Menos palabras; más ternura

JESÚS SÁNCHEZ ADALID | Sacerdote y escritor

“Ciertamente, el mensaje del Evangelio es el mismo a través de los tiempos, y la Buena Nueva sigue siendo necesaria. No se trata de cambiar el mensaje, sino el emisor y el canal…”.

La Iglesia tiene problemas. Negarlo es una necedad. Tiene una gran dificultad para transmitir una imagen positiva de sí misma. Se ha hecho impopular. La llamada ‘cultura mediática’ no nos ha beneficiado. Hoy, la información es rápida, directa y visual. En cambio, en la Iglesia seguimos manifestándonos con densos documentos y alocuciones que se convierten en reprimendas.

Tal vez sería oportuno observar durante un tiempo y esperar, con verdadera esperanza. Cuando la opinión católica ha sido ya expuesta y es de sobra conocida, insistir a la mínima ocasión puede ser visto como prepotencia frente a los que no piensan igual. Sobre todo, porque últimamente ha habido sonoros escándalos.

Ciertamente, el mensaje del Evangelio es el mismo a través de los tiempos, y la Buena Nueva sigue siendo necesaria. No se trata de cambiar el mensaje, sino el emisor y el canal, para que el receptor lo entienda y no lo rechace.

La formación religiosa de la gente ha decaído y lo primero que deberíamos hacer es preguntarnos: “¿Nos entienden?”. Habría que lograr un cambio radical en este aspecto. Tratar de manifestarnos de un modo más amable y conciliador, para que todos puedan forjarse una idea clara de lo que es ser cristiano y lleguen a pensar: “Esto podría ser bueno para mí”.

Porque el hombre actual está saturado de palabras, y valora, más que nunca, los actos concretos y los gestos verdaderos.

En el nº 2.790 de Vida Nueva.