Las claves de la intervención de Doctrina de la Fe a la LCWR

Asegura que existen “problemas doctrinales serios” en la Conferencia de Superioras Mayores de EE.UU.

LCWR religiosas de los Estados Unidos

MARÍA GÓMEZ | “Reforzar una eclesiología de comunión”. Esa es la meta que la Congregación para la Doctrina de la Fe pretende alcanzar con una intervención sin precedentes en la Conferencia de Superioras Mayores en los Estados Unidos (LCWR, en sus siglas en inglés). Y “aturdimiento” ha sido la reacción de las religiosas.

El 19 de abril, Radio Vaticano hizo pública la decisión del dicasterio presidido por el cardenal estadounidense William J. Levada de aplicar diversas reformas en estatutos, programas y planes de formación de la LCWR, integrada por unas 1.500 religiosas que representan al 95% de las casi 59.000 monjas estadounidenses.

Acompañaban el anuncio un documento de ocho páginas del dicasterio y una declaración del cardenal, ambos publicados por el National Catholic Reporter. En la segunda, se indica que la finalidad es “animar una renovación paciente y de colaboración de esta Conferencia”, para “dotar a sus múltiples y loables iniciativas y actividades de un fundamento doctrinal más sólido”.

“La evaluación –se asegura– no se ocupa de la fe y de la vida de las religiosas en los Institutos miembros de esta asociación”. Lo que Roma ha detectado son “problemas doctrinales serios que atañen a muchos en la Vida Consagrada”.

En abril de 2008, en Roma, Doctrina de la Fe comunicó a la presidencia de la LCWR que, tras varios años examinando sus declaraciones y asambleas anuales, iba a iniciar una “evaluación doctrinal”. Coincidió poco después la visita apostólica encargada por la Congregación para la Vida Consagrada (CIVCSVA) a las religiosas estadounidenses de vida activa; aunque de esta se fueron conociendo los pasos (el informe final está en Roma desde enero), de la evaluación doctrinal a la LCWR no se supo nada hasta ahora.

Tres problemas principales

Las razones para la evaluación, recogidas en el documento de ocho páginas, señalan tres temas principales: primero, directrices dadas en las asambleas anuales con “declaraciones problemáticas y teológicamente serias, incluso errores doctrinales”, como considerar a la Vida Religiosa “un movimiento ‘más allá de la Iglesia’ o incluso más allá de Jesús”, se lee.

Peter Sartain, nombrado delegado para la evaluación doctrinal de la LCWR

Peter Sartain

Segundo, “políticas de disenso corporativo” sobre la ordenación de mujeres y la homosexualidad. Y tercero, un predominio de “ciertos temas feministas radicales incompatibles con la fe católica”.

Por encargo de Doctrina de la Fe, Leonard Blair, obispo de Toledo, elaboró un informe que en enero de 2011 presentó al dicasterio, adjuntando las respuestas de la LCWR. Doctrina de la Fe asegura que fue Benedicto XVI, en una audiencia posterior, quien le dio la potestad a Levada para buscar formas de “intervención canónica”.

Se ha designado al arzobispo de Seattle, Peter Sartain, como delegado para “el examen, la guía y la aprobación, si fuera necesario, de la labor de la Asociación”, trabajando junto a sus representantes “para realizar los objetivos delineados”, y que son: revisar los estatutos, planes y programas de la LCWR, repasar y ofrecer guías de aplicación de los textos litúrgicos y replantear las relaciones con otras organizaciones, especialmente con Network (lobby católico para la justicia social).

La CIVCSA no estaba de acuerdo

Sartain se ocupará de esta tarea durante los próximos cinco años e informará directamente a Doctrina de la Fe, que, a su vez, estará en comunicación con la Congregación para los Obispos y con la CIVCSVA. Sobre el papel del dicasterio de los religiosos, una fuente solvente asegura a Vida Nueva que no están de acuerdo con la intervención. Tampoco queda claro cuál será el rol del Episcopado estadounidense en este asunto…

El mismo 19 de abril, la presidencia de la LCWR emitió una nota manifestando su “aturdimiento”. El día anterior, se habían reunido en Roma con responsables de Doctrina de la Fe, que les explicaron la situación, pero, según la LCWR, no cumplieron el acuerdo de esperar a que la Conferencia informara a las religiosas antes de hacer pública la medida.

Mientras, y hasta que puedan consultar a sus miembros, han decidido no hacer ninguna declaración más.

En el nº 2.798 de Vida Nueva.

 

INFORMACIÓN RELACIONADA