El Pliego de Faus

AMPARO VENTURA-TRAVESET, correo electrónico | Me llega el número 2.797 de Vida Nueva y leo en la portada: “Carta al presidente tras cien días de gobierno”. Busqué y encontré la primera sorpresa: no era una carta, sino un Pliego de siete cuartillas.

Empiezo y me encuentro con un chiste: “La desgracia de este país es que salió de las manos de Franco para ir a caer en las de Angela Merkel”. Creo que se olvidan del año 1975 y del período de la transición democrática, con los casi diez años de González, los ocho de Aznar y los siete de Zapatero, sin contar con Suárez y Calvo Sotelo.

Como no quiero alargarme, leo por encima y veo: media cuartilla de Positivos y dos de Negativos. Antes, unas Preguntas que se resumen al final: ¿qué modelo de sociedad queremos?… Y después, las Perplejidades, donde acaba hablando de Alemania.

Recuerdo el comentario de un periodista suizo en la Escuela de Asistentes Sociales, en Barcelona, en el año 1963: “Alemania quedó deshecha después de la guerra de 1939… En una empresa solo quedaron el portero, un trabajador y un ingeniero. Se reunieron los tres aportando cada uno su experiencia. En unos años reconstruyeron la empresa”.

En España, por desgracia, y cito el comentario de José Ramón Amor Pan en un Pliego de Vida Nueva sobre las virtudes capitales, que recoge, a su vez, a Miguel de Unamuno: “(…) el rasgo de carácter más propio de los españoles es la envidia y así escribió su novela Abel Sánchez, donde el verdadero protagonista, ansioso de hacer el bien, solo recibe el desprecio y la falta de afecto, mientras el falso protagonista recibe toda clase de recompensas y el afecto de todos. La caridad es la virtud contraria a este vicio”.

Concluye este tema de Perplejidades hablando del deterioro y del peligro de que acabe estallando en violencia. Yo también lo temo. Tengo 83 años, cinco más que el autor del Pliego, González Faus, y hace ya tiempo que, oyendo hablar de la memoria histórica solo en un cierto sentido, olvidando la otra mitad de la memoria, recordaba los años 1934 y 1935, aunque entonces era muy niña…

Pido por España y por los españoles, ¡que el Señor nos ayude y nos conceda la paz! Yo también intento seguir a Jesús de Nazaret, que vivió haciendo el bien, y que creo que habló de la pobreza en un sentido más profundo que el de la sola carencia de bienes materiales. Hay que leer el Evangelio completo… Trató con todos: con enfermos y con Nicodemo, Mateo y Zaqueo… Hasta llegaron a acusarle de “comilón y borracho” (Luc. 7,34). ¡Que el Señor nos conceda la paz, la verdadera caridad y la pobreza auténtica!

En el nº 2.801 de Vida Nueva.

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