Corredores humanitarios con sello eclesial

EDITORIAL VIDA NUEVA | El encuentro del pasado 7 de marzo entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, fue más que una cita cordial en la que repasar las relaciones Iglesia-Estado.

Según ha confirmado esta revista, el cardenal Blázquez no solo volvió a mostrar la disponibilidad de todos los católicos para asumir la acogida de refugiados en nuestro país, sino que trasladó la petición de aplicar el modelo tejido por la Comunidad de Sant’Egidio para establecer un corredor humanitario con garantías para los que vienen de fuera, y sin perjuicios para el Estado que acoge, ni económicos pero tampoco estructurales. La experiencia en Italia ofrece gratos resultados que se están traduciendo en una integración real de estos migrantes, especialmente de los colectivos más vulnerables, mujeres y niños.

La buena disposición de Rajoy ante las palabras de Blázquez, que se suman a las reuniones mantenidas desde hace meses por la Iglesia española con el Ejecutivo, abre un horizonte de esperanza para que nuestro país, lejos de levantar muros, visibles o no, sea tierra de acogida para quienes huyen de la guerra y la persecución.

Publicado en el número 3.027 de Vida Nueva. Ver sumario

 


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