px;" title="Mohand-Tilmatine" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Mohand-Tilmatine.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Mohand Tilmatine</strong>- Profesor de Lengua y cultura bereber (amazige) en el área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Cádiz) Las rotundas declaraciones de la canciller alemana, <strong>Angela Merkel</strong>, han reanimado definitivamente el debate sobre la integración en Alemania y en Europa: “El proyecto de sociedad multicultural ha fracasado definitivamente”. Con estas palabras entra de pleno en ese debate, y lo hace en un contexto muy favorable a estas ideas, pues varios dirigentes o personalidades de diversos países europeos han irrumpido ya en escena con declaraciones del mismo calado.</p>
<p>El actual contexto político internacional está marcado por varios factores que agudizan estas reacciones, especialmente la aparición del islamismo radical y militante. Tal discurso supone la continuación de un largo debate sobre conceptos controvertidos como la <em>Leitkultur</em> (“cultura-guía o de referencia”) en torno a la integración de los inmigrantes, por el que sobreentiendo que la cultura alemana debería ser la cultura de referencia. Por no hablar del contexto económico, cuya situación de crisis e incertidumbre dispara los miedos, que a menudo se reflejan en el rechazo de lo extraño y del extranjero, con el peligro de dar alas a ideas neonazis.</p>
<p>Así las cosas, no deberían sorprender las declaraciones de Merkel, más aún cuando reflejan una preocupación real de los ciudadanos, hartos de discursos vacíos o de determinismos ideológicos que obedecen fundamentalmente a las precauciones habituales de no salirse de lo políticamente correcto. Sus palabras revelan que los modelos de integración intercultural parecen haber fracasado, y hay que empezar por reconocer esta realidad.</p>
<p>¿Qué modelo de sociedad plantear entonces? Más allá de los títulos, este debate abierto sobre el multiculturalismo no se plantea de forma correcta. A problemas reales, se responde con la manipulación de sensaciones legítimas de inseguridad, acudiendo a clichés y prejuicios. ¿Qué hacer?, ¿dónde esta la solución? Está claro que resulta muy difícil contestar a esta cuestión.</p>
<p>De entrada: guste o no, existe diversidad en muchos ámbitos. No se puede arrojar a los musulmanes al mar, como no se puede ignorar a las Iglesias y su papel en la sociedad, ni tampoco a los laicos y muchos otros grupos. Todos tienen el derecho a vivir. El mismo derecho. Esta diversidad debe, por consiguiente, reflejarse en el sistema social, político, cultural, económico y político. Es evidente que las referencias no pueden ser, entonces, ni el color de la piel, ni el país de origen, ni las religiones.</p>
<p>La solución más acertada sería, por tanto, una sociedad donde las únicas referencias sean unas normas de conducta: la Constitución, las leyes… Hay que tratar a todos como ciudadanos iguales, para lo bueno y para lo malo, y no dejar de hacer cosas para no herir a según quién. Las leyes deberían ser el resultado de un debate democrático y sereno. De un consenso. Y deben ser representativas. Sin empezar a decir: “Nosotros somos superiores”, o a pensar que fulano, por haber llegado de fuera, tendría menos capacidades y/o menos derechos. Por cierto, ¿hasta cuándo un inmigrante es un inmigrante?, ¿10, 20, 30, 50 años? ¿O toda la vida? ¿Tendría que llevarlo como un pecado de nacimiento?</p>
<p>Así, si en un país la poligamia está prohibida, está prohibida. Si las niñas tienen que hacer deporte e ir a la piscina, que vayan. Por supuesto, hay que hablar y aprender la lengua del país de acogida, respetar las leyes y adaptarse a sus normas consensuadas. Si los musulmanes quieren matar el cordero para la Fiesta del Sacrificio, que lo hagan según las normas del país en el que están; si existen fiestas religiosas, de todas las religiones, que se respeten todas en la medida de lo posible, pero sin imponer ninguna a los demás. Por eso, los espacios públicos (escuelas, universidades, instituciones estatales…) deberían estar libres de religiones, sin símbolos ostentosos en los espacios compartidos por todos. Pero eso no significa prohibir, sino libertad religiosa total. Tal como la pidió el 20 de octubre el presidente alemán, <strong>Christian Wulff</strong> –en contraposición a la canciller de su país– en Estambul. Pero aquí también. ¡Ojo! Exigir de los países musulmanes la misma práctica con las minorías, religiosas o no. No cerrar los ojos para cerrar jugosos contratos comerciales. Sólo entonces, cuando se dé el mismo trato a unos y otros, el discurso de los políticos será creíble.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">La diversidad ha llegado para quedarse y para crecer</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-7089" style="margin: 10px;" title="joaquin-garcia-roca" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2008/11/joaquin-garcia-roca.jpg" alt="" width="83" height="99" />(<strong>Joaquín García Roca</strong>- Profesor de cooperación internacional y movimientos migratorios) El modelo de inmigración alemán basado en el enfoque multicultural ha fracasado”, según la canciller <strong>Angela Merkel</strong>. Sí, ciertamente, se equivocan, al considerar sólo “trabajadores invitados” a quienes llegan para sostener el crecimiento alemán sin reconocerles la plena ciudadanía y recluyéndoles en barrios exclusivos; se equivocan cuando los rumanos tienen que ocultar su identidad para no ser deportados y quedar así orillados en lugares deprimidos; se equivocan cuando los niños inmigrantes son reducidos a escuelas especiales a causa del origen de los padres; se equivocan cuando los vecinos se niegan a alquilar una vivienda por razón étnica y, humillados, tienen que juntarse con los suyos; se equivocaron cuando turcos, italianos y españoles tuvieron que crear Casas Regionales para poder ser reconocidos en algún lugar. Es el mismo error que se comete cuando el discapacitado sólo se puede juntar con discapacitados porque se les considera personas disminuidas; o los ricos con los ricos, para proteger su honor; los jóvenes con los jóvenes, porque sus cantos son originales; los viejos sólo con los viejos, porque caminan despacio. Bienvenida la conciencia de culpa y del error.</p>
<p>Sin embargo, la salida de este error puede llevar a otro igualmente grave. Consiste en ver la solución en que las personas dejen de considerarse turcos, rumanos, ecuatorianos, musulmanes, judíos… y se conviertan en ciudadanos sin atributos, sin historia, sin tradiciones, sin identidad, sin idioma, sin religión. Y, de este modo, acomodarse a la mayoría cultural, religiosa o política, que unos desearán que sea cristiana y otros laica o musulmana. ¿Qué decir de este proceder de asimilación?</p>
