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	<title>Vida Nueva &#187; Cine</title>
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		<title>&#8216;Arrugas&#8217;: memoria de la vejez</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 12:28:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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J. L. CELADA &#124; Aquí no hay ni cirugías estéticas ni tratamientos antienvejecimiento; tampoco fórmulas de la eterna juventud. Solo Arrugas: las que delatan en el cuerpo el paso de los años y las que surcan el alma y la mente en forma de olvidos propios y abandonos ajenos. Pues bien, unas y otras –sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-71813" style="border: 1px solid black;" title="Arrugas-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/Arrugas-1.gif" alt="Arrugas cine de animación" width="300" height="180" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Aquí no hay ni cirugías estéticas ni tratamientos antienvejecimiento; tampoco fórmulas de la eterna juventud. Solo <strong><em>Arrugas</em></strong>: las que delatan en el cuerpo el paso de los años y las que surcan el alma y la mente en forma de olvidos propios y abandonos ajenos. Pues bien, unas y otras –sobre todo, las segundas– son las que dan título a la novela gráfica que le valió a <strong>Paco Roca</strong> el Premio Nacional del Cómic, y que ha trasladado a la gran pantalla con fidelidad y oficio el animador <strong>Ignacio Ferreras</strong>.</p>
<p><span id="more-71812"></span>La historia creada por el ilustrador valenciano surge de las <strong>anécdotas compartidas con amigos sobre sus mayores</strong>: padres, familiares y conocidos que se enfrentan a la “broma pesada” de la vejez y al consiguiente deterioro en la salud, mientras arrastran <strong>la dolorosa duda de si son aparcados como “trastos inútiles”</strong> o siguen siendo queridos por los suyos.</p>
<p>Siempre que no irrumpa el temido <strong>alzheimer</strong>, en cuyo caso todos –el afectado y cuantos le rodean– deberán armarse de paciencia y valor para asumir “el largo adiós” que se adivina.</p>
<p>Respetando el trazo limpio de Roca, coguionista de la cinta, el director infunde a su primer largometraje <strong>la calidez y humanidad que ya desprendían los dibujos del original</strong>, regalándonos situaciones tiernas y hasta divertidas, aunque sin rehuir el poso de amargura que subyace en muchas de ellas. Un tono agridulce acentuado por el ambiente (doméstico, pero monótono y tristón) del geriátrico donde acontecen los hechos.</p>
<p><strong>Emilio, protagonista de este sencillo relato</strong>, es internado por su hijo en una residencia para la tercera edad cuando los síntomas de su mal empiezan a hacerse más evidentes: reiterados despistes, desorientación y una vuelta recurrente al pasado que nos permite comparar su llegada al centro con el primer día de colegio (nuevos amigos, promesas de una pronta visita…).<img class="alignright size-full wp-image-71814" style="margin: 10px;" title="Arrugas-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/Arrugas-2.gif" alt="Arrugas cine de animación" width="300" height="186" /></p>
<p>Un recuerdo del que despierta a la realidad sobresaltado por la descorazonadora confesión de bienvenida de su compañero de cuarto: <strong>“Es humillante que te traten como a un niño”</strong>.</p>
<p>Guiado por los cariñosos consejos que con <strong>ironía y cierto desencanto</strong> le brinda este jubilado, nuestro hombre irá descubriendo el hogar que ahora comparten: sus estancias (la piscina, la biblioteca, la concurrida sala de la televisión, el comedor, el innombrable segundo piso de los “asistidos”…), sus inquilinos (pasajeras del Orient Express que miran sin descanso por la ventana, viejos medallistas en silla de ruedas, matrimonios unidos por bellos secretos de infancia…) y sus rutinas de dietas, pastillas y prohibiciones <strong>“para malvivir más tiempo”</strong>.</p>
<p>Todo ello cobra vida en <em>Arrugas</em>, una película que se hace querer por su cercanía y por su capacidad para recomponer –con el lápiz o la cámara– el perfil (y la dignidad) de tantos ancianos a quienes un día la enfermedad o la soledad acaba desdibujando su memoria.</p>
<h3><span style="color: #800080;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800080;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>Arrugas</em>.</p>
<p><span style="color: #800080;">DIRECCIÓN:</span> Ignacio Ferreras.</p>
<p><span style="color: #800080;">GUIÓN:</span> Ángel de la Cruz, Paco Roca, Ignacio Ferreras y Rosanna Cecchini, sobre el cómic homónimo de Paco Roca.</p>
<p><span style="color: #800080;">FOTOGRAFÍA:</span> David Cubero.</p>
<p><span style="color: #800080;">MÚSICA:</span> Nani García.</p>
<p><span style="color: #800080;">PRODUCCIÓN:</span> Manuel Cristóbal, Enrique Aguirrezabala y Oriol Ivern.</p>
<p><span style="color: #800080;">VOCES:</span> Tacho González, Álvaro Guevara, Mabel Rivera.</p>
<p>En el nº 2.787 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;Los descendientes&#8217;: el archipiélago familiar</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 11:50:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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J. L. CELADA &#124; Padres, hijos, abuelos, primos… Unos y otros constituyen eso que llamamos familia, y que el Diccionario de la RAE identifica en una de sus acepciones como el “conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje”. Lo que ninguna definición contempla, sin embargo, es el frágil equilibrio de relaciones que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-71343" style="border: 1px solid black;" title="Los-descendientes-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/Los-descendientes-1.gif" alt="fotograma Los descendientes" width="300" height="200" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Padres, hijos, abuelos, primos… Unos y otros constituyen eso que llamamos familia, y que el Diccionario de la RAE identifica en una de sus acepciones como el “conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje”. Lo que ninguna definición contempla, sin embargo, es <strong>el frágil equilibrio de relaciones que se establece entre sus miembros</strong>, víctimas de sentimientos encontrados e intereses espurios que no entienden de genes ni de sangre. Y no hay situación que escape a la oportunidad de sacarlos a relucir: junto a una cama de hospital o alrededor de la mesa en cualquier celebración.</p>
