Vingt-Trois pide que la ley se aplique de “manera humana” con los gitanos en Francia
El cardenal mantuvo un encuentro con el ministro del Interior francés

El cardenal Vingt-Trois, tras su reunión con el ministro Hortefeux
(Vida Nueva) El cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París y presidente de la Conferencia de Obispos de Francia, ha defendido ante el ministro del Interior del país, Brice Hortefeux, la intervención de la Iglesia en el asunto de los desmantelamientos de campamentos de gitanos extranjeros; una medida que, desde finales de julio, ha expulsado de Francia a casi 1.000 romaníes rumanos y búlgaros.


(Vida Nueva) José Mª Rodríguez Olaizola, colaborador de Vida Nueva, opina que en el tema de la apostasía, “no basta culpar de todo a la sociedad, al contexto o a la ignorancia. También es necesaria la autocrítica”.
(Vida Nueva) Desde el pasado 2 de agosto, el redentorista norteamericano Joseph William Tobin es el nuevo secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Nacido en Detroit en 1953, sustituye en el cargo a Gianfranco A Gardin, quien fue nombrado obispo de Treviso en diciembre del pasado año.
(Luis Alberto Gonzalo-Díez, CMF) Bonifacio Fernández es un cristiano de 67 años. La congregación claretiana le ha concedido el privilegio de poder dedicar mucho tiempo a estudiar a Jesucristo y a hablar de él. Catedrático de Teología de la Pontificia de Salamanca (UPSA), conoce de cerca la Vida Consagrada y también la vida de muchos matrimonios a través de Encuentro Matrimonial.

(Vida Nueva) El obispo de Albacete, Ciriaco Benavente, que en agosto ha peregrinado a Santiago de Compostela con un grupo de jóvenes de distintas diócesis y otros prelados, asegura en la columna que publica en su próximo número Vida Nueva que “la experiencia fue tan dura como para que algunos días doliera cada milímetro del cuerpo, pero tan plena como para que la alegría reventara por cada poro”.
(Miguel Ángel Malavia) Con la retirada, el pasado 19 de agosto, de la última brigada de combate por parte del ejército de los Estados Unidos –aún quedan cerca de 50.000 soldados, cuya salida definitiva se producirá a finales de 2011–, el presidente Barack Obama da por concluida, al menos desde un punto de vista técnico, la segunda guerra de Irak. La noticia, pese a la relevancia, ha pasado inadvertida, tal vez, por haber transcurrido en pleno periodo vacacional. Pero lo cierto es que atrás quedan siete años de guerra “injusta”, “inmoral” e “innecesaria”, como la calificó en su día la Santa Sede.