<p>Confunde lo que es un proceso estructural, traído por la movilidad, la comunicación, el turismo y las migraciones, y lo que es un problema social que puede resolverse. Con la misma necesidad que los capitales, las mercancías y las noticias traspasan las fronteras, circulan estilos de vida, modelos culturales, costumbres y civilizaciones. Las fronteras hoy son una quimera. Hoy todos los países son sociedades plurales compuestas por grupos que se identifican según su etnia, religión o lengua, vinculados a culturas y modos de vida. La diversidad cultural ha llegado para quedarse y la interdependencia de los pueblos para crecer.</p>
<p>Ignora que si algo demostró la historia del siglo XX es que el intento de crear naciones culturalmente homogéneas con identidades unitarias sólo se consigue a través de la represión cultural, la persecución religiosa o la limpieza étnica. No es posible ni deseable que la nación sea una realidad única y uniforme que se contamina con el contagio de otras culturas.</p>
<p>Abre mayores esperanzas gestionar la diversidad lejos tanto de la multiculturalidad como de la asimilación. Se puede fomentar la interacción entre culturas diversas y cada vez más complejas. Cuando los niños de distintos países, culturas y etnias juegan juntos en el patio del colegio, o los vecinos de una finca asisten juntos a la reunión de la escalera, están sellando acuerdos interculturales. La sociedad humana es siempre el encuentro de tradiciones, genes y expectativas diferenciadas. Y no hay ninguna razón para creer que mi historia es más justa y verdadera que la del otro. Hoy, las culturas se influencian unas a otras y, al contrario que en la asimilación, cada individuo y cada cultura pueden aportar potencialidades valiosas; si dos dicen lo mismo, uno de los dos sobra. Al contrario que en el multiculturalismo, este proyecto implica que se mueve tanto la cultura mayoritaria como las minorías culturales. Necesitamos la pluralidad de las miradas para salvar al planeta, para descubrir la igual dignidad de todos los seres humanos y para gozar de la inmensa variedad de una vida plenamente humana.</p>
<p>La interculturalidad conoce los conflictos y las tensiones, pero ahora están hechos en y a través de la diversidad y se pueden resolver mediante la deliberación pública, el reconocimiento del otro, la cooperación mutua y el respeto a la dignidad, sin victoria de unos y destrucción de los otros. El mestizaje, al que hoy se declara peligroso y erróneo, será la energía ineludible para la convivencia en el siglo XXI o no habrá humanidad. Bastará acercarse lealmente unos a otros como propone el apólogo tibetano: “He visto una sombra en medio de un bosque y he tenido miedo al creer que era un animal peligroso. Me acerqué y vi que era un ser humano. Me he aproximado un poco más y he visto que era mi hermano”.</p>
<p>En el nº 2.727 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>¿Es aún la muerte un tabú para nuestra sociedad?</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Oct 2010 07:10:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) La cercanía de Todos los Fieles Difuntos nos acerca un año más a la inevitable realidad de la muerte. ¿Es aún un tabú para nuestra sociedad?, ¿cómo aprender a familiarizarnos con ella?… Los ‘Enfoques’ se acercan a estas dudas y temores que suscita de la mano de Ramón Martín Rodrigo, OH, del Parc [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-44114" style="margin: 10px;" title="Ilustración-muerte-vida" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Ilustración-muerte-vida.jpg" alt="" width="174" height="290" />(<em>Vida Nueva</em>) La cercanía de Todos los Fieles Difuntos nos acerca un año más a la inevitable realidad de la muerte. ¿Es aún un tabú para nuestra sociedad?, ¿cómo aprender a familiarizarnos con ella?… Los ‘Enfoques’ se acercan a estas dudas y temores que suscita de la mano de <strong>Ramón Martín Rodrigo</strong>, OH, del Parc Sanitari San Juan de Dios de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) y de <strong>Martín Gelabert</strong>, O. P., profesor de la Facultad de Teología de Valencia.</p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-44113"></span>————</p>
<h2><span style="color: #000000;">Cátedra y tabú</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-44115" style="margin: 10px;" title="Martín-Rodrigo" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Martín-Rodrigo.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Ramón Martín Rodrigo</strong>, OH- Servicio de Atención Espiritual y Religiosa. Parc Sanitari San Juan de Dios. Sant Boi de Llobregat, Barcelona) &#8220;Con el entierro de mi hijo se acabaron los gestos de solidaridad y apoyo. En realidad, la gente huye de ti porque no sabe qué decirte. No estamos preparados para reaccionar más allá de la palmadita en la espalda o del tan socorrido<em> te acompaño en el sentimiento</em>”, afirma <strong>Antoni</strong>o, padre de un joven muerto en accidente de tráfico y participante en un grupo de apoyo.</p>
<p>La biografía de toda persona, hombre o mujer, joven o madura, está sembrada de una sucesión de apegos, pérdidas y separaciones que recuerdan, consciente o inconscientemente, la precariedad y provisionalidad de todo vínculo y de toda realidad. En cierto momento leí que vivir es ir diciendo adiós a las cosas, <em>vivir es llenarse de pañuelos blancos</em>; es decir adiós al amigo, a los padres, a la novia rubia o al joven apuesto que nunca llegaron, al abuelo que murió… Y en la capacidad de convivir, encajar y elaborar de una manera constructiva todo ese conjunto de pérdidas el ser humano encontrará una de las mayores energías para su crecimiento personal y para seguir enfrentándose a la vida con actitudes vitales más sanas.</p>
<p>Frente a los criterios sociales reinantes en torno a la felicidad, la evidencia y la omnipresencia de la <em>muerte</em> es hoy uno de los grandes “agujeros negros” de nuestra sociedad. Es el verdadero <em>tema-tabú</em> de la actual sociedad del bienestar. Y como tal, traspasa el propio ámbito de la antropología para contaminar igualmente la psicología o la misma reflexión filosófica y teológica. Y no porque la evitemos o la neguemos la muerte deja de hacerse presente en todo momento de una manera machacona e inoportuna.</p>
<p>Los que nos movemos a diario junto al lecho del enfermo o metidos en tareas relacionadas con el duelo o el final de la vida tenemos que escuchar a modo de reproche o a la espera de una respuesta adecuada preguntas tan complicadas como: ¿por qué y para qué morir?, ¿por qué yo o uno de los míos?, ¿por qué ahora?, ¿cuánto tiempo me/le queda?, ¿y en todo esto dónde está Dios?, ¿y después qué?… Ante la finitud de la vida se producen este tipo de cuestionamientos que sobrepasan con mucho las superficialidades del quehacer cotidiano.</p>