<p><span id="more-71340"></span>De todo ello dan buena cuenta <strong><em>Los descendientes</em></strong>, último trabajo del siempre interesante <strong>Alexander Payne</strong> (<em>Election</em>, <em>A propósito de Schmidt</em> y, especialmente, <em>Entre copas</em>), un melodrama sobre repartos –de herencia, de responsabilidades…– y otras crisis en las paradisíacas playas de Hawai.</p>
<p>Convertidos en un personaje más de la historia, aquellos rincones casi vírgenes de la geografía estadounidense, blanco favorito de la especulación inmobiliaria, son aquí testigos del <strong>doloroso trance que atraviesa un abogado patrimonialista</strong> (espléndido <strong>George Clooney</strong>) al recibir en pocas horas un doble e inesperado golpe.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-71344" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="Los-descendientes-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/Los-descendientes-2.gif" alt="fotograma Los descendientes" width="200" height="300" />Sin ocasión apenas para reponerse del desconcierto causado por ambos anuncios –una muerte y un engaño–, el protagonista se verá obligado a administrar con tino la venta de las tierras de sus antepasados, mientras se afana en recuperar el tiempo perdido como progenitor. Dos modos bien distintos de <strong>velar por un legado –material o espiritual–</strong>, pero con idéntico grado de compromiso hacia los suyos (ya sean tatarabuelas o hijas).</p>
<p>Como <strong>islas a la deriva, aunque sabedores del archipiélago</strong> al que pertenecen, jóvenes y mayores acaban compartiendo su pena, su rabia, su confusión…, dispuestos a explicarse –y a pedir explicaciones–, a perdonar –y a buscar el perdón–. Un ejercicio de sana humanidad que nos deja por el camino momentos de <strong>sincera emoción</strong> (la que aflora de los dilemas morales sugeridos), sabiamente aliviada por esa frescura y naturalidad que parece brotar de los propios paisajes, pero que solo el humor (por boca de un amigo impertinente) potencia como feliz contrapunto a las heridas y debilidades de un puñado de seres dignos de la mirada limpia y compasiva que arroja sobre ellos el director.</p>
<p>Con un tono que raya la confidencia, sin golpes de efecto ni grandes declaraciones, Payne nos sumerge en <strong>las entrañas de la institución por excelencia</strong> para revelarnos <strong>sus contradicciones más universales</strong>. Las mismas que, en mayor o menor medida, compartimos con Los descendientes, y que hacen de esta película un retablo reconocible (y recomendable) del único puerto seguro, a prueba incluso de lanchas motoras.</p>
<h3><span style="color: #008000;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #008000;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>The descendants</em>.</p>
<p><span style="color: #008000;">DIRECCIÓN:</span> Alexander Payne.</p>
<p><span style="color: #008000;">GUIÓN:</span> Nat Faxon, Jim Rash y Alexander Payne, sobre la novela de Kaui Hart Hemmings.</p>
<p><span style="color: #008000;">FOTOGRAFÍA:</span> Phedon Papamichael.</p>
<p><span style="color: #008000;">MÚSICA:</span> Dondi Bastone y Richard Ford.</p>
<p><span style="color: #008000;">PRODUCCIÓN:</span> Jim Burke, Alexander Payne y Jim Taylor.</p>
<p><span style="color: #008000;">INTÉRPRETES:</span> George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Krause, Patricia Hastie, Beau Bridges, Robert Forster, Matthew Lillard, Judy Greer</p>
<p>En el nº 2.786 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;La Dama de Hierro&#8217;: el gobierno de Meryl Streep</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 08:55:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-70850" style="border: 1px solid black;" title="la-dama-de-hierro-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/la-dama-de-hierro-2.gif" alt="La dama de hierro - fotograma - Meryl Streep" width="199" height="300" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Acaba de sumar a su palmarés <strong>otro Globo de Oro</strong> (el octavo desde que en 1979 inaugurara con <em>El cazador</em> una larga lista de 26 nominaciones), y todo apunta a que el 26 de febrero, si repite candidatura a los Oscar (alcanzaría las 17), recibirá su tercera estatuilla. Sin embargo, en su larga carrera, <strong>Meryl Streep</strong> ha conquistado algo más importante que cualquier galardón: <strong>el respeto del público</strong>. Porque, por encima de géneros, directores o repartos, esta intérprete irrepetible nos ha regalado actuaciones que son ya historia viva del cine.</p>
<p><span id="more-70848"></span>Ahora, en la enésima vuelta de tuerca a su natural dominio de la profesión, afronta el desafío mayúsculo de devolver al primer plano de la actualidad a <strong><em>La Dama de Hierro</em></strong>, título que recrea la trayectoria política y personal de <strong>Margaret Thatcher</strong>, primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990.</p>
<p>A las órdenes de <strong>Phyllida Lloyd</strong>, una actriz en auténtico estado de gracia asalta la alcoba de la exmandataria británica hasta apropiarse de su mirada, su voz, sus gestos, sus andares, su respiración… De tal modo que <strong>su talento ennoblece el logrado trabajo de maquillaje, peluquería o vestuario</strong>.</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-70849" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="la-dama-de-hierro-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/la-dama-de-hierro-1.gif" alt="La dama de hierro - fotograma - Meryl Streep" width="300" height="212" />Otra cosa bien distinta es el retrato interior de la protagonista. Por más que la gran Streep se empeñe en desnudarla emocionalmente frente a la cámara–y a fe que ofrece todo un recital de entrega y oficio a la altura de tan compleja personalidad–, ni la escritura ni la dirección le facilitan la labor.</p>
