Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2013: “No es una utopía; la paz es posible”

El Papa reclama respeto a la vida y un nuevo orden económico

religiosa abraza a un bebé que llora

M. GÓMEZ | El pasado viernes 14 de diciembre se presentó el Mensaje de Benedicto XVI para la 46ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2013 y que lleva por título: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”. En un tiempo “caracterizado por la globalización, con sus aspectos positivos y negativos” y por “sangrientos conflictos y amenazas de guerra”, el Papa reclama “un compromiso renovado y concertado en la búsqueda del bien común, del desarrollo de todos los hombres y de todo el hombre”.

El Pontífice comienza su habitual mensaje para la Jornada del 1 de enero recopilando algunos de los problemas más graves que representan una amenaza para la paz a nivel mundial: “Creciente desigualdad entre ricos y pobres”, “mentalidad egoísta e individualista”, “un capitalismo financiero no regulado”, terrorismo y delincuencia internacional, fundamentalismos y fanatismos “que distorsionan la verdadera naturaleza de la religión”,etc.

“Y, sin embargo –continúa–, las numerosas iniciativas de paz que enriquecen el mundo atestiguan la vocación innata de la humanidad hacia la paz. El deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda”.

Don de Dios y obra del hombre

“La paz no es un sueño, no es una utopía: la paz es posible” –asegura el Papa–. “Nuestros ojos deben ver con mayor profundidad, bajo la superficie de las apariencias y las manifestaciones, para descubrir una realidad positiva que existe en nuestros corazones“.

Y más adelante, añade: “Toda persona y toda comunidad –religiosa, civil, educativa y cultural– está llamada a trabajar por la paz. La paz es principalmente la realización del bien común de las diversas sociedades, primarias e intermedias, nacionales, internacionales y de alcance mundial”.

Un paz que pasa, considera el Pontífice, por el respeto a la vida humana “desde su concepción, en su desarrollo y hasta su fin natural”; el reconocimiento y promoción del matrimonio como “la unión de un hombre y una mujer”; el derecho a la libertad religiosa; el derecho al trabajo; o el respeto a la familia y la justicia social.

Un nuevo modelo económico

Para construir la paz, el Papa también reclama “una nueva visión de la economía”, “una correcta escala de valores y bienes, que se pueden estructurar teniendo a Dios como referencia última. De forma concreta, asegura que para salir de la crisis financiera y económica actual hacen falta “personas, grupos e instituciones que promuevan la vida, favoreciendo la creatividad humana para aprovechar incluso la crisis como una ocasión de discernimiento y un nuevo modelo económico”.

“Dentro de la actividad económica, el que trabaja por la paz se configura como aquel que instaura con sus colaboradores y compañeros, con los clientes y los usuarios, relaciones de lealtad y de reciprocidad. Realiza la actividad económica por el bien común, vive su esfuerzo como algo que va más allá de su propio interés, para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Se encuentra así trabajando no solo para sí mismo, sino también para dar a los demás un futuro y un trabajo digno”, asegura.

Al mismo tiempo, pide “políticas de desarrollo industrial y agrícola que se preocupen del progreso social y la universalización de un estado de derecho y democrático”, “la estructuración ética de los mercados monetarios, financieros y comerciales” o “la seguridad de los aprovisionamientos de alimentos”.

El Mensaje íntegro, en la sección Documentos de VidaNueva.es


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