El Bellas Artes de Sevilla acoge la mayor muestra temporal dedicada al pintor

Detalle de la obra ‘José y la mujer de Putifar’
(Juan Carlos Rodríguez) Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) regresa a Sevilla, su ciudad natal, con una exposición sobre su trabajo de juventud. Una pintura cuyo arte atraviesa siglos y continentes, creencias y concepciones estéticas. Una pintura votiva y sacra, que demuestra, una vez más, el poderoso eco de la pintura eclesiástica en Murillo, a quien la muestra sevillana reivindica también como un gran pintor de género, cuyas escenas de mendigos y zagales lo situaron pronto en el mercado europeo como el más cotizado de los artistas españoles del Siglo de Oro. “Murillo en su faceta juvenil no era conocido y esta exposición supondrá un granito más en su valoración y conocimiento”, afirma Benito Navarrete, comisario, junto a Alfonso Pérez Sánchez, de la exposición El joven Murillo, que acoge, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, un total de 64 obras, pintadas todas en la capital hispalense antes de 1655. De ellas, 42 ya integraron la muestra del año pasado en el Bellas Artes de Bilbao, aunque otras 22 se le suman ahora en Sevilla. Todas juntas supondrán, según Navarrete, “la mayor muestra temporal dedicada jamás a este artista”. La exposición, que concluirá el 30 de mayo, presenta 16 cuadros que se exponen por primera vez en España (proceden de Nueva York, Londres o París, entre otras ciudades).
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