<p>Lloyd deja claro que la inflexible y obstinada señora <strong>Thatcher siempre se interesó más por los pensamientos y las ideas que por los sentimientos</strong>, lo cual no debería impedirnos descubrir su lado más humano. Pero la cineasta inglesa se entrega a los recuerdos/alucinaciones de la anciana biografiada para reconstruir sus andanzas.</p>
<p>Peligrosa elección, porque los reveses de la memoria a cierta edad se traducen en retazos de vida inconexos, cuando no en <strong>simples fogonazos</strong> hilvanados con imágenes de archivo.</p>
<p>En su ir y venir del pasado al presente, <em>La Dama de Hierro</em> nos narra, con más artificio melodramático que profundidad real, el ascenso/descenso en la esfera pública de la hija del comerciante licenciada en Oxford, abanderada de la presencia femenina en un universo de hombres y testigo de acontecimientos decisivos en el devenir de su país: <strong>desde las huelgas en la minería hasta los atentados del IRA</strong>, pasando por la Guerra de las Malvinas o la polémica aplicación del Poll Tax que propició su caída definitiva.</p>
<p>Interesantes apuntes, aunque muy desdibujados por la superficialidad de una propuesta sobre la que K. Loach, S. Frears o M. Herman, especialmente críticos con aquella etapa, tendrían mucho que decir.</p>
<p>Por fortuna, quien aquí tiene la última palabra y gobierna con mano firme es otra mujer: Meryl Streep. Y eso siempre es una excelente noticia para este arte.</p>
<h3><span style="color: #800000;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800000;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>The Iron Lady</em>.</p>
<p><span style="color: #800000;">DIRECCIÓN:</span> Phyllida Lloyd.</p>
<p><span style="color: #800000;">GUIÓN:</span> Abi Morgan.</p>
<p><span style="color: #800000;">FOTOGRAFÍA:</span> Elliot Davis.</p>
<p><span style="color: #800000;">MÚSICA:</span> Thomas Newman.</p>
<p><span style="color: #800000;">PRODUCCIÓN:</span> Damian Jones.</p>
<p><span style="color: #800000;">INTÉRPRETES:</span> Meryl Streep, Jim Broadbent, Alexandra Roach, Harry Lloyd, Olivia Coldman, Iain Glen.</p>
<p>En el nº 2.785 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;El Havre&#8217;: ¡milagrosa bondad!</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2012/01/13/el-havre-milagrosa-bondad/</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 09:40:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
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J. L. CELADA &#124; Los desahucios se suceden a un ritmo solo comparable al que años atrás se concedían las hipotecas, la hospitalidad sigue cotizando a la baja, la incertidumbre alimenta los temores frente a los recién llegados de países lejanos, la sospecha se torna acusación… Con un panorama tan poco alentador, llama la atención [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-70763" style="border: 1px solid black;" title="El-Havre-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/El-Havre-1.gif" alt="fotograma película El Havre" width="300" height="203" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Los desahucios se suceden a un ritmo solo comparable al que años atrás se concedían las hipotecas, <strong>la hospitalidad sigue cotizando a la baja</strong>, la incertidumbre alimenta los temores frente a los recién llegados de países lejanos, la sospecha se torna acusación… Con un panorama tan poco alentador, llama la atención que <strong>todavía haya gente dispuesta a soñar otro tipo de relaciones</strong> (económicas y personales), esas que nacen de la compasión y la bondad puestas al servicio de los semejantes sin atender a razas, lenguas o religiones. Tampoco a modas, porque la solidaridad es un compromiso, no un pasatiempo.</p>
<p><span id="more-70762"></span>Comprometido con este arte se ha mostrado también desde hace casi tres décadas <strong>Aki Kaurismäki</strong>, un cineasta que sabe como pocos humanizar la realidad, por muy hostil y descorazonadora que resulte, y convertir cada nuevo proyecto en algo más que un mero vehículo de entretenimiento.</p>
<p>Su último trabajo no es una excepción, ni siquiera por lo que respecta a su habitual nómina de perdedores y héroes anónimos, si bien aquí gozan de una inédita y cálida tregua que culmina con la esperanzadora estampa de un cerezo en flor.</p>
<p>Hasta avistar ese poético horizonte, sin embargo, el realizador finlandés nos invita a <strong>recorrer con sus personajes el camino hacia la felicidad y a sortear con ellos los obstáculos</strong> que les salen al paso. Esta particular cruzada en busca de un milagro que reconduzca su inequívoco destino transcurre en Le Havre, ciudad portuaria del noroeste francés que da título a la cinta.<img class="alignright size-full wp-image-70764" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="El-Havre-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/El-Havre-2.gif" alt="fotograma película El Havre" width="300" height="199" /></p>
<p>Allí, a orillas del Canal de la Mancha, reúne a un puñado de seres que se mueven en la frontera de la precariedad (laboral, legal…), pero que encuentran en la fraternidad y el auxilio vecinal <strong>un hogar donde ponerse a salvo</strong> de las duras embestidas del sistema.</p>
<p>Tan lúcido como siempre, Kaurismäki deja todo el peso de la historia en manos de un viejo bohemio metido a limpiabotas, cuya rutina se ve súbitamente alterada tras el encuentro con un <strong>joven emigrante africano</strong>. Armado de valor y de una determinación a prueba de policías curiosos, este samaritano de nuestros días carga sobre sus espaldas el drama del forastero que huye y le proporciona un refugio en el que recobrar fuerzas y sanar heridas. Una generosa entrega que verá luego recompensada de un modo insólito, más propio también de un relato bíblico que de una narración cinematográfica al uso.</p>
<p>Y es que, en <em>El Havre</em>, casi nada es corriente. Mucho menos la <strong>discreción y ternura</strong> con que el director acerca su cámara a esa comunidad de desheredados, mientras nos descubre la grandeza moral de cuantos, pese a sus miserias materiales, comparten lo que tienen y lo que son en un último intento por salvar a este mundo enfermo de las garras de una muerte segura.</p>
<p><strong>¿Una fábula con moraleja?, ¿un cuento cargado de ironía?</strong>, ¿la eterna utopía? Simplemente, una película contracultural e imprescindible para seguir creyendo en el futuro… sin dejar de conmovernos con el presente.</p>