<p>La muerte tiene hoy <em>lugares concretos</em>. No tiene cabida en casa, junto a la familia, en el lecho de toda la vida. Hoy es la muerte en las urgencias de un hospital, o en las unidades de cuidados paliativos. Tambien la muerte tiene hoy <em>lenguajes nuevos</em>. Ya no se la cita por su nombre. Hoy no se habla de muerte, sino de éxitus, deceso, desaparición, ausencia del ser querido, irse, dejarnos… La sola palabra <em>muerte</em> es dura, de mal gusto, de incómoda presencia. Y cuando llega, lógicamente, el difunto es recluido inmediatamente en el <em>tanatorio</em>, lugar eminentemente social y dotado de todas las comodidades de una sociedad de consumo. En muy pocas horas, por él desfilarán multitud de gentes, conocidas o desconocidas, para expresar su condolencia o simplemente para dejarse ver por la familia.</p>
<p>Pero si queremos crecer como personas y vivir como cristianos adultos, hemos de aprender a ver cercana a la muerte y familiarizarnos con ella. Es verdad que se trata de un aliado difícil, pero no la podemos pensar siempre como enemiga. San <strong>Francisco de Asís</strong> llegó a considerarla como la <em>hermana muerte</em>.</p>
<p><strong>José Luis Redrado Marchite</strong>, del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, comenta en un sugerente artículo cómo formuló una pregunta a varios grupos de profesionales sanitarios sobre por qué la muerte puede llegar a ser una <em>cátedra de vida</em>. Y haciendo una síntesis de las numerosas respuestas recibidas, concluye que lo es:</p>
<ul>
<li> porque nos enseña a valorar las cosas en su dimensión real;</li>
</ul>
<ul>
<li> porque nos ayuda a ponernos en contacto con la esperanza de una vida que transciende;</li>
</ul>
<ul>
<li> porque nos hace más sensibles a los valores humanos y espirituales.</li>
</ul>
<p>Pero a pesar de que la muerte sea considerada como una cátedra de vida, es una realidad que casi obsesivamente queremos eliminar de nuestro campo mental o existencial y, por supuesto, del ámbito vivencial y educativo de nuestros hijos y nuestros jóvenes, pensando que nada relacionado con muerte o pérdidas puede ser beneficioso para ellos. Alguien ha llegado a escribir sobre la “<em>pornografía de la muerte</em>”. ¡Mala pedagogía para encarar una realidad tan cercana y de tanto calado antropológico!</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">Tan presente y tan extraña</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-44116" style="margin: 10px;" title="Martín-Gelabert" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Martín-Gelabert.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Martín Gelabert Ballester</strong>, O.P.- Catedrático de la Facultad de Teología de Valencia) Nada hay en este mundo tan presente como la muerte. Está tan presente como la vida. Todo lo que nace, muere. Nacer es estar destinado a la muerte. No hay vida sin muerte. Y, sin embargo, se habla mucho más de la vida que de la muerte. Parece que sobre la muerte hay poco que decir. Incluso que es mejor no decir nada. No es tema de conversación; está mal visto hablar de ella. A veces, y es un signo más de cómo se quiere evadir el tema, se hacen bromas. Halloween, con sus referencias al más allá y al reino de los muertos, es un modo de tomar a broma un asunto tan serio. Porque tomarlo en serio parece que deprime. Sobre todo si se piensa que “no hay nada que hacer”. O peor aún: que la muerte es el “sin retorno”.</p>
<p>Las ganas de hacer desaparecer la muerte de la conciencia no evitan que la tengamos bien presente: en las películas, en las noticias… Y, aunque decimos que no nos gusta, y todos, en principio, nos posicionamos contra la muerte y a favor de la vida, hay datos que deberían hacernos pensar en la verdad de este posicionamiento. Pienso en la cantidad de muertes que provocamos por doquier con nuestras políticas económicas, nuestras guerras, o la explotación del débil y desamparado. Y también en el hecho de que todos somos muy comprensivos ante la muerte, cuando el que muere es el adversario o el que nos cae mal.</p>
<p>Mientras la muerte ocurre lejos parece que no nos afecta. Pero, ¿qué pasa cuando la vemos de cerca y, sobre todo, a esa cercanía se añade el afecto por el que muere? De una u otra manera, surge la pregunta de si este naufragio es la última palabra de la conciencia. La posible supervivencia de la conciencia ha estado siempre ligada a la fe en Dios. Fuera de la referencia a Dios, la muerte parece lo más “natural”. Pero quizá no tan natural. Pues la conciencia se rebela contra un acontecimiento que atenta contra lo más profundo de la vida. ¿Con qué derecho la naturaleza destruye una conciencia que, al fin y al cabo, no es obra suya ni está directamente bajo su dominio?</p>
<p>Si la consideramos fríamente, la muerte es la condición biológica para dejar sitio a otros. No hay espacio para todos y, para que unos sean y tenga sitio, otros deben desaparecer. En este sentido, la muerte tendría un carácter inter-comunicativo. Podría convertirse en un acto radical de amor para el prójimo más lejano, ya que al morir no dejamos espacio para una persona concreta, sino para todos. Si uno vive abierto al porvenir de los demás, la disposición a morir forma parte de esta apertura.</p>
<p>Ahora bien, si el porvenir del hombre se encuentra en el futuro absoluto que llamamos Dios, entonces la muerte y la apertura a tal futuro están íntimamente ligadas. El que muere o se desprende libremente de esa humanidad que considera su propiedad total, sin buscar conciliar el hecho de la muerte con la importancia absoluta de su persona, afirma, aunque sea implícitamente, a Dios como porvenir absoluto del hombre, un porvenir del que el hombre no dispone, pero al que está abierto. Reconocer el derecho de los otros a su propio porvenir y abrirse al porvenir de Dios es amar a los hombres y a Dios en el acto radical de aceptación de la muerte.</p>
<p>Muchos visitarán los cementerios el 2 de noviembre. Encontrarán lo que perdura en el mundo de quienes un día lo poblaron. Felices o desdichados, famosos o desconocidos, de cuanto poseyeron sólo se conservan sus nombres, único respeto que nos guarda la muerte. El creyente sabe que alguien más que los amigos que ha dejado aquí recuerda su nombre. Dios tiene a cada ser humano en su memoria. Eso es muy importante, porque en la memoria sólo están los muy amigos. Al acordarse de mi nombre, me hace partícipe de su eternidad. Si Dios existe, y es Amor, y el amor es fuente de vida, entonces no sólo sobrevive mi nombre. Sobrevivo yo.</p>
<p>Con la muerte parece que todo se para y aparece un profundo vacío. Pero para los que creen en Cristo se trata de un vacío lleno de Dios. A la muerte no hay que temerla, porque no hay que tenerle miedo a Dios.</p>
