Lo que no regulan los libros litúrgicos

Roma ha aprobado las celebraciones del Directorio catequético del Camino Neocatecumenal

Camino Neocatecumenal fundadores Kiko Argüello, Carmen Hernández, Mario Pezzi

Benedicto XVI, con Kiko Argüello, Carmen Hernández y Mario Pezzi

MANUEL G. LÓPEZ-CORPS, Bienio de Liturgia, Universidad San Dámaso (Madrid) | La Iglesia realiza su función de santificar de modo peculiar a través de la liturgia, aunque otras celebraciones preparan o prolongan el crecimiento en la fe. Todo ello se subraya, con especial cuidado, en el Camino Neocatecumenal, surgido al filo del Concilio Vaticano II para promover una nueva evangelización de nuestro mundo y renovar la iniciación cristiana.

Precisamente, en el contexto del envío misionero de un centenar de familias, el Papa ha subrayado la centralidad de la liturgia y recordado la importancia de otras celebraciones que jalonan etapas del itinerario previsto por el Directorio catequético del Camino Neocatecumenal (2010).

La liturgia o culto público de la Iglesia se ejerce en nombre de Cristo Sacerdote y de su Cuerpo eclesial por las personas designadas y mediante aquellas acciones aprobadas como tales y contenidas en los rituales. Sin embargo, esto no agota toda la expresión orante de la Iglesia: hay otras celebraciones que no están reguladas por sus libros litúrgicos.

Estas otras celebraciones del Directorio del Camino, sin ser estrictamente litúrgicas pero que de manera muy apropiada y expresiva forman parte del itinerario de crecimiento en la fe, acaban de ser aprobadas por el Pontificio Consejo para los Laicos.

Benedicto XVI señalaba que esta aprobación de unas celebraciones que, por su naturaleza no están reguladas por los libros litúrgicos, “demuestra cómo la Iglesia acompaña con atención en un paciente discernimiento que comprende vuestra riqueza, mirando también a la comunión y la armonía de todo el Cuerpo de la Iglesia”.

Sin entrar en el detalle de estas celebraciones, el Papa acentúa la importancia de la liturgia retomando algunas ideas ya contenidas en la Carta de 2005. Tras recordar que en la celebración de la Santa Eucaristía se deben observar fielmente los libros litúrgicos aprobados, con las particularidades propias del Camino (moniciones, lugar del gesto de la paz, etc.), se resalta:

  • 1. La importancia de la Eucaristía, en la pequeña comunidad en las primeras horas del domingo, según las disposiciones del obispo de la diócesis y con las particularidades aprobadas en los Estatutos del Camino.
  • 2. La progresiva inserción en la vida de la gran comunidad eclesial de la parroquia, lugar propio y forma ordinaria de la celebración eucarística.

Esta realidad eclesial suscitada por el Espíritu Santo en la Iglesia, surgida en España pero de tan fecundo influjo en el mundo entero, ha sido descrita por Benedicto XVI como un camino “que ayuda a quien ha recibido el Bautismo a descubrir la belleza de la vida y de la fe y la alegría de ser cristiano”.

En el nº 2.786 de Vida Nueva.

 

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