<h3><span style="color: #800080;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800080;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>Le Havre</em>.</p>
<p><span style="color: #800080;">GUIÓN Y DIRECCIÓN:</span> Aki Kaurismäki.</p>
<p><span style="color: #800080;">FOTOGRAFÍA:</span> Timo Salminen.</p>
<p><span style="color: #800080;">MÚSICA:</span> Varios autores.</p>
<p><span style="color: #800080;">PRODUCCIÓN:</span> Aki Kaurismäki.</p>
<p><span style="color: #800080;">INTÉRPRETES:</span> Jean-Pierre Léaud, Kati Outinen, Jean-Pierre Darroussin, André Wilms, Evelyne Didi, Elina Salo, Blondin Miguel.</p>
<p>En el nº 2.784 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>&#8216;The artist&#8217;: en boca de todos</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 09:38:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Suscriptores]]></category>

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J. L. CELADA &#124; En plena fiebre del 3D, y cuando la industria del celuloide exhibe sus conquistas en la pasarela de las últimas tecnologías de un modo casi circense, alguien ha tenido la ocurrencia de devolvernos a los albores de este invento y adoptar los patrones estéticos de entonces: fotografía en blanco y en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-70363" style="border: 1px solid black;" title="the-artist-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/the-artist-1.gif" alt="fotograma The artist" width="300" height="200" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> En plena fiebre del 3D, y cuando la industria del celuloide exhibe sus conquistas en la pasarela de las últimas tecnologías de un modo casi circense, <strong>alguien ha tenido la ocurrencia de devolvernos a los albores de este invento</strong> y adoptar los patrones estéticos de entonces: fotografía en blanco y en negro, formato estándar, banda sonora que suple la ausencia de palabras… Pero no solo eso.</p>
<p><span id="more-70361"></span>Con su nuevo trabajo, <strong>Michel Hazanavicius</strong> nos ha permitido también recuperar por un rato (o descubrir, según los casos) <strong>la genuina esencia del cine en su sentido más clásico</strong>, la que surge de la originaria y perfecta comunión entre las imágenes en movimiento y un puñado de individuos confiados al único auxilio de su expresión corporal y facial.</p>
<p>¿Una temeridad?, ¿un anacronismo?&#8230; Simplemente, un maravilloso homenaje a la labor y el compromiso de no pocos directores (Griffith, Murnau, Lang…) y actores (Fairbanks, Pickford, Chaplin…) cuyo silencio y profesionalidad acompañaron a este arte en su crecimiento hasta que aprendió a hablar. Estrellas del cine mudo que, como el protagonista de <strong><em>The Artist</em></strong>, se vieron desubicadas y a menudo apartadas tras la irrupción del sonoro. Porque el estreno de <em>El cantor de jazz</em> (1929) marcaría un punto de no retorno en sus carreras y en la propia manera de entender la profesión.<img class="alignright size-full wp-image-70364" style="margin: 10px;" title="the-artist-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2012/01/the-artist-2.gif" alt="fotograma The artist" width="300" height="200" /></p>
<p><strong>Sin concesiones a la nostalgia</strong> y haciendo gala del encanto y la frescura de aquellos títulos de las primeras décadas del siglo XX, el realizador francés nos narra la historia de dos trayectorias que se cruzan: la de <strong>un veterano galán que asiste impotente a su declive</strong> y la de <strong>una joven extra cuya voz le proporcionará sonados (y sonoros) éxitos</strong> en un meteórico ascenso.</p>
<p>La amistad/rivalidad entre ambos artistas es el argumento central de un guión que, sin ser original, administra con inteligencia lo mejor de cada género (melodrama, comedia, musical…), sobreponiéndose a las lógicas limitaciones que arrastra una película muda.</p>
<p><em>The Artist</em>, sin embargo, sale airosa en cada situación que se le presenta: ya sea poniendo en evidencia a quienes se ríen del futuro que anuncia el sonido, como cuestionando a cuantos miran con recelo la gesticulación (“sobreactuación” lo llaman) de los pioneros en el noble oficio de interpretar. Todo ello muy bien arropado, además, por una <strong>austera pero impecable puesta en escena</strong>, oportunas pinceladas de ingenio (¡ojo al sueño de nuestro hombre!) y esa admirable naturalidad (y modernidad) de las propuestas que soportan el paso del tiempo y siguen conmoviendo al espectador de cualquier época.</p>
<p>Si estas consideraciones no fueran motivos suficientes para atraer al gran público, la obra de Hazanavicius nos deja un buen número de guiños para cinéfilos sobre referentes del pasado, muchos de los cuales no necesitaron decir ni mu para estar todavía hoy en boca de todos. Quién sabe si la feliz resurrección que supone de <em>The Artist</em> seguirá sus pasos. <strong>Méritos le sobran</strong>.</p>
<h3><span style="color: #0000ff;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #0000ff;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>The Artist</em>.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">GUIÓN Y DIRECCIÓN:</span> Michel Hazanavicius.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">FOTOGRAFÍA:</span> Guillaume Schiffman.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">MÚSICA:</span> Ludovic Bource.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">PRODUCCIÓN:</span> Thomas Langmann.</p>
<p><span style="color: #0000ff;">INTÉRPRETES:</span> Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, Missi Pyle</p>