<p>En el nº 2.726 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>El &#8216;padre&#8217; de la fecundación in vitro, un Nobel discutido</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Oct 2010 07:40:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) Robert G. Edwards, ‘padre’ de la fecundación in vitro, es el nuevo Nobel de Medicina 2010. La decisión ha cosechado elogios y críticas. ¿Es un premio realmente merecido? El tema es objeto de debate en los ‘Enfoques’ con las reflexiones de Gonzalo Herranz, del departamento de Humanidades Biomédicas de la Universidad de Navarra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-43459" style="margin: 10px;" title="Ilustración-Nobel-Medicina" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Ilustración-Nobel-Medicina.jpg" alt="" width="300" height="126" />(<em>Vida Nueva</em>) <strong>Robert G. Edwards</strong>, ‘padre’ de la fecundación in vitro, es el nuevo Nobel de Medicina 2010. La decisión ha cosechado elogios y críticas. ¿Es un premio realmente merecido? El tema es objeto de debate en los ‘Enfoques’ con las reflexiones de <strong>Gonzalo Herranz</strong>, del departamento de Humanidades Biomédicas de la Universidad de Navarra y <strong>Juan-Ramón Lacadena</strong>, profesor emérito de la Universidad Complutense.</p>
<p><span id="more-43458"></span></p>
<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">————</span></h2>
<h2><span style="color: #000000;">Robert Edwards y la ética médica</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-43460" style="margin: 10px;" title="Gonzalo-Herranz-p" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Gonzalo-Herranz-p.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Gonzalo Herranz</strong>- Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra) El Premio Nobel de Fisiología o Medicina del año 2010 ha sido concedido a <strong>Robert G. Edwards</strong> “por el desarrollo de la fecundación in vitro”. El comunicado del Comité del Instituto Karolinska de Estocolmo señala la significación de los trabajos de Edwards para tratar la infertilidad humana y exalta el valor de la investigación básica como premisa para solucionar problemas prácticos de la medicina clínica. Describe la difusión mundial de las técnicas de reproducción asistida y el proceso de refinamiento que, tras el nacimiento de <strong>Louise Brown</strong> en 1978, han experimentado.</p>
<p>La noticia –basta asomarse a Internet– ha provocado una oleada de congratulaciones. La mayoría de las notas publicadas en la prensa y en Internet expresan satisfacción, por no decir júbilo. Asignan a Edwards no sólo méritos científicos, sino una increíble carga de honores, en especial, por haber traído felicidad a muchas parejas que sufrían el tormento de no tener hijos. La fecundación in vitro se ha convertido en la panacea de la infertilidad: se habla de cuatro millones de criaturas generadas en la placa de Petri. De ella, además, se han derivado técnicas eficaces o prometedoras, como el diagnóstico genético preimplantatorio, la obtención de células troncales, los estudios sobre la regulación génica del embrión inicial.</p>
<p>Pero, entre tantos elogios, apenas se hace alusión a ciertos aspectos éticos cuestionables de la historia y de la naturaleza del trabajo ahora premiado. Edwards ha escrito dos libros autobiográficos sobre su proeza. Pero no ha revelado en ellos la historia ética de sus ensayos y pruebas con mujeres y embriones, aunque sí, y sólo en parte, la historia científica de las investigaciones de laboratorio que precedieron a su éxito.</p>
<p>Conviene aclarar que lo que asombra de Edwards ha sido su increíble tenacidad para perseverar en su empeño, a pesar de un año tras otro de fracasos y poco apoyo económico. Sin embargo, no se le puede atribuir originalidad: las técnicas de fecundación in vito son obra de biólogos y veterinarios que llevaban años tratando de mejorar la reproducción del ganado. Edwards las fue adaptando a las peculiaridades biológicas de la especie humana. La prioridad de haber producido la fecundación in vitro humana ha de asignarse a experimentos precedentes de <strong>John Rock</strong> y <strong>Landrum Shettles</strong>.</p>
<p>Edwards mostró mucho interés, en los años 80 del pasado siglo, por el desarrollo de mecanismos éticos y legales que regularan las nuevas técnicas reproductivas. Pero quería que la nueva normativa se hiciera siguiendo los criterios éticos que él había diseñado y que, lógicamente, le absolvían de error en su modo de actuar. Escudado en su prestigio científico indudable, no aceptaba críticas éticas. Sostenía que los hechos, tal como él los describía, le daban la razón. Con él mantuve, hace ahora 25 años, un debate en Bruselas sobre las inconsistencias contenidas en un documento que él había aportado a la Asamblea de la Asociación Médica Mundial, para recibir la bendición de ésta. Decidió no responder a las objeciones que le opuse.</p>
<p>Con su ética, hecha de sentimiento y utilitarismo, ha conseguido convencer a muchos. La proponía ya con enorme convicción entonces, y sigue haciéndolo con sentido casi mesiánico. En un artículo que escribió hace tres años, a raíz de recibir la Medalla Lasker, una altísima distinción norteamericana a científicos, rememoraba cómo hubo de superar sucesivos obstáculos éticos y defenderse “frente a la oposición de papas, políticos y laureados con el Nobel”.</p>
<p>El Premio Nobel que acaba de recibir parece confirmar que los hechos le han dado la razón: es cierto que la fecundación in vitro ha dado consuelo a muchas parejas infértiles. Pero, en la cuenta de los hechos, hay que poner también la gran suma de desencanto y de dolor de las parejas, más numerosas, a las que no ha servido de mucho. Y es un hecho, a mi parecer el más grave, la depreciación extrema que las técnicas de reproducción asistida han traído de la vida humana naciente: el embrión humano ha devenido en mero material de laboratorio.</p>
<p>Creo que la concesión del Nobel a Edwards nos brinda una oportunidad, por no decir que una responsabilidad: la de leer, o volver a hacerlo, la Declaración vaticana <em>Donum vitae </em>sobre el respeto a la vida humana naciente y la dignidad de la procreación. A mi modo de ver, nadie ha refutado, con argumentos racionales y datos contrastados, las razones éticas que ese documento contiene, que, por cierto, lleva la firma del entonces cardenal <strong>Joseph Ratzinger</strong>.</p>
<p>Oigamos las dos campanas.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;">————</span></p>
