De Escolapios a Cooperatores Veritatis

Un total de 15 sacerdotes y cinco seminaristas componen la nueva congregación

JOSÉ RAMÓN NAVARRO. VALENCIA | El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, erigió canónicamente el pasado 8 de septiembre una nueva congregación religiosa de derecho diocesano que se dedicará a la formación y educación de niños y jóvenes. Esta nueva realidad, que se denomina ‘Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios’, acoge al grupo de antiguos escolapios que fue invitado por la Santa Sede a “salir de la orden y comenzar un nuevo camino desde un nuevo ente diferente a las Escuelas Pías”. De esta forma, se cierra un proceso de división que ha amenazado a la Provincia Escolapia de Valencia, donde un grupo de religiosos pretendía vivir de una forma distinta el específico carisma de esta orden.

La nueva congregación está compuesta por 20 religiosos, de entre los cuales 15 son sacerdotes y los otros cinco son seminaristas. Su carisma, según el Arzobispado de Valencia, es ser “fermento de santidad entre los niños y jóvenes a quienes el Señor los envía” y su pretensión es continuar la tarea pedagógica que ya emprendieron como escolapios. Para ello, han solicitado que les cedan alguno de los colegios diocesanos, y están a la espera de poder optar al concurso por el que la Generalitat Valenciana facilitará la creación de nuevos centros concertados.

El Arzobispado les ha cedido, como sede para la congregación, la que hasta ahora era iglesia universitaria de El Temple.

A finales de 2010, la Santa Sede zanjaba una problemática entre la Provincia Escolapia de Valencia y este grupo de religiosos (la mayoría vinculados al Camino Neocatecumenal), que querían vivir “de forma distinta el estilo de vida y carisma escolapio”. La Santa Sede les instaba a comunicar al Padre General su decisión de salir de la orden y constituir un nuevo ente “con una identidad clara y distinta”.

Sin embargo, antes de la aprobación eclesiástica de la nueva entidad, este grupo de religiosos ya había buscado un respaldo civil a su labor. A finales de junio, un grupo de seglares inscribía ante la Consejería de Justicia valenciana la Fundación ‘Pietas et Litterae’, cuyo fin es la promoción “de una educación innovadora y de vanguardia”. Los laicos que han promocionado la iniciativa son en su mayoría profesores y padres del colegio escolapio Malvarrosa de Valencia, al que hasta el curso pasado estaban vinculados algunos de los religiosos que integran la nueva congregación.

Vínculos

Aunque en su página web se insiste en que la fundación “no pertenece a ningún movimiento concreto ni es iniciativa de ninguna realidad eclesiástica definida”, los miembros de la entidad sí reconocen que se ha creado para respaldar a la nueva congregación, que también sería la encargada de gestionar los colegios que tuviera encomendados. El propio nombre de la fundación, que recoge el carisma que san José de Calasanz quiso para los escolapios, tampoco deja lugar a dudas de su origen.

Sin embargo, los miembros de la congregación, que encabeza el padre Gonzalo Carbó, no han querido hacer ningún tipo de declaración ni confirmar su vinculación con la fundación.

Aspiraciones

Gestionar un colegio ha sido una de las principales aspiraciones de este grupo de religiosos. Antes de dejar la orden, habían pedido al General que les encomendara dos centros de las Escuelas Pías para desarrollar lo que consideraban el “auténtico carisma escolapio”. Que el Padre General dejara claro que “los colegios de la Provincia son de la Provincia y no pueden ser encomendados a ninguna otra demarcación”, fue uno de los primeros puntos de discrepancia. Más tarde, tras la decisión de la Santa Sede de que se insertaran en la pastoral educativa del Arzobispado, la diócesis se planteó encomendarles algún colegio diocesano.

La fundación, creada al amparo de esta nueva realidad eclesial, también pretende conseguir un colegio concertado en el futuro concurso público que ha anunciado la Comunidad Valenciana. Las intenciones de la Administración es ceder suelo público y garantizar el concierto educativo a entidades dispuestas a construir un colegio.

Por su parte, los colegios escolapios de la provincia de Valencia han comenzado el curso con normalidad tras la salida de este grupo de religiosos. Aunque unos pocos padres han cambiado a sus hijos de centro, las vacantes se han cubierto rápidamente, e incluso ha habido más demanda de puestos escolares de los que se había ofertado. También algunos profesores de estos colegios, vinculados al Camino Neocatecumenal, han mostrado su intención de dejar los centros para incorporarse a los que gestione la nueva congregación religiosa.

En el número 2.767 de Vida Nueva.

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