<p>En el nº 2.783 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;La fuente de las mujeres&#8217;: un cuento para soñar</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 09:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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J. L. CELADA &#124; La llamada “primavera árabe” no solo ha confirmado la evidencia de que ciertos pueblos anhelaban un cambio, sino de que ellos podían (y debían) ser los grandes protagonistas del mismo. Un empeño que se está cobrando demasiadas vidas, aunque deja un mensaje esperanzador: las únicas revoluciones con futuro nacen en lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-69268" style="border: 1px solid black;" title="la-fuente-de-las-mujeres-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/12/la-fuente-de-las-mujeres-1.gif" alt="La fuente de las mujeres - fotograma" width="300" height="200" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> La llamada “primavera árabe” no solo ha confirmado la evidencia de que ciertos pueblos anhelaban un cambio, sino de que ellos podían (y debían) ser los grandes protagonistas del mismo. Un empeño que se está cobrando demasiadas vidas, aunque deja un mensaje esperanzador: <strong>las únicas revoluciones con futuro nacen en lo más profundo del individuo</strong>, allí donde se forjan los héroes (y los mártires) que guían a toda una comunidad hacia la conquista de sus derechos y libertades.</p>
<p><span id="more-69267"></span>Que las mujeres, marginadas y silenciadas durante siglos en la mayoría de sociedades islámicas, contribuyan decisivamente hoy a esas reformas es apenas un deseo. Que lideren alguna de ellas, casi un sueño. Pero pocos medios hay tan poderosos como el cine para echar a volar la imaginación y hacer que se cumpla, al menos por un rato. Y eso ha pretendido <strong>Radu Mihaileanu</strong> en <strong><em>La fuente de las mujeres</em></strong>, una fábula contemporánea sobre la fuerza transformadora de “lo infinitamente pequeño”.</p>
<p>Sus anteriores trabajos (<em>Vete y vive</em> o <a title="Ir a la crítica de cine" href="http://www.vidanueva.es/2010/03/26/desquite-para-violin/"><em>El concierto</em></a>) ya nos anunciaban que el realizador rumano cree en esos milagros que transforman nuestro mundo en un lugar más habitable para la familia humana. Un discurso que tiene en la ingenuidad su mejor baza (la frescura), pero también su mayor escollo (la escasa verosimilitud).<img class="alignright size-full wp-image-69269" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="la-fuente-de-las-mujeres-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/12/la-fuente-de-las-mujeres-2.gif" alt="La fuente de las mujeres - fotograma" width="300" height="200" /></p>
<p>Bien es cierto que esta nueva producción deja muy claro desde el principio que <strong>no se trata de una historia verdadera, sino de un “cuento”</strong>. Y como tal se desarrolla, a través de personajes perfectamente reconocibles (e identificables, salvando las distancias culturales y religiosas) y de bellas perlas de la sabiduría popular (moralejas, en terminología del género) que no conocen fronteras.</p>
<p>Los hechos se sitúan en una pequeña aldea entre el norte de África y Oriente Medio, anclada en tradiciones tan anacrónicas y humillantes como pensar que <strong>las niñas son más útiles ayudando a sus madres que yendo a la escuela</strong>, o que son las mujeres las encargadas de ir a buscar el agua a una fuente que nace en lo alto de la montaña y que da título a esta cinta.</p>
<p>¿En qué andan los hombres mientras tanto? Ahogan sus lamentos por la sequía y la falta de trabajo en una taza de té. <strong>Hasta que una joven esposa propone a sus vecinas una “huelga de amor”</strong> que rescate sus vidas del barro de la indefensión, el “castigo educativo” y los corazones yermos de sus parejas.</p>
<p>Habrá entonces tensiones, enfrentamientos, lágrimas…, situaciones a las que, como obligado contrapunto, saldrá al paso <strong>ese otro islam ilustrado: el de las “causas justas”, con voz femenina</strong> y abierto a interpretaciones de una realidad tan sensible a la diferencia y rica en matices como esta película. Porque “dondequiera que mane una fuente y se seque el amor”, ahí estará la cámara de Mihaileanu para contarlo (y cantarlo). Ahora solo cabe esperar que su semilla caiga en tierra fértil.</p>
<h3><span style="color: #800080;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800080;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>La source des femmes</em>.</p>
<p><span style="color: #800080;">DIRECCIÓN:</span> Radu Mihaileanu.</p>
<p><span style="color: #800080;">GUIÓN:</span> Radu Mihaileanu y Alain-Michel Blanc.</p>
<p><span style="color: #800080;">FOTOGRAFÍA:</span> Glynn Speeckaert.</p>
<p><span style="color: #800080;">MÚSICA:</span> Armand Amar.</p>
<p><span style="color: #800080;">PRODUCCIÓN:</span> Denis Carot, Marie Masmonteil y Radu Mihaileanu.</p>
<p><span style="color: #800080;">INTÉRPRETES:</span> Leila Bekhti, Hafsia Herzi, Biyouna, Sabrina Ouazani, Saleh Bakri, Hiam Abbass, Mohamed Majd, Amal Atrach.</p>
<p>En el nº 2.781 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;La conspiración&#8217;: la ley del patíbulo</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Dec 2011 07:34:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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J. L. CELADA &#124; Los Estados Unidos cuentan con una historia joven como nación, aunque muy bien aprovechada. Sobre todo, por la industria del celuloide, que ha entendido como nadie aquello de vivir en “el país de las oportunidades”. Y, a la mínima que se le presentan, echa la vista atrás para recrear algunos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-69060" style="border: 1px solid black;" title="la-conspiracion-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/12/la-conspiracion-1.gif" alt="La conspiracion - Fotograma" width="300" height="199" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Los Estados Unidos cuentan con una historia joven como nación, aunque muy bien aprovechada. Sobre todo, por la industria del celuloide, que ha entendido como nadie aquello de vivir en “el país de las oportunidades”. Y, a la mínima que se le presentan, <strong>echa la vista atrás para recrear algunos de los episodios decisivos</strong> (o no tanto) en la construcción del sueño americano.</p>
<p><span id="more-69058"></span>Este podría ser el caso de <strong><em>La conspiración</em></strong>, el nuevo trabajo como director de <strong>Robert Redford</strong>, que ha apelado al patriotismo de un puñado de productores para sacar adelante <strong>un proyecto de altos vuelos, pero fallido en su aterrizaje</strong>.</p>