<h2><span style="color: #000000;">¿Una puerta que nunca debió abrirse?</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-5396" style="margin: 10px;" title="juan-ramon-lacadena" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2008/10/juan-ramon-lacadena.jpg" alt="" width="83" height="99" />(<strong>Juan-Ramón Lacadena</strong>- Profesor Emérito de la Universidad Complutense) El 4 de octubre de 2010, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo decidió otorgar el Nobel en Fisiología o Medicina 2010 al fisiólogo <strong>Robert G. Edward</strong>s “por el desarrollo de la fecundación in vitro”. El premio se le ha concedido casi 40 años después de que publicara en 1970 y 1971, en colaboración con el ginecólogo <strong>Patrick C. Steptoe</strong> (descubridor de la técnica de la laparoscopia que permitía extraer de los ovarios de la mujer ovocitos madurados in vivo), los primeros trabajos científicos que describían la obtención de embriones humanos por fecundación in vitro (FIV) que eran capaces de desarrollarse hasta la fase de 8-16 células e, incluso, blastocisto. Siete años después, el 25 de julio de 1978, nació <strong>Louise Joy Brown</strong> –primer “bebé probeta” del mundo– sin anomalía alguna. Curiosamente, ella misma ha sido madre sin tener que recurrir a las técnicas de FIV.</p>
<p>Al día de hoy se estima que han nacido en el mundo unos 4.000.000 de niños por las técnicas de FIV. España es el tercer país europeo en FIV: en 2006 se hicieron casi 26.000 transferencias embrionarias resultando más de 5.600 partos.</p>
<p>El problema bioético es muy complejo y aunque no me toca aquí abordarlo en profundidad, no puedo eludir algún comentario. En primer lugar, hay que resaltar que la obsesión científica del Dr. Edwards era solucionar el problema de la infertilidad en las parejas humanas, aliviando su sufrimiento vital. En segundo lugar, en relación con la valoración ética de la “prueba y error” en la investigación clínica humana, es importante reconocer que los primeros experimentos clínicos suelen conducir al fracaso: en el caso de Edwards y Steptoe, más de cien intentos antes de que naciera Brown. Cuando se argumenta que son muchas vidas humanas perdidas, no debe olvidarse que el 60-70% de vidas humanas concebidas por vía natural abortan espontáneamente en distintas fases de desarrollo embrionario. Por otro lado, habría que valorar positivamente que gracias a la FIV han nacido en el mundo 4.000.000 de personas que para los creyentes son “imagen y semejanza de Dios” y que, sin la ayuda de la técnica cuestionada, no hubieran existido. A mí me ha resultado impactante leer los comentarios y agradecimientos dirigidos al Dr. Edwards aparecidos en la web de la Fundación Nobel con ocasión del premio.</p>
<p>¿El Dr. Edwards abrió una puerta que nunca debió abrirse? En Bioética sabemos que cuando se abre una puerta no se vuelve a cerrar y que, además, existe el problema del “plano resbaladizo”: es muy difícil parar. Se dice que “a nuevos progresos científicos, nuevos retos éticos”; por eso, cuando se valora éticamente el descubrimiento de una nueva técnica es importante distinguir lo que es la técnica en sí y el uso de la misma. No se puede negar que, en el caso de la FIV, los aspectos conflictivos que se han derivado son éticamente importantes: embriones sobrantes (crioconservación), selección de embriones (diagnóstico genético preimplantacional), utilización de embriones en experimentación (células troncales embrionarias), etc.</p>
<p>En la Iglesia católica, la instrucción <em>Donum vitae</em> (1987) surgió como respuesta al Informe de la Comisión Warnok del Reino Unido (1984) y, años más tarde, se promulgó la instrucción <em>Dignitas personae</em> (2008) que analiza las consecuencias de los avances científicos y su difusión en los medios de comunicación y su consiguiente repercusión en la sociedad. Ambas instrucciones condenan tajantemente la FIV. ¿Qué pensar ante esta situación? Todos conocemos parejas creyentes y practicantes que han optado por alguna técnica de reproducción asistida tras buscar un serio asesoramiento y de hacer un profundo discernimiento. Sólo Dios conoce el fondo de nuestras conciencias.</p>
<p>En el nº 2.725 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>Huelga de hambre, ¿una práctica adecuada?</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Oct 2010 06:51:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) Un hecho muy concreto: la huelga de hambre de 90 días de los mapuches chilenos. Y una pregunta atemporal: ¿cómo cabe valorar este polémico instrumento? El profesor de la chilena Universidad de los Andes, Joaquín García Huidobro y José María Arnaiz, miembro de Amerindia en Chile, abordan este tema en los &#8216;Enfoques&#8217;.

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Una forma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-43068" style="margin: 10px;" title="Ilustración-huelga-hambre" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Ilustración-huelga-hambre.jpg" alt="" width="290" height="200" />(<em>Vida Nueva</em>) Un hecho muy concreto: la huelga de hambre de 90 días de los mapuches chilenos. Y una pregunta atemporal: ¿cómo cabe valorar este polémico instrumento? El profesor de la chilena Universidad de los Andes, <strong>Joaquín García Huidobro</strong> y <strong>José María Arnaiz</strong>, miembro de Amerindia en Chile, abordan este tema en los &#8216;Enfoques&#8217;.</p>
<p><span id="more-43067"></span></p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">Una forma inmoral de terrorismo psicológico</span></h2>
<p><img class="alignright size-full wp-image-43069" style="margin: 10px;" title="Joaquín-Gª-Huidobro" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/10/Joaquín-Gª-Huidobro.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Joaquín García-Huidobro</strong>- Profesor de Ética y Filosofía Política en la Universidad de los Andes, Santiago de Chile) Las huelgas de hambre representan una notable novedad en la lucha política y se han hecho cada vez más habituales. Aunque esté en completo desacuerdo con ellas, les reconozco una cierta grandeza, una grandeza quizá perversa, pero grandeza al fin, que destaca en una época como la nuestra, que parece poco dada a heroísmos.</p>
<p>Miramos con simpatía a los huelguistas porque parecen romper una lógica de violencia que ha imperado en la humanidad durante siglos y porque enfrentan al poder con métodos que lo desarman. Además, muchas veces sus causas están llenas de justicia. Con todo, ni la justicia de sus motivaciones ni la buena fe de quienes las practican ni nuestra propia simpatía son capaces de eliminar su profunda inmoralidad. Me refiero a las huelgas de hambre en sentido estricto (no a los ayunos políticos más o menos prolongados), donde el huelguista está decidido a morir si no se accede a sus pretensiones.</p>
<p>La primera ilicitud de estas huelgas se debe a que, en el fondo, son una forma de suicidio, si bien <em>sui generis</em>. Se me dirá que no, que el huelguista no está dispuesto a morir, que lo que realmente está haciendo es conseguir la libertad de los presos políticos cubanos o reclamar por los derechos de mapuches, irlandeses o tibetanos. Pero eso significa confundir “lo que se hace” (la huelga de hambre) con el “por qué o para qué se hace” (conseguir un fin que se estima justo).</p>
