Raymond Leo Burke: “A muchos les parece que la nave de la Iglesia ha perdido la brújula”

Entrevista con el purpurado estadounidense sobre el reciente Sínodo de la Familia

DARÍO MENOR (ROMA) | Considerado uno de los representantes del sector de la Curia más reacio a los cambios emprendidos por el papa Francisco, el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke no duda en tachar de “crítico” el momento actual que vive la Iglesia en su entrevista con Vida Nueva: “Hay una fuerte sensación de que la Iglesia está como una nave sin timón”, afirma.

Opuesto a las tesis del cardenal Walter Kasper sobre la admisión de los divorciados vueltos a casar a los sacramentos –“el matrimonio es indisoluble. Si me caso con alguien, no puedo vivir con otro”–, tacha de “sufrimiento” la homosexualidad y considera que se intentó dirigir el Sínodo de la Familia hacia una posición aperturista, denunciando incluso la “manipulación” que trató de hacerse con la información que salía de la asamblea sinodal; al tiempo que lamenta la “confusión” y las “dificultades pastorales” provocadas por el debate sobre estos puntos calientes. Prefecto desde 2008 del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, la Corte Suprema del Vaticano, se da por seguro su paso a la condición de cardenal patrón de la Orden de Malta; cargo honorífico sin apenas contenido.

En su entrevista, el cardenal Burke no duda en mostrar su postura respecto del Sínodo de la Familia: “Desde el momento en que el cardenal Kasper empezó a plantear su opinión, una parte de la prensa interpretó que la Iglesia tenía intención de cambiar su disciplina. Eso creó graves dificultades pastorales”, afirma. “El pilar de la Iglesia es el matrimonio. Si no enseñamos y vivimos bien esa verdad, estamos perdidos. Dejamos de ser la Iglesia”. Una oposición que se refleja en su mirada crítica hacia la atracción por el mismo sexo: “Me niego a hablar de personas homosexuales, porque nadie se identifica por esta tendencia. Es una persona que tiene esta tendencia, que es un sufrimiento”, matizando incluso la famosa frase de Francisco en la que afirmaba que quién era él para juzgar a un gay: “Dijo que no puede juzgar a la persona frente a Dios, sea cual sea su culpabilidad. Pero deben juzgarse los actos; no creo que el Papa piense de forma diversa. Son pecaminosos y contranaturales. El Papa nunca dijo que podemos encontrar elementos positivos en ellos. Es imposible encontrar elementos positivos en un acto malo”.

“Tengo todo el respeto al ministerio petrino y no quiero que parezca que soy una voz contraria al Papa”, subraya. Pero hay personas que “sufren un poco de mareo, porque para ellos parece que la nave de la Iglesia ha perdido la brújula”.

La entrevista completa, en el número 2.915 de Vida Nueva.