Los obispos paraguayos exigen una educación de calidad
Tras su Asamblea Plenaria, difundieron un mensaje como preparación al Bicentenario del país
(Washington Uranga) Al término de su Asamblea Plenaria, celebrada entre los días 10 y 12 de marzo en Asunción, los obispos paraguayos emitieron un mensaje En preparación al Bicentenario de la Independencia Nacional, en el que señalan que es “prioritaria la atención a la Educación de calidad y para todos”, advierten que “la Patria necesita del concurso de políticos y estadistas” que sean “competentes” y con “deseos de superación”, y, entre otras tareas pendientes, reclaman “una Reforma Agraria integral”, la creación de fuentes de trabajo y la pronta sanción parlamentaria de la “Ley del Impuesto a la Renta Personal (IRP)”.


(Washington Uranga- Montevideo) La asunción el 1 de marzo de José ‘Pepe’ Mujica (75 años) como nuevo presidente de Uruguay, iniciando un segundo período de cuatro años de Gobierno de la coalición de centro-izquierda Frente Amplio, se vivió en Montevideo como una gran fiesta popular, con personas que viajaron desde todos los rincones del pequeño país hasta su capital para participar en el acto. A ese clima contribuyó mucho el nuevo mandatario, haciendo gala de un lenguaje llano y un estilo desprovisto de formalidades.
(J. L. Celada) Los obispos de Costa Rica han reivindicado “el derecho inalienable que tienen los padres de familia católicos de educar a sus hijos según su fe y convicciones” como fundamento de la Educación Religiosa en su país. Al término de su Asamblea ordinaria, celebrada entre el 1 y el 5 de marzo, los ocho integrantes de la Conferencia Episcopal –con su presidente y arzobispo de San José, Hugo Barrantes, a la cabeza– han hecho público un breve documento en el que se muestran preocupados por “la inseguridad y confusión” que ha sembrado una reciente resolución de la Sala Constitucional entre educadores y alumnos de Educación Religiosa y padres y madres de familia.
(José María Arnaiz- Santiago) El sábado 27 de febrero, a las 3:34 de la madrugada, quienes estábamos en Chile fuimos protagonistas de un terremoto que en algunos lugares del país –sobre todo, en las céntricas regiones de Maule y Bío Bío– alcanzó los 8,8 grados de intensidad en la escala de Richter y, en ningún caso, fue inferior a los 4,8. Su magnitud fue tal, que se le ha clasificado en el quinto lugar entre todos los que se han producido en la historia mundial desde que se miden estos fenómenos naturales. Y el más fuerte que ha sufrido este país, aunque sus efectos sean menores que los provocados por otros seísmos en el pasado.
(José María Arnaiz- Santiago) Entre el dolor y el olvido, entre la reconstrucción y la reforma, entre Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Así está hoy Chile. El duelo de estos días “es el dolor de toda la gran familia que somos. Es realmente un duelo nacional”, ha dicho el cardenal Francisco Javier Errázuriz. Es el dolor propio de un desastre que se convirtió en drama, con muchos protagonistas y actores: algunos lo han sentido en su cuerpo y en su alma, otros lo han presenciado y hay quienes, aun estando lejos, les resulta imposible prescindir de él, ya que se ha convertido en miedo, violencia y descontrol.
(Ronald Grebe) La Iglesia católica latinoamericana ha decidido asumir los desafíos actuales de las comunicaciones sociales en el contexto de la Misión Permanente que tiene lugar en el continente. Ésta es la principal conclusión del encuentro que, del 3 al 5 de marzo, congregó en Bogotá a los obispos presidentes de las comisiones de Comunicación, secretarios ejecutivos de Comunicación y responsables de prensa de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe.
(Ivette Rodríguez- Cayo Hueso, Florida) Las palizas recibidas en la cárcel, una huelga de hambre de 83 días y la mala salud acumulada durante siete años de presidio político acabaron con la vida del disidente afrocubano Orlando Zapata, de 42 años, cuya muerte, el 23 de febrero, ha sido calificada por los obispos cubanos como “una tragedia para todos, porque se trata de la vida de una persona, que es siempre el bien mayor a proteger y conservar por todos”.
(Graziela Cruz- Brasil) El 12 de febrero, se cumplieron cinco años del asesinato en Brasil de la misionera estadounidense Dorothy Stang, de la Congregación de las Hermanas de Notre Dame de Namur, que vivía en el país desde 1966. Un crimen bárbaro, de resonancia internacional, y que todavía hoy provoca indignación, porque sus responsables últimos no han sido condenados. Dorothy, de 73 años, fue asesinada por dos hombres presuntamente contratados por terratenientes que mantenían una disputa con la religiosa sobre un área de la selva amazónica.