<p>¿Qué es lo que hace un huelguista de hambre? Elige directamente dejar de alimentarse de manera permanente. Pero, a diferencia de otras omisiones que causan la muerte (por ejemplo, dejar de tomar una medicina que evita un paro cardiaco inminente), en este caso concreto la muerte por inanición toma tiempo. Aquí reside su fuerza política, porque esas semanas permiten que la opinión pública ejerza su presión sobre la autoridad política. Es un suicidio en cámara lenta, que puede ser interrumpido si la otra parte decide rendirse.</p>
<p>Lo que confunde el análisis es el hecho de que la intención suicida no es igual a la de un suicidio ordinario, ya que su interés preponderante está en conseguir su objetivo y poder suspender la huelga. Pero como está dispuesto a llevar a cabo los actos occisivos mientras esto no ocurra, podemos reconocer en él una intención suicida condicional, pues dice: “Si realizas tal cosa, suspendo mi proceso suicida”. La estructura es semejante a la que emplea el asaltante que dice: “La bolsa o la vida”. Él preferiría que le dieran la bolsa por las buenas, pero si no se la entregan está dispuesto a matar. Naturalmente, la analogía se refiere sólo a la condicionalidad de la amenaza, porque los motivos de la huelga de hambre son muy diferentes.</p>
<p>Muy distinto es el caso del héroe o el mártir. Ellos hacen “otra cosa” y, como consecuencia de esa otra acción, alguien o algo les provoca la muerte. Con otras palabras, las huelgas de hambre no pueden ser justificadas por el principio de doble efecto (recomiendo el documentado artículo del profesor <strong>Alejandro Miranda Montecinos</strong> sobre el doble efecto, fácilmente accesible en Internet).</p>
<p>Estoy suponiendo que los lectores están de acuerdo conmigo en que el suicidio (consciente y libremente elegido) es malo, el acto inmoral por excelencia, según <strong>Wittgenstein</strong>: “Si el suicidio está permitido, entonces todo está permitido”, decía. O, como dice <strong>Kant</strong>, “disponer de sí mismo como un simple medio para cualquier fin supone desvirtuar la humanidad en su propia persona”.</p>
<p>Con todo, aunque alguien pudiera considerar que el suicidio es moralmente legítimo, también podría oponerse a las huelgas de hambre. Ellas, más que una manifestación de autonomía del sujeto, suponen una severa lesión de la autonomía de la autoridad amenazada. La amenaza que envuelve esa huelga es la de hacer recaer sobre dicha autoridad la responsabilidad por la muerte de los huelguistas: es una peculiar forma de terrorismo psicológico. No puedo desarrollar aquí este argumento, pero, en definitiva, las razones para reprobarla son semejantes a las que esgrimiríamos ante un secuestro o una tortura (psicológica) realizados por un fin político noble.</p>
<p>Si las huelgas de hambre suponen una grave lesión de la autonomía de las personas gobernantes, entonces es lícito interrumpirlas, como es lícito interrumpir una sesión de tortura psicológica. También un tirano como <strong>Raúl Castro</strong> tiene derecho a que no se le trate como un solo medio sino siempre, al mismo tiempo, como un fin. Aunque no nos guste.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">Una protesta extrema pero justa</span></h2>
<p><img class="size-full wp-image-199 alignleft" style="margin: 10px;" title="J M Arnaiz" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2008/02/jmarnaiz-12.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>José María Arnaiz</strong>, SM- Miembro de Amerindia en Chile) Los 35 comuneros mapuches, cuando estaban en plena capacidad de decidir, optaron por llevar su manifestación de protesta hasta poner en riesgo sus vidas. Todo ello por una causa que ellos consideran justa y grande. Están y estaban dispuestos a entregar la vida por ella si llegaba la muerte sin haber sido escuchados. Este prolongado ayuno al comienzo fue ignorado y después deslegitimado por el Gobierno chileno. No fue tampoco muy difundido por los medios. Ahora, el mismo Gobierno ha tomado conciencia de que el tema urge, ya que se da cuenta de que se está jugando con fuego. Además, hay mucha presión internacional y ha aumentado enormemente la solidaridad en el país. Ello se ha traducido en movilizaciones y en toma de posiciones a favor o en contra muy radicales. No hay duda para nadie de que la muerte aguarda a los que dejan de alimentarse, y ello es muy serio.</p>
<p>¿Cómo leer y vivir todo esto? No es fácil. Por una parte, nuestra sociedad debe respetar la autonomía moral de estas personas. Eso aunque se esté en desacuerdo con esta forma extrema de protesta. No hay duda, también, de que los comuneros merecen respeto y se han ganado la compresión de muchos y la admiración de no pocos. Por supuesto, para nada hay que homologarlos con terroristas: <em>son luchadores sociales que, en general, no han usado violencia desmedida, sino sólo defensiva</em>. Con todo, no está mal recordarles que no es banal lo que están haciendo, es alarmante; que su familia y la sociedad no siempre les comprenden y que siempre los necesitan. Por supuesto que si fracasa la persuasión, no queda más que el acompañamiento cercano. Es lo que está haciendo la Iglesia y, de manera especial y atinada, el arzobispo de Concepción, <strong>Ricardo Ezzati</strong>, que además de facilitador del diálogo ha permanecido muy cerca de ellos.</p>
<p>En la lucha política, el que es atacado es siempre adversario. Esta lógica cambia en la huelga de hambre. Aquí el primer daño lo recibe uno mismo. Esto da al huelguista una inmensa grandeza, por querer afrontar con valentía un gran riesgo. Ellos mismos han expresado que a su cuerpo ya sólo le queda resistir y protestar. Esta huelga de los mapuches, que dura ya más de 84 días y en la que alguno de ellos ha llegado a perder hasta 30 kilos, participa de esta grandeza. Hay en ella audacia y es de esperar que no falte lucidez. Esconden mucho coraje estos hombres y mucho del sufrimiento acumulado en ellos y generado también en los demás.</p>
<p>¿Cuál es la intención de todo esto? Tiene que ser una gran causa. <em>No es clemencia lo que pedimos; pedimos sólo justicia</em>. No piden la libertad, sino ser tratados y juzgados por la ley civil y el fin de la aplicación de la ley antiterrorista. Pero “instrumentalizan” su vida por otra causa que para ellos y para muchos es muy grande: la etnia minoritaria mapuche ha sido invisibilizada; a menudo, ser indígena y mapuche es sinónimo de ser pobre. Por eso, exigen el fin de la discriminación. Piden ser uno de los pueblos del Estado chileno y que puedan fácilmente reconocerse en los elementos identitarios de ese Estado. Son diferentes étnicamente y quieren ser reconocidos como tales y aportar a esa identidad. Nos recuerdan que hay que tomarse en serio la diversidad étnica y cultural antes de que sea demasiado tarde. La autonomía regional es una posible solución para reconocer los derechos mapuches. Al ser tan grande la causa y tan prolongada la huelga, ocurre que para algunos son suicidas; otros les asemejan a los grandes héroes; no son pocos los que sí están de acuerdo con la intención y no con lo que hacen. Y como el fin no justifica los medios…</p>
