Resistencia pasiva al Papa

JUAN RUBIO, director de Vida Nueva | Y cuando no se entiende este misterio de la unidad, del trabajo en común, de la barca que se va alejando de las sacristías para adentrarse en las aguas en donde tanta gente se ahoga, entonces es cuando aparece esa silenciosa y preocupante oposición al Papa actual.

Les molesta que hablen bien de él los ateos. Les molesta que use la prensa para decir cosas de envergadura. Les molesta que el Papa se salte ciertos aspectos del protocolo y hasta que reciba en audiencia a personas y eclesiásticos que tienen algo que decir. Y hasta se han quejado de la decisión del Papa de no vivir en los Palacios Apostólicos. Son demasiadas las voces críticas por parte de quienes aireaban una papolatría despampanante. Está siendo más corriente de lo que pueda parecer esta descarada crítica.

Y mientras, son muchas las personas, creyentes o no, que se hacen lenguas sobre este cambio de estilo, aun en la misma línea de pensamiento, las voces de sacristía se levantan enfadadas, olvidando que ha sido Ratzinger quien ha propiciado este momento histórico y que a él se debe que hoy el papa Francisco haya traído a la Iglesia otro aire. Debiera cesar la resistencia pasiva al Papa.

director.vidanueva@ppc-editorial.com

En el nº 2.864 de Vida Nueva.

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