<p>Lo que aquí nos narra el veterano cineasta, actor y productor son los acontecimientos que se suceden, a mediados de abril de 1865, tras el <strong>asesinato de Abraham Lincoln</strong>. Recién concluida la Guerra de Secesión, cuando muchas heridas permanecen aún abiertas, el atentado contra el presidente desata el caos y el miedo entre la sufrida población.</p>
<p><strong>En busca de responsables</strong>, es detenida la madre de uno de los presuntos autores, acusada de acoger en su casa de huéspedes <em>La conspiración</em> que planeó matar al primer mandatario, a su vicepresidente y al secretario de Estado.<img class="alignright size-full wp-image-69061" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="la-conspiracion-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/12/la-conspiracion-2.gif" alt="La conspiracion - Fotograma" width="212" height="300" /></p>
<p>El Sur parecía haber vengado así su derrota contra la Unión, pero esa mujer sureña, católica y, “por encima de todo, madre” se convierte en <strong>víctima de la sed de venganza de quienes ven amenazada la frágil paz</strong>.</p>
<p>Es entonces cuando entra en escena un joven letrado y excombatiente unionista, que, fiel a su juramento como abogado (y antes como soldado), asume “la defensa de los inocentes contra la injusticia”. Una empresa que ahora se le antoja doblemente afanosa, pues no solo deberá demostrar la inocencia de su defendida frente al dedo inquisitorial de un tribunal militar, sino que sentirá <strong>la incomprensión y el rechazo de los suyos por interceder a favor del “enemigo”</strong>.</p>
<p>Asistimos desde ese instante a <strong>un <em>thriller</em> judicial demasiado teatral y previsible</strong>, que no acierta a explotar los enigmas de la posible culpabilidad de la protagonista. El proceso se reduce a un muestrario de huecas proclamas acerca de la violación de las libertades civiles, el sacrificio de los derechos o el necesario respeto de la Constitución contra los abusos de poder indiscriminado, porque su principal objetivo al ser redactada y aprobada fue “proteger a todos los ciudadanos, en la guerra o en la paz”.</p>
<p>De lo contrario, <em>La conspiración acarrearía</em> –tal como sucedió– consecuencias todavía más graves: una justicia “rápida y firme” que acaba por silenciar a la ley.</p>
<p>Recuerda acertadamente uno de los personajes que “el resultado no es la única manera de medir la justicia”. En cine, sin embargo, no suele haber otra. Lo cual equivale a decir que esta película, salvo ciertas interpretaciones, deja <strong>un saldo de bienintencionada corrección</strong>. Escaso bagaje para un título que prometía más de lo que da.</p>
<h3><span style="color: #800000;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800000;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>The conspirator</em>.</p>
<p><span style="color: #800000;">DIRECCIÓN:</span> Robert Redford.</p>
<p><span style="color: #800000;">GUIÓN:</span> James D. Solomon.</p>
<p><span style="color: #800000;">FOTOGRAFÍA:</span> Newton Thomas Sigel.</p>
<p><span style="color: #800000;">MÚSICA:</span> Mark Isham.</p>
<p><span style="color: #800000;">PRODUCCIÓN:</span> Brian Peter Falk, Hill Holderman, Robert Redford, Jeremiah Samuels, Greg Shapiro, James D. Solomon, Robert Stone, Webster Stone.</p>
<p><span style="color: #800000;">INTÉRPRETES:</span> James McAvoy, Robin Wright, Kevin Kline, Tom Wilkinson, Evan Rachel Wood, Colm Meaney.</p>
<p>En el nº 2.780 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;Un método peligroso&#8217;: pulsiones y razones</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 09:19:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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J. L. CELADA &#124; En Maridos y mujeres, un profesor de literatura ironizaba sobre su esposa: “Tú usas el sexo para expresar cualquier emoción menos amor”. La declaración, propia de algunos personajes interpretados y/o dirigidos por el gran Woody Allen (¡por quién si no!), parece deudora también de otro judío universal: Sigmund Freud, cuyas tesis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-68441" style="border: 1px solid black;" title="un-metodo-peligroso-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/11/un-metodo-peligroso-1.gif" alt="Un metodo peligroso - fotograma" width="300" height="197" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> En <em>Maridos y mujeres</em>, un profesor de literatura ironizaba sobre su esposa: “Tú usas el sexo para expresar cualquier emoción menos amor”. La declaración, propia de algunos personajes interpretados y/o dirigidos por el gran Woody Allen (¡por quién si no!), parece deudora también de otro judío universal: <strong>Sigmund Freud, cuyas tesis siguen dando mucho juego</strong> más allá del ámbito clínico. Tanto que sus interpretaciones sugieren que del diván a la cama hay solo un paso, ese trayecto que el cineasta neoyorquino resumía con humor en otra célebre sentencia: “Mi cerebro es mi segundo órgano favorito” (<em>El dormilón</em>).</p>
<p><span id="more-68440"></span>Parece claro, pues, que carnalidad e intelecto no son dos realidades que puedan convivir dándose la espalda, que <strong>el ser humano está llamado a conciliar cuerpo y mente, pasiones y juicio</strong>… Y, justamente por eso, resultaría simplista (incluso ridículo) el reduccionismo que propugna el padre del psicoanálisis, empeñado en explicar sentimientos y conductas en términos sexuales. De todo eso, de la génesis y aplicación de esta práctica y de quien luego osaría cuestionarla, su discípulo Carl Jung, nos habla <strong>David Cronenberg en <em>Un método peligroso</em></strong>, su producción más académica en cuatro décadas de carrera.</p>
<p>Lejos quedan ya las metamorfosis de <em>La mosca</em> o las parafilias de <em>Crash</em> y sus excitantes choques. El realizador canadiense ha abandonado extrañas perversiones (las mismas que provocaba su obra entre gran parte del público) para rodar un <strong>drama de época con historia de amor incluida</strong>: la que protagonizan el propio doctor Jung (Michael Fassbender) y una de sus pacientes (extraordinaria Keira Knightley). Un relato de origen literario y teatral que nos acerca, de paso, a <strong>la rivalidad profesional con su maestro Freud</strong> (Viggo Mortensen) en los albores del siglo XX.<img class="alignright size-full wp-image-68442" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="un-metodo-peligroso-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/11/un-metodo-peligroso-2.gif" alt="Un metodo peligroso - fotograma" width="171" height="240" /></p>