<p>Para los primeros, esta huelga busca dejar en la penumbra una acción subversiva y terrorista llevada a cabo por mapuches. Se la identifica con un chantaje, ya que para satisfacer una demanda se atenta contra la propia integridad física con una intransigencia extrema; así, se llega al suicidio. Para los segundos, por supuesto, su acción es moralmente lícita, y no queremos que se identifique para nada con el suicidio.</p>
<p>Reproduzco uno de los relatos de <strong>Saramago</strong>, de su libro <em>El equipaje del viajero</em>. Un joven sube a una torre con el propósito de saltar y morir. Abajo se junta una multitud esperanzada en que no lo haga; y el joven vacila. Sin embargo, ante la prolongada espera, la gente lanza abucheos e insultos y grita: “Salta, cobarde, salta”. El joven se lanza al vacío y muere.</p>
<p>La adecuada actitud de los que somos multitud no es fácil, pero puede ayudar a que haya sensatez, se resuelva políticamente este drama y se escuche el grito que hay detrás de esta protesta tan radical. La autoridad se la tiene que jugar por la vida de los comuneros.</p>
<p>En el nº 2.724 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>Universidad católica: ¿un acento propio?</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 07:55:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vida Nueva Colombia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Vida Nueva) La universidad católica, ¿aporta un plus, una exigencia, un elemento diferenciador con respecto a la universidad civil? Debaten sobre ello el profesor de Comillas Miguel García-Baró y el rector de la UCV, J. Alfredo Peris.
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Buscar y compartir la verdad
(Miguel García-Baró López- Doctor en Filosofía. Universidad Pontificia Comillas) La vida de la universidad es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-42679" style="margin: 10px;" title="Ilustración-Univ-católica" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/Ilustración-Univ-católica.jpg" alt="" width="290" height="290" />(<em>Vida Nueva</em>) La universidad católica, ¿aporta un plus, una exigencia, un elemento diferenciador con respecto a la universidad civil? Debaten sobre ello el profesor de Comillas <strong>Miguel García-Baró</strong> y el rector de la UCV, <strong>J. Alfredo Peris</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><span id="more-42678"></span>————</p>
<h2><span style="color: #000000;">Buscar y compartir la verdad</span></h2>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-42680" style="margin: 10px;" title="García-Baró" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/García-Baró.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>Miguel García-Baró López</strong>- Doctor en Filosofía. Universidad Pontificia Comillas) La vida de la universidad es la verdad, o sea, la búsqueda de la verdad, a la vez individual y compartida; y, en segundo lugar, la formación de personas que puedan animar con sentido y pasión este mismo empeño en el futuro, para las generaciones venideras. Sólo en tercer término, y sólo en aquellos casos en que lo investigado es un problema y no un misterio, entra también en la vida de la universidad la aplicación técnica de las verdades obtenidas. Y en un plano aún más alejado del núcleo están la capacitación profesional y las bolsas de trabajo.</p>
<p>En cierto modo, habría que dividir la universidad –para que las cosas fueran suficientemente claras– en facultades dedicadas a los misterios y facultades dedicadas a los problemas. Un problema, como los lectores recordarán sin duda, es algo que se puede resolver para siempre y de tal modo que no sea preciso, en el futuro, rehacer, revisar y revivir cómo fue resuelto. Se cuenta en adelante, simplemente, con la respuesta que lo cancela, que, en muchos casos, puede ser una fórmula matemática.</p>
<p>Los misterios quizá se respondan también, pero tienen la particularidad de que jamás cabe contar con las soluciones que los demás les encontraron: siempre cada nuevo ser humano debe recomenzar el proceso; cada uno de nosotros debe enfrentarse al misterio como por primera vez, luchar con él con toda su alma (y con todo lo que en general somos) y adoptar una actitud que esté guiada por la razón y luego venga a cumplirse mediante la existencia entera. Porque el misterio es el enigma que afecta a la totalidad de la vida y del mundo. Y nadie evita ni evitará jamás entrar, gracias a Dios, en contacto con misterios.</p>
<p>Las facultades dedicadas a los misterios son, pues, el corazón de cualquier universidad; desde luego, también de la universidad católica. He escrito “son”, pero queda claro que me refiero a la esencia de la universidad y que trato de no mirar demasiado a lo que encontramos habitualmente establecido como tal. Allí donde una de estas instituciones se atreve a llamarse católica, la facultad de Teología, junto a la de Filosofía y a la de Humanidades, no puede faltar.</p>
<p>La base de este corazón de la universidad es la filosofía. Porque este trabajo del alma y de toda la existencia consiste en procurar obedecer un mandato moral y existencial que afecta a todos los hombres: que no se debe vivir sin procurar examinar por uno mismo el valor que tienen las verdades sobre las que está montada nuestra acción. Porque no se olvide que lo que hacemos depende de lo que creemos que es verdad. Y lo que hacemos es lo que somos.</p>
<p>Decía san <strong>Pablo</strong> que el hombre que empieza amando la realidad bella creada que siente de continuo a su alrededor, seguirá, si es consecuente con su amor, <em>pensándola</em>. Y si la piensa lo suficiente, de tanto como la ama, descubrirá, incluso aunque no viva en la tradición bíblica, que es posible que el conjunto de lo sensible y de lo inteligible exista gracias a la libertad de un Dios trascendente.</p>
<p>Este pensar libre, potente, amante, apasionado, hacia la libertad de Dios no necesita de la universidad; sólo que ésta está creada para subrayar semejante aventura, para hacerla lo más explícita posible. La universidad católica la fundan personas que, por haber pensado así, filosóficamente, en el riesgo de extraer consecuencias muy diferentes, como ha ocurrido a tantos en todos los tiempos, están plenamente convencidos de haber llegado a poder <em>confiar</em> en el Logos de la Cruz, como dice el mismo Pablo. Han puesto una confianza y una esperanza absolutas en este Logos asombroso y escandaloso, porque han visto su misteriosa continuidad con la razón. Han experimentado un reflejo real del insondable amor divino y no quieren, ni apenas pueden, guardarlo sólo para ellos mismos. Lo exponen, pues, codo a codo con los demás buscadores sinceros de qué se deba responder existencialmente a los misterios.</p>
