La travesía de ‘Amoris laetitia’ y la familia

EDITORIAL VIDA NUEVA | Nadie dijo que fuera fácil aterrizar Amoris laetitia. Deconstruir la pastoral familiar exige salir de la zona de confort desde el diálogo. Sin embargo, cabe poner dosis de cordura para que este intercambio de propuestas no devenga en conflicto, como se palpa en la Curia romana, en algunos tribunales y foros episcopales.

Materializar la alegría del amor, tal y como la plantea Francisco, no significa tirar por tierra todo lo hecho hasta ahora, sino abandonar lo accesorio para centrarse en lo esencial, equilibrar el binomio justicia-misericordia para que no se conviertan en términos contrarios, sino armonizables. No hay recetas, por tanto, para afrontar la renovación del actual Directorio de Pastoral Familiar que busca la Conferencia Episcopal; tan solo una sana puesta en común donde prime la comunión en la diversidad y la búsqueda de la voluntad de Dios a través de las líneas marcadas por la exhortación apostólica.

Solo así se elaborará un documento que permita a parroquias y centros de orientación explorar vías de encuentro con el mundo actual, para ofrecer a la sociedad el regalo de la familia cristiana, esa que se forjó en una travesía nada sencilla hacia Belén y hacia Egipto.

Publicado en el número 3.015 de Vida Nueva. Ver sumario

 


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