<p>Ayudado por una luminosa puesta en escena y unos jugosos diálogos, Cronenberg narra sin excesivas florituras los diversos frentes (médicos, personales…) de <strong>un conflicto</strong> que no entiende de nombres (Jung, Freud, Sabina Spielrein…) ni fronteras (Suiza, Austria, Rusia…), porque <strong>se libra en terrenos tan universales como la represión, la libertad, el miedo o el placer</strong>. Así, lo que para unos es síntoma de madurez (el esfuerzo por suprimir los instintos básicos), para otros lo es de rendición. Dos extremos difícilmente conjugables, aunque “a veces hay que hacer algo imperdonable para seguir viviendo”, se justifica el marido y amante.</p>
<p>Sin embargo, <strong>bajo esa falta de moralidad subyace el deseo ardiente de sanar heridas</strong>. Con <em>Un método peligroso</em> como el que aquí se postula, de dudosa eficacia, pero que no solo nos enseña que no todas las neurosis responden a pulsiones sexuales, sino que contiene sobradas razones para pensar que una buena película puede ser con frecuencia la mejor terapia contra crisis, tensiones y desórdenes varios.</p>
<h3><span style="color: #800000;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800000;">TÍTULO ORIGINAL: <em>A dangerous method</em>.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">DIRECCIÓN: David Cronenberg.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">GUIÓN: Christopher Hampton, sobre su obra teatral <em>The talking cure</em>, basada en la novela <em>A most dangerous method</em>, de John Kerr.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">FOTOGRAFÍA: Peter Suschitzky.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">MÚSICA: Howard Shore.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">PRODUCCIÓN: Jeremy Thomas.</span></p>
<p><span style="color: #800000;">INTÉRPRETES: Keira Knightley, Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Vincent Cassel, Sarah Gadon.</span></p>
<p>En el nº 2.779 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;Un dios salvaje&#8217;: ebrios de infelicidad</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2011/11/25/un-dios-salvaje-ebrios-de-infelicidad/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 08:25:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
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J. L. CELADA &#124; Un cuadro en blanco (eso sí, con “unas finísimas líneas blancas transversales”) le sirvió a Yasmina Reza para poner en jaque, a cuenta del Arte, la relación de tres viejos amigos. Recuperada de aquel éxito internacional, la dramaturga parisina de origen judío se asomó años más tarde al universo familiar (el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-67981" style="border: 1px solid black;" title="un-dios-salvaje-1" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/11/un-dios-salvaje-1.gif" alt="Fotograma Un dios salvaje" width="300" height="192" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Un cuadro en blanco (eso sí, con “unas finísimas líneas blancas transversales”) le sirvió a <strong>Yasmina Reza</strong> para poner en jaque, a cuenta del <em>Arte</em>, la relación de tres viejos amigos. Recuperada de aquel éxito internacional, la dramaturga parisina de origen judío se asomó años más tarde al universo familiar (el matrimonio, la educación de los hijos…) y a la trastienda de los buenos modales, con el pretexto de dirimir una pelea infantil que sometía al airado juicio de <strong><em>Un dios salvaje</em></strong>. Dos episodios intrascendentes, casi anecdóticos, pero que, gracias a su lúcida pluma, son hoy sendos <strong>retratos de una generación (y de una época) en crisis</strong>.</p>
<p><span id="more-67980"></span>A quien también parece afectarle –al menos, por la escasa originalidad de la idea– es al siempre atrevido <strong>Roman Polanski</strong>, que ha decidido ahora apostar sobre seguro y adaptar la última obra teatral de su compatriota, un implacable ajuste de cuentas a tanta cordialidad de dudosas intenciones y a la hipocresía que se oculta bajo el barniz de lo políticamente correcto.</p>
<p>El veterano cineasta reúne en un único escenario, y en tiempo real, a <strong>dos parejas dispuestas a zanjar un desafortunado incidente protagonizado por sus chavales</strong>. Sin embargo, la cortesía y el talante conciliador pronto derivan en la provocación y la falta de respeto, sacando a la luz el lado más oscuro (y violento) de sus personalidades.<img class="alignright size-full wp-image-67982" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="un-dios-salvaje-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/11/un-dios-salvaje-2.gif" alt="Fotograma Un dios salvaje" width="300" height="194" /></p>
<p>Con gran elegancia en el manejo de la cámara y un exquisito aprovechamiento del espacio y todos los elementos que lo conforman (espejos, tabiques…), el realizador nos acomoda en primera fila de la función para asistir a la <strong>civilizada vomitona</strong> de estos cuatro individuos. En un continuo afán por reivindicarse como padres, madres, maridos o esposas, y mientras se “masajean” sus respectivos egos, sus bocas profieren toda suerte de tópicos de género, eufemismos e ironías a destiempo.</p>
<p>Enfrascados en esta batalla dialéctica sin cuartel (inimaginable sin el extraordinario oficio de un cuarteto de lujo), unos y otras se permiten dar lecciones a los demás o arrogarse cierta autoridad moral, cuando <strong>lo único que consiguen es exhibir sus miserias</strong> (egoísmo, mediocridad…), prejuicios y contradicciones. Es tal su borrachera de infelicidad, que la catarsis exige una sinceridad descarnada. Se acabaron ya los paños calientes, el “sentido de comunidad” o la “agradable serenidad”, porque todos ellos resultan más creíbles cuando se muestran “descaradamente despreciables”.</p>