<p>Sobre esta necesidad de verdad buscada, compartida, gozada, celebrada, expuesta, siempre consciente del modo tan delicado como la verdad de los misterios actúa sobre los seres humanos, una universidad católica edifica también facultades para los problemas. Y al hacerlo tiene a la vista ante todo las desdichas sociales que piden buen tratamiento técnico con más urgencia. Pero continúo hablando de la esencia&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">Un sentido que dinamiza el ser y la misión</span></h2>
<p><img class="size-full wp-image-42681 alignleft" style="margin: 10px;" title="José-Alfredo-Peris-p" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2010/09/José-Alfredo-Peris-p.jpg" alt="" width="84" height="99" />(<strong>José Alfredo Peris Cancio</strong>- Rector de la Universidad Católica de Valencia) Toda universidad católica forma parte de un sistema universitario. No surge aisladamente. Recibe y participa de los logros –y limitaciones– de los demás universitarios. La formación del profesorado, el desarrollo de los currículos académicos, la sistematización de los distintos saberes, la investigación y la innovación, el compromiso con la educación superior son notas propias de la universidad que unen a todos los universitarios.</p>
<p>Toda universidad se beneficia de la existencia de otras, al tiempo que es capaz de aportar a las mismas. Resulta, por tanto, ineludible que en la reflexión estratégica de una universidad se plantee qué es lo que puede aportar al conjunto del sistema universitario, pues esa será siempre su primera fortaleza.</p>
<p>El pasado día 21, en la apertura de curso, realicé una serie de reflexiones que creo que responden a este interrogante. Permítanme volver sobre ellas.</p>
<p>El núcleo de sentido que dinamiza el ser y la misión de la universidad es ponerse al servicio de la incondicional dignidad de todo ser humano, especialmente de los que más lo necesitan, incidiendo en sus capacidades más altas: conocer la verdad y desenmascarar la mentira y el error; escoger el bien y evitar el mal; contribuir a la belleza y aminorar lo insoportable; favorecer la unidad y desacreditar la intriga y la división; promover la paz y desterrar la violencia, sin exclusiones por razón de edad, sexo, raza, religión o cultura.</p>
<p>La universidad católica busca, por tanto, animar a que todo el sistema universitario renueve su compromiso por la dignidad humana, como es inherente a la educación superior. Para ello no cuenta sólo con el “ala de la razón”. También está en condiciones de ejercitar el “ala de la fe”, garantía y firmeza para la altura y buen rumbo del vuelo.</p>
<p>Las orientaciones básicas, que son firmes y seguras, como universidad católica, no sólo las compartimos por esfuerzo de dilucidación racional, sino que las recibimos como don en la misma persona de Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, que se encarnó para liberarnos de cuanto nos separa de Dios y amenaza nuestra dignidad; que compartió nuestra vida cotidiana y familiar; que se entregó hasta dar su vida, rompiendo las ataduras que oprimen la inteligencia, la libertad y la capacidad de amar de los seres humanos; que resucitó al tercer día, como prenda de la nueva humanidad liberada del mal y del pecado, restaurada en amistad definitiva con su Padre y Creador; y que envió el Espíritu Santo para que a través de la proclamación de la palabra, la celebración de los sacramentos y la actuación en la caridad, el reino de la amistad con Dios se fuera extendiendo por todas las tierras y culturas, por todas las generaciones. El relato del credo original de nuestra fe es la fuente segura para ajustar en qué se basa nuestro humanismo, conscientes de que un regalo así no se debe a nuestras débiles –y tantas veces confusas– fuerzas.</p>
<p>Con humildad y determinación, la universidad católica quiere poder testimoniar que el humanismo que tiene que acompañar su labor encuentra en las virtudes de Cristo un suplemento de alma que se pone al servicio de los diversos humanismos que acompañan y alientan la vida de las universidades.</p>
<p>Y esto debe impregnar el día a día de la universidad: docencia, investigación, trasferencia de resultados. En el caso de la Universidad Católica de Valencia, la reforma de las titulaciones universitarias nos ha permitido ajustar mejor un diseño de las mismas en las que el ejercicio profesional sitúe los conocimientos científicos en mejores condiciones de contribuir al bien de las personas y al bien común de la sociedad. Cada proposición de un nuevo plan de estudios ha venido precedida por esta inquietud compartida, por esta pregunta nuclear: cómo transmitir mejor a nuestros estudiantes unos conocimientos que les permitan renovar su dignidad como personas, sirviendo eficazmente a los demás en el ejercicio de su profesión y ampliando sus fronteras más allá del propio territorio para favorecer una movilidad internacional que le permita reconocer la incomparable grandeza de la familia humana.</p>
<p>Este mismo humanismo se proyecta en la necesidad de optimizar los conocimientos científicos con la investigación, el desarrollo y la innovación, con mucha cercanía con los otros actores que en nuestra sociedad investigan e innovan. El humanismo también se verifica en una responsabilidad social corporativa que lleva a devolver a la sociedad y a los que más lo necesitan el caudal de riquezas impagables que es la universidad, cuidando de modo especial las acciones de voluntariado. En definitiva, el humanismo propone a la libertad de las personas, de profesores y alumnos, un ejercicio activo de la libertad religiosa, con la plena convicción de que Dios es el amigo de todo ser que viene a este mundo, y que mirar el rostro de Jesucristo reconcilia el corazón humano con su más íntima verdad acerca de nuestros orígenes y nuestra meta. Precedidos de un Amor sin medida, caminamos a la Plenitud de ese Amor, acompañados por la Misericordia de ese mismo Amor.</p>
<p>En el nº 2.723 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
<p style="text-align: center;">————</p>
<h2><span style="color: #000000;">INFORMACIÓN RELACIONADA</span></h2>
<ul>
<li><span style="color: #000000;">Enfoques: <a href="http://www.vidanueva.es/2008/06/13/como-afectara-el-proceso-de-bolonia-a-las-universidades-catolicas/" target="_blank">Cómo afectará el Proceso de Bolonia a las universidades católicas</a><br />
</span></li>
</ul>
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