<p>Una modélica dirección de actores y la perversa incorrección de Polanski redondean esta versión en celuloide de <em>Un dios salvaje</em>, película que ahuyenta convencionalismos y explota el arte del fingimiento. Y esa máscara culmina con un brillante final: ajenos a las diatribas de adultos y humanos, los niños enfrentados y el hámster abandonado juegan en el parque como si nada hubiera sucedido. Aunque el olor a vómito ya se ha instalado en el ambiente.</p>
<h3><span style="color: #800000;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800000;">Título original:</span> Carnage.</p>
<p><span style="color: #800000;">Dirección:</span> Roman Polanski.</p>
<p><span style="color: #800000;">Guión:</span> Roman Polanski y Yasmina Reza, sobre la obra teatral homónima de esta última.</p>
<p><span style="color: #800000;">Fotografía:</span> Pawel Edelman.</p>
<p><span style="color: #800000;">Música:</span> Alexandre Desplat.</p>
<p><span style="color: #800000;">Producción:</span> Saïd Ben Saïd.</p>
<p><span style="color: #800000;">Intérpretes:</span> Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly.</p>
<p>En el nº 2.778 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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		<title>&#8216;Cinco metros cuadrados&#8217;: la medida de un sueño</title>
		<link>http://www.vidanueva.es/2011/11/18/cinco-metros-cuadrados-la-medida-de-un-sueno/</link>
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		<pubDate>Fri, 18 Nov 2011 09:52:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Vidanueva</dc:creator>
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J. L. CELADA &#124; Mientras nuestra economía prosigue su caída libre hacia la muerte de un modelo que se antoja ya insostenible, el cine se resiste a pasar página y aprovecha cualquier oportunidad para volver sobre algunos de los “daños colaterales” que viene causando semejante descalabro. Ahora que los desahucios se suceden a ritmo vertiginoso, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-67852" style="border: 1px solid black;" title="cinco-metros-cuadrados" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/11/cinco-metros-cuadrados.gif" alt="fotograma Cinco metros cuadrados" width="300" height="200" /></p>
<p><strong>J. L. CELADA |</strong> Mientras nuestra economía prosigue su caída libre hacia la muerte de un modelo que se antoja ya insostenible, el cine se resiste a pasar página y aprovecha cualquier oportunidad para volver sobre algunos de los “daños colaterales” que viene causando semejante descalabro. <strong>Ahora que los desahucios se suceden a ritmo vertiginoso</strong>, los hay que, como <strong>Max Lemcke</strong>, echan la vista atrás para fijarse en otras consecuencias –más inmediatas, pero no menos dolorosas– de la dichosa <strong>“burbuja inmobiliaria”</strong>.</p>
<p><span id="more-67845"></span>Porque muchos de quienes hoy se ven incapaces de hacer frente al pago de aquellas “hipotecas de ocasión”, bien pudieron ser víctimas entonces también del mercadeo de recalificaciones, sobornos y licencias que dio el pistoletazo de salida a tanto despropósito.</p>
<p>Ese es el caso de la pareja protagonista de <em>Cinco metros cuadrados</em>, segundo largometraje del realizador madrileño tras la interesante radiografía de las relaciones (y condiciones) laborales propuesta en <em>Casual Day</em> (2007). La historia no tiene nada de especial, como la humilde aspiración de los jóvenes que la encarnan: <strong>ellos solo quieren tener algún día un hogar</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-67853" style="border: 1px solid black; margin: 10px;" title="cinco-metros-cuadrados-2" src="http://www.vidanueva.es/wp-content/uploads/2011/11/cinco-metros-cuadrados-2.gif" alt="fotograma Cinco metros cuadrados" width="300" height="199" />Sin embargo, el crudo realismo de la ficción va poniendo al descubierto que, tras la apariencia de absoluta normalidad (los planes de boda, la compra de un piso…), se barrunta <strong>el drama cotidiano de cuantos se vieron estafados</strong> por especuladores y ladrones de guante blanco.</p>
<p>En busca de “un sueño hecho a su medida” –como cierta promotora publicita sus urbanizaciones–, nuestros incautos (y desprotegidos) compradores se dan de bruces con el desengaño, al comprobar que la medida de su sueño –en el mejor de los casos– ha quedado reducida a esos <em>Cinco metros cuadrados</em> del título. Los que equivalen a una simple terraza, el único espacio al que poder aspirar con el escaso capital recuperado de su inversión; aunque solo eso les habría bastado para ser felices.</p>
<p>Con <strong>una sobria puesta en escena y un sobresaliente Fernando Tejero</strong> (muy alejado de sus registros habituales), el nuevo trabajo de Lemcke nos narra una fábula contemporánea de aire casi documental sobre héroes y villanos perfectamente reconocibles en cada una de sus situaciones y diálogos. Gentes que –como <strong>tantos otros ciudadanos anónimos</strong>– se afanan por mantener un trabajo, proyectan formar una familia y se rebelan contra la injusticia; mientras unos cuantos precipitan su ruina económica, social y hasta moral.</p>
<p>Por suerte, en su infinita desesperación (e incluso, patetismo), los personajes de esta película abren pequeños ventanales al <strong>humor negro</strong> (en la línea de clásicos como <em>El verdugo</em> o <em>El pisito</em>) y una puerta final a la redención de su maltrecha dignidad. Dos fuentes de luz que el espectador, entregado a este severo ajuste de cuentas de Lemcke, agradece a medida que pasan los minutos. Y es que, de lo contrario, la indignación y la impotencia acabarían nublando sus sentidos.</p>
<h3><span style="color: #800080;">FICHA TÉCNICA</span></h3>
<p><span style="color: #800080;">TÍTULO ORIGINAL:</span> <em>Cinco metros cuadrados</em>.</p>
<p><span style="color: #800080;">DIRECCIÓN:</span> Max Lemcke.</p>
<p><span style="color: #800080;">GUIÓN:</span> Pablo Remón y Daniel Remón.</p>
<p><span style="color: #800080;">FOTOGRAFÍA:</span> José David Montero.</p>
<p><span style="color: #800080;">MÚSICA:</span> Fernando Velázquez.</p>
<p><span style="color: #800080;">PRODUCCIÓN:</span> Isabel García Peralta.</p>
<p><span style="color: #800080;">INTÉRPRETES:</span> Fernando Tejero, Malena Alterio, Emilio Gutiérrez Caba, Jorge Bosch, Manuel Morón, Secun de la Rosa.</p>
<p>En el nº 2.777 de <em>Vida Nueva</em>